OPERACION FINANCIERA DE ESTADOS UNIDOS CONTRA IRAN

Por Luis Manuel Arce Isaac

Donald Trump anunció que emprenderá contra Irán «la operación económica más devastadora que se haya llevado a cabo jamás contra ningún país», dando la impresión de que se trata de un cambio de la estrategia militar como vía fundamental para reducir a la obediencia a la nación persa.

El mandatario republicano es tan mentiroso e infla-globos, que se hace bastante difícil creer que va a renunciar por voluntad propia a seguir lanzando misiles para destruir a la antigua Persia y dejar bajo los escombros de su arquitectura milenaria la historia y la cultura de una nación de la cual se hablaba con mucho respeto desde antes de Cristo.

Su amenaza de una guerra económica devastadora no parece ser, entonces, una decisión motivada en la creencia del vencedor militar, proclamado miles de veces, pero no demostrado ni en una sola ocasión, porque el derrotado ha sido Estados Unidos .TRump hubiera dado su alma malvada por una mínima prueba de que es cierto —como promulga nuevamente al anunciar la embestida económica—, que “la armada de Irán ha desaparecido, su fuerza aérea está destruida, sus fábricas militares son ahora escombros, su moneda no vale nada y su país pende de un hilo”.

Si fuera así, ¿por qué no da la estocada militar final tantas veces anunciada para que la gente compruebe, sin equívoco, que ganó la guerra? Si de veras es el vencedor, ¿por qué se empecinó en mentir y mentir sobre negociaciones directas que jamás existieron? Mejor aún: ¿por qué firmó el acuerdo de los 14 puntos de julio cuando ninguno de ellos se expresaba como resultado de una posición victoriosa de EEUU en el campo de batalla?

Es muy difícil para Trump ocultar su estrepitoso fracaso en Irán, aunque más todavía lo es renunciar a su gran aspiración de controlar Asia Occidental para que el golfo sea administrado y recolonizado por Israel. Siente que esa meta se le va de las manos, y no lograrla es una evidencia de debilidad que no se quiere permitir.

Sin embargo, conoce que la nación que busca aislar del mundo con esa feroz guerra económica devastadora tiene una retaguardia poderosa y no podrá intentar una acción malthusiana como la que realiza contra Cuba con su economicidio calculado.

Puede ser, como dijo, que la intención sea ejecutar la tal operación económica jamás librada contra ningún país, pero es mentira. Ninguna será peor que la lanzada contra Cuba, y el pueblo la ha soportado y enfrentado sin tener ni la milésima parte de los recursos de Irán para enfrentarla victoriosamente.

Un hecho curioso: ambas guerras económicas contra esos dos países se producen como consecuencia de derrotas estratégicas. Ni en Cuba, ni en Irán, han logrado por la vía de la fuerza, militar en una, económica en la isla antillana, doblegar a sus pueblos, rendirse y someterse al control imperialista.

Un hecho importante: Ambas guerras económicas se basan en el mismo modelo de aislamiento y bloqueo. En consecuencia, aunque Irán y Cuba son el sujeto activo de castigo, el objetivo estratégico es —como hacen los perros cuando orinan— marcarle al mundo su terreno para que no interfieran.

Por ello, dice Trump, «se tratará de una guerra económica y un aislamiento sin precedentes”. Es que no implica únicamente a Irán, sino “a cualquier país que permita a la República Islámica eludir las sanciones, pues enfrentará fuertes repercusiones económicas, ya sean instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales”.

Y he allí su gran equivocación. A Cuba hace como ocho o nueve meses que no le llega petróleo del exterior, y de sus pozos solamente salen menos de un tercio de los barriles necesarios para procesarlos con mucho esfuerzo e inventivas porque es muy pesado, casi bitumen y con una cantidad de azufre que lo oxida todo. Qué países dependen de las exportaciones de crudo de Cuba, de sus minerales, de su tabaco, sus mangos o sus aguacates? ¡Ninguno! ¿Qué países dependen del crudo iraní? China y muchos más. ¿Qué país domina el estrecho de Ormuz? Irán. ¿Qué país lo necesita abierto? China. ¿Cuál será la bronca final más dura? ¿Estados Unidos contra Irán, o EEUU y China?

¿Qué revela esta medida absurda y tan peligrosa de Trump? Que los iraníes no son los «maníacos que están contra las cuerdas», como dijo, sino su gobierno.

Por el Estrecho de Ormuz pasaban antes de la agresión estadounidense 20 millones de barriles diarios. Ahora pasan la mitad, unos 10 millones. ¿Los receptores de ese volumen van a permitir que no les llegue ni un solo tonel? No parece posible.

Lo más lógico es pensar que la locura donde está instalada es en la Casa Blanca. Hay una deuda pública de casi 40 billones que, por mucho petróleo que roben o mucho que intensifiquen un fracking que ya empieza a dar muestras de agotamiento, no podrán superar con todas sus negativas consecuencias para la economía doméstica.

El 3 de noviembre está a la vuelta de la esquina y, como van las encuestas, Trump perderá esas elecciones intermedias, excepto si hay trampas, presiones, violencia o suspensión. Cualquier cosa puede ocurrir, porque para todo su equipo de gobierno, no solamente a él, esas elecciones marcarán un hito en la historia política estadounidense.