CHILE. HACE 50 AÑOS PINOCHET INTENTÓ EXTERMINAR AL PARTIDO COMUNISTA

Aquí estamos otra vez, a 50 años del intento de exterminio del PC”

abril 30, 2026

Prensa el Siglo

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Discursos del presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, y de la presidenta de las Juventudes Comunista, Catalina Lufín, en acto de homenaje a las y los militantes caídos producto de las operaciones represivas efectuadas por la dictadura en el año 1976.

“El Siglo”. 29/4/2026. En la sede del Comité Central del Partido Comunista se realizó un acto de homenaje a las y los militantes comunistas caídos producto de las operaciones represivas efectuadas por la dictadura en el año 1976. En la actividad estuvieron familiares de las víctimas, antiguos dirigentes y militantes, miembros de las actuales direcciones del PC y de las Juventudes Comunistas (JJCC) e integrantes de ambas organizaciones. Hace 50 años, en operativos criminales, dirigentes y militantes del PC y las JJCC, durante varios meses, fueron arrestados, torturados, ejecutados y desaparecidos en acciones realizadas por agentes del Estado. Este 2026 habrá varias actos y actividades en homenaje a esas y esos militantes.

Los siguientes son los textos íntegros de los discursos de Lautaro Carmona, presidente del PC, y de Catalina Lufín, presidenta de las JJCC en la actividad:

“La operación más fulminante para exterminar la existencia del Partido Comunista de Chile”

No es una actividad que podamos después sumar en una cronología de actos que regularmente las y los comunistas llevamos adelante en nuestra tarea política. Tiene un simbolismo particular y especial. El año 2026 se van a cumplir y se están cumpliendo 50 años, medio siglo, de lo que fue la operación más fulminante que se propuso de parte de la dictadura para exterminar la existencia del Partido Comunista de Chile.

Ese fue el propósito. En palabras de ellos, extirpar el cáncer marxista. Terminar para siempre con la posibilidad de una fuerza política que, sin embargo, 50 años después puede en presencia decir, “Y que fue, y que fue, aquí estamos otra vez”.

Y estaremos esta vez, y otra vez, y otra vez, y todas las veces que sean necesarias para reivindicar y levantar banderas que signifiquen la propuesta que los comunistas chilenos le hacemos a nuestra sociedad. La verdad que esto representa, en síntesis, a cada una y uno de quienes dieron la vida en la lucha contra la dictadura.

Desde la resistencia, en los primeros momentos, hasta la ofensiva. Estoy pensando en Víctor Jara los primeros días, en Litre Quiroga, y estoy pensando en los cinco compañeros detenidos y desaparecidos del 87, formando parte de las tareas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que se orientaba con la política del Partido. Todos ellos están haciendo aquí una síntesis.

Nos importa marcar lo que fue este propósito de exterminar a los comunistas hace 50 años. Hay muchos en esta sala que somos contemporáneos de ese tiempo. Algunos con un papel significativo y protagónico en lo que fue la organización, la conducción y el trabajo que llevó adelante el Partido y la Juventudes Comunistas.

Entre otros destaco a Juan Carlos Arriagada, quien era primero encargado nacional de Organización, cuando encabezaba la dirección el compañero “Checho” Weibel, y luego lo encargaba la Jota, en el peor momento de la represión contra los comunistas. Pensando en ese tiempo, uno se pregunta, o puede tratar de evocar qué se preguntaba en ese momento, cuando era tan duro cada día. Porque si ustedes miran la cronología de exterminio cubrió todos los meses del año 76, de enero a diciembre.

En todos los meses alguien caía, por una sola condición: ser activo militante y muchos de ellos dirigentes del Partido Comunista. Esto tiene un origen en diciembre del 75, que nos gustaría a veces saltarlo, pero esa es la verdad histórica, la traición de dos militantes comunistas, conocidos como “El Fanta” y “El Basoa”, que permitieron esta política de exterminio que ya se había propuesto la dictadura. Según ellos, el 74 había sido la política de exterminar al MIR, el 75 al Partido Socialista y las Juventudes Socialistas y el 76 a los comunistas.

Fueron, si no me equivoco -hay una discusión sobre eso-, si son 92, 91 o 94 los compañeros y compañeras que cayeron el año 76. Si ustedes piensan, casi un centenar de hombres y mujeres, dirigentes del Partido que llevaba a la socialización más elemental de trabajo con otras y otros, significa casi 300 dirigentes, que se inhabilitan por razones de seguridad, que tienen que dejar las tareas que estaban cumpliendo porque quienes trabajaban junto a ellos caían y no se sabía qué persecución había hecho la DINA y los aparatos regresivos de la dictadura para tener control sobre ellos. Es un número muy grande y un pedazo de historia muy grande para cualquier Partido, en cualquier parte del mundo y para nosotros también.

Tener que suplir ese contingente en medio de ese cuadro de desafío fue una proeza heroica e histórica en la cual, en primer lugar, los 92, 94 compañeros y compañeras son los responsables de que hayamos tenido relevos. Fueron capaces de formar relevos, pero relevo es relevo, no es la titularidad. Es un pedazo de historia de 20, 30 años formándose como dirigente, que en un rato se pierde y queda una organización política clave en la lucha para terminar con la dictadura con un pedazo menos de historia.

Ese era el propósito, eso es lo que querían lograr. Por el contrario, la recuperación de la organización con todo lo que significa tratar de contribuir y tomar banderas para quienes en esa toma de posición se formaban o nos formábamos, era parte de una escuela que nos legaron y que con plena decisión y honra asumimos con nuestras mejores capacidades a la fecha. El propósito era terminar con los comunistas, que no existiera nunca más un Partido Comunista en este país.

Entonces, evocar ese tiempo en un momento como hoy es reivindicar compromiso, es insistir en la vigencia que tiene nuestra propuesta y es profundizar el aporte, la calidad y la capacidad que nosotros le podemos hacer a la lucha. Hay tantos tiempos, solo quiero recordar tres momentos de ese 76 que nos tuvieron muy cerca a muchas y muchos de esa vivencia. Recuerdo un martes o miércoles posterior al 29 de marzo, después que cae el “Checho” Weibel detenido en un micro de locomoción colectiva, que iba con sus hijos y su compañera María Teresa, que conversamos con Carlos Contreras Maluje por una coincidencia que tocaba ese día la atención que él nos hacía, en este caso al Comité Regional del cual yo era miembro. La conclusión fue qué aprendizaje hacer de esa forma de detención. Aquí lo que tenemos que hacer es construir un accidente de tránsito que sea imposible de soslayar porque va a haber alguien que le va a pasar un parte al chofer de la locomoción colectiva. Y cualquiera sea la condición, hay que tirarse de la micro y lograr que eso se transforme en un hecho, denunciando que está siendo detenido, cuál es la identidad y dónde avisar.

Porque lo que pasó, ustedes conocerán ese pedazo de historia, fue una provocación sobre una micro de aparatos de Inteligencia que acusando al “Checho” de que estaban robando, lo bajaron de la micro los agentes y lo hicieron desaparecer. Entonces vivimos todas las consecuencias, porque había caído, cuánta otra gente podría  verse involucrada. Él ya estaba en el Partido cumpliendo tareas de dirección y viene junio, donde caen, entre otros, el compañero Juanito Orellana, otro compañero dirigente sindical, Luis Maturana, cayeron los dos el mismo día. Poquitos días después cae Manuel Guerrero. Manuel, a quien yo conocía mucho, por razones que muchas veces he explicado, me tocó muy de cerca, además conocí todos los trámites que hacía la familia, la compañera, por dar con Manuel. Se provocó el hecho que nadie imaginó; lo balearon, estaba accidentado, logró que hubiera una disputa entre los servicios represivos, y aparece liberado. Bueno, eso significó que Manuel pudo incluso escribir un libro, denunciar y testimoniar. Ahí, con firma, ratifica el papel que jugaba “El Fanta”.

Entonces, muy cerca de toda esta gestión, y todos seguíamos funcionando el año 76. Luego viene noviembre, con la caída de Carlos Contreras Maluje, que significa la caída de dirección de la juventud, cae más de una dirección. Carlos marca -y es tan fuerte el hecho-, que es el único recurso de protección que es acogido. Veinticuatro horas, pero ya era tarde. Antes de las 24 horas, lo habían ejecutado. Esto nos acompañó. Llegamos a diciembre, cuando cae la dirección del Partido, que encabezaba el compañero Fernando Ortíz, y donde estaba Waldo Pizarro, etcétera.

En mayo, cayó la dirección que encabezaba el compañero Víctor Díaz. Una parte en Calle Conferencia, Víctor Díaz en Las Condes, en la casa de seguridad que estaba. Un año completo, en el propósito incansable, perseverante, de la dictadura, de terminar con los comunistas. Y empezó a haber una movilización en la lucha por los derechos humanos, que yo creo marca la historia de Chile para siempre.

Hay muchas compañeras, que sobreviven, a pesar de las tareas tan cerca de la dirección, porque hay compartimentación, porque hay medidas de prevención, porque hay medidas de seguridad. Hay dos cosas que importan -desde mi mirada- en el aprendizaje de ese pedazo de historia. Una es, cuán preparado estábamos para tamaña batalla, y también hay debate respecto a la proyección de la política de los comunistas. Yo creo que hay una lectura a ratos un poquito mecánica, otras veces muy intencionada de parte de los aparatos reaccionarios, que algunos cercanos también compran, y que tiene que ver como que hubiera quiebres en la política del Partido Comunista.

Esto es el origen que le da mucha fundamentación y sostén a la opción que posteriormente hace el Partido, madurando sus obligaciones para con el pueblo de Chile, para profundizar la política comunista y enfrentar la dictadura con capacidades de mayor eficacia y en todos los planos. Cuando digo en todos los planos, es que integramos, agregamos, podríamos decir sumamos, más formas de lucha para hacer más eficaz la batalla anti dictadura. No cambiamos una forma por otra, siempre el eje de la lucha del movimiento popular, del punto de vista clasista y por tanto direccional, mundo sindical, y estoy hablando a pocas horas del primero de mayo, siempre fue una constante, histórica, permanente. Nunca nadie se planteó incorporar formas de lucha que reemplazaran el movimiento de masas.

Fue imposible imaginarse un proceso triunfante sin el concurso organizado y activo del movimiento de masas. Es decir, integramos, enriquecimos, para un tiempo concreto, la existencia de una dictadura de carácter fascista en nuestro país, que nunca en la historia de la República se había dado. Tenía entonces nuevas obligaciones. ¿Y dónde está la fundamentación y la motivación? Está en la lucha, en la disposición de los compañeros que lo dieron todo. Todo en la vida, y dieron la vida, y eso nunca debemos olvidarlo.

Entonces somos parte de una profundización, de una elaboración más completa como respuesta a esta ofensiva de aniquilamiento y el exterminio de los comunistas, en el momento más duro que ha habido en la historia de Chile. Eso es lo que estamos evocando el día de hoy. Y lo hacemos en homenaje, lo hacemos en memoria, pero lo hacemos como lo hacen los comunistas, recogiendo de eso desafíos y ratificando y profundizando compromisos de lucha. Creo que a lo largo de este año vamos a vivir distintos momentos. Como dirección queremos hacer una actividad, ya pensando más en fin de año, ayudado incluso por el clima, que nos permita disponer de espacios más grandes. Varios hemos pensado en esa explanada que tiene el Museo de la Memoria, para que sea de ahí que el mundo nos vea, que Chile nos vea, y que sepan que, a todo evento, en un momento en que hace más falta inteligencia y riqueza en el vínculo de masas, para combatir las políticas reaccionarias que lleva adelante quienes dirigen el país en el día de hoy.

Para tener la capacidad de multiplicarnos y reproducir incidencia e influencia en un arco de diversidad de fuerzas políticas, y forjen a partir de ese hecho un proceso unitario amplio, con todos quienes tengan por ubicación en su cabeza y en su corazón la necesidad y urgencia de que Chile necesita cambios. Al fin, por mantener compromisos del punto de vista democrático, de justicia social, nunca olvidando que estamos en esto en una perspectiva de transformación estructural del país, que somos parte de una corriente a nivel mundial que imagina la perspectiva de realización de todas las expectativas legítimas que tienen los seres humanos en un país distinto. Es decir, nunca renunciando a la perspectiva socialista para Chile.

Y ahí vendrán tantos debates como en El Mercurio se le ocurra. Si quiere una editorial sobre Lenin, o sobre Marx, o sobre el socialismo, o sobre Allende, daremos batalla, porque idea contra idea. No sólo no tenemos temor, sino tenemos fundamentos y argumentos. Pero lleguemos a construir eso en un pensamiento de mayorías dentro del país. El 70 no llegó mágicamente en un proceso que de una sola vez resolvió correlación para conquistar un espacio distinto. También fue un proceso. También fue un proceso de correr el cerco en beneficio de los mejores y más nobles ideales hasta alcanzar el propósito.

En eso también hicieron la experiencia nuestros grandes compañeros y compañeras. Aquí veo a Victoria. Y cuántos como ella fueron parte del proceso previo al triunfo del 70. Y que fueron parte de cada uno de los días de los mil días de la Unidad Popular. Y que fueron parte de la organización de resistencia, que luego toma iniciativa pasa a ser rebelión, que está originada en esa claridad, en esa convicción y en eso que estimula a que busquemos más ejemplos. Reproduzcamos más veces, porque siempre será poco.

Lo que sabemos de grandes luchadores y combatientes antifascistas que tienen origen en las filas del Partido Comunista, que no es el único Partido que se marca con la lucha antifascista. Con la disculpa de ustedes, quiero cerrar esto pensando en esa proyección y mirando a María Adriana, deseando que el ejemplo de tantos, pero de Carlos Contreras Maluje, estará siempre formando nuevas generaciones de comunistas y de combatientes por la democracia y la justicia social. Compañeras y compañeros, que lo dieron todo, estarán siempre presentes ahora y hasta la victoria.

Gracias.

“La memoria colectiva, siempre polifónica y rebelde, insiste en traer devuelta a quienes quisieron hacer desaparecer”.

Compañeros y compañeras de la Jota y el Partido.

Familiares y amigos de nuestros caídos.

Agradezco la oportunidad de entregar algunas palabras a nombre de las gloriosas Juventudes Comunistas en el marco de los 50 años de Calle Conferencia que fue la manifestación de una operación de exterminio y desarticulación a las direcciones de Jota y el Partido Comunista de Chile.

Son 50 años que caen sobre nosotros como una dolorosa pisada del reloj. En estas fechas, el vacío de las sillas se vuelve más profundo, los rostros fotocopiados se rejuvenecen y las preguntas sobre qué sería de ellos y ellas en el presente vuelven con más insistencia a nuestras noches de reflexión. Muchos de nuestros homenajeados ocupan el nombre de campamentos, escuelas, regionales y bases como un reconocimiento humilde y cotidiano que día tras día hace que nuevos jóvenes comunistas se pregunten quiénes fueron.

Pero mucho se habla de sus muertes y poco de sus vidas, su entrega militante, sus responsabilidades en la Jota y el Partido cuando tomarlas ponerlo en juego todo, sus familias que hicieron del amor una causa revolucionaria, sus dudas y sus miedos, la esperanza en la Unidad Popular, la tensión cuando todo comenzó a derrumbarse súbitamente. Todo eso no cabe en la muerte, un instante tan breve como injusto con aquello que motivó su andar por esta tierra. Este homenaje va, en mi humilde opinión, dedicado justamente a eso, a lo que dejaron por su paso entre nosotros, aprendizajes y testimonios vivos por medio de sus amigos que lograron sobrevivir a la persecución del Estado. A todos ustedes, mil gracias por perseverar y mantener viva la memoria. Por permitirnos soñar a quienes somos parte de una generación que no conoce otra forma de sociedad sino la del capitalismo salvaje.

Y es que hoy, a la luz de los hechos, toma una relevancia distinta acceder a esos fragmentos de verdad que nos traen compañeros como Juan Carlos Arriagada, Martita Friz, Lautaro Carmona, María Eugenia Puelma y tantos más que están presentes aquí. Cuando un gobierno de raigambre pinochetista vuelve a ocupar La Moneda, no solo debe preocuparnos la ofensiva que ocurre en el nivel de la estructura económica, sino también la operación política cultural para desmantelar nuestro patrimonio histórico.

Porque al fascismo no le basta con arrebatarnos el futuro y limitar nuestros sueños dentro de los estrechos márgenes del mercado. No, el fascismo también quiere quitarnos el pasado. Quiere reescribirlo y moldearlo a su gusto para despojarnos de nuestra identidad que entre dolor, resiliencia y sangre nos permite seguir hoy en pie. Ellos, los administradores de la miseria, quieren torcer la memoria para justificar el horror de sus crímenes. Quieren vestir sus insignias patrióticas sin que la historia les retruque su hipocresía. Quieren dejarnos sin horizonte y sin rastro, como si fuéramos capricho ideológico sin cable a tierra. Pero aunque la glotonería empresarial les haga creer que pueden poseerlo todo, la historia no les pertenece. La memoria cCHIolectiva, siempre polifónica y rebelde, insiste en traer de vuelta a quienes quisieron hacer desaparecer.

Las y los comunistas somos parte de esas grietas, incómodas y persistentes que no les permiten cerrar con pegamento, con mentiras artificiales las heridas de un pueblo que aún extraña a sus compatriotas. Y en este momento, por medio de este homenaje, las Juventudes Comunistas renovamos el compromiso de continuar insistiendo, sin cansancio y sin renunciar a la alegría, en la lucha por los derechos humanos y el nunca más en Chile. Como una bella responsabilidad, tomamos la posta de quienes nos anteceden, familiares, amigos, compañeros y sobrevivientes para continuar una tarea que no se acaba con nosotros mismos.

Porque en quienes entregaron la vida por Chile se dibuja el futuro de la patria.