Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea
Nacional de Venezuela.
Así lo aseguró este viernes durante el encuentro
de Parlamentarios del Caribe por la Paz, en Caracas.
Washington ha inventado «una nueva guerra eterna» (Presidente
Nicolas Maduro).
Rodríguez advirtió que «en los actuales momentos se cierne sobre
Venezuela, sin duda alguna, con la intención aviesa de promover un
cambio de régimen, que permita al Gobierno de los EE.UU. de América y
al hegemón imperial hacerse con las riquezas naturales, que solamente
pertenecen al pueblo de la República Bolivariana de Venezuela».
Indicó que el despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe no
solo es una amenaza para Venezuela, sino para otros países de la
región. Advirtió que “no es solamente Venezuela que está amenazada,
están amenazados todos los países del Caribe, están amenazados todos
los países de Norteamérica que no sean EE.UU. de América, de
Centroamérica y de Sudamérica».
Rodríguez cuestionó que los EE.UU. se auto constituyan como más que
«policías del mundo» y lleven a cabo sus agresiones en el Caribe sin
que medie la Justicia o sin mostrar ningún tipo de pruebas de las
acusaciones que emite sobre la presunta presencia del narcotráfico.
«Se erigen en verdaderos ejecutores de homicidios extrajudiciales y
sin que medie ningún tipo de juicio frente a las voladuras que ha
habido de barcos pequeños en el Caribe, con un arsenal militar
absolutamente desproporcionado y bárbaro, utilizando el argumento
supuesto de narcotraficantes y de narcotráfico en el Caribe, sin que
haya ninguna prueba», y enfatizó que bajo esas excusas han «asesinado
a más de tres decenas de seres humanos».
Aclaró que “la inmensa mayoría de la droga que llega a los EE.UU. de
América no transita por el mar Caribe». Rodríguez mencionó que
mientras Washington lleva a cabo estas operaciones en la región, «los
verdaderos narcotraficantes, los que se han hecho millonarios con el
tráfico de drogas viven en los EE.UU. de América y viven en Europa».
Cabe destacar que, en el recién pasado mes de septiembre, el
presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo una declaración similar,
señalando que su país es víctima de «una guerra multiforme» orquestada
desde EE.UU. El Estado venezolano, reiteró, está siendo objeto de una
«agresión armada para imponer un cambio de régimen» y un gobierno
«títere», a fin de «robarle el petróleo, el gas, el oro y todos los
recursos naturales». En sus declaraciones públicas, el mandatario ha
acusado a Washington de inventar «una nueva guerra eterna».
El compañero presidente obrero Nicolas Maduro, recordó que desde hace
semanas Venezuela enfrenta una guerra militar, así como una «guerra
comunicacional» mediante campañas de desinformación, por lo que instó
a la población a combatirla. Oportuno pronunciamiento sobre este
delicado tema y serio llamado para que se actúe ya colectivamente en
la Patria Grande, con el fin de combatir y derrotar las maquiavélicas
intenciones de Donald Trump, autonombrado policía del mundo, que
actualizó la vigencia de la nefasta doctrina Monroe, de sus corolarios
y lo que postuló el destino manifiesto, doctrina del siglo XIX en
Estados Unidos, que justificaba la expansión territorial del país
hacia el oeste de América del Norte. La creencia, falsa por supuesto,
sostenía que los colonos estadounidenses estaban predestinados por una
fuerza divina para expandirse por el continente, llevando consigo sus
ideales y su sistema democrático. Esa anacrónica y absurda teoría ha
causado y causa muerte, dolor, lágrimas en todo el mundo, por las
manos peludas de los Teodoro Roosevelt de todos los tiempos y de todas
partes y las de lacayos autóctonos y foráneos.





