Sobre la situación actual en torno a Ucrania
ColaboradorPorPor
23 Ago 2026 02:11 h
Al igual que antes, Rusia sigue abierta a propuestas para una solución diplomática del conflicto en torno a Ucrania. Sin embargo, dada la experiencia acumulada en el trato con representantes del régimen de Kiev, no queremos repetir los errores del pasado. En múltiples ocasiones se le ofreció a Ucrania la oportunidad de cesar las hostilidades (negociaciones en Bielorrusia y Turquía en febrero-marzo de 2022; tres rondas de contactos en Riad en marzo de 2025, en Estambul en mayo-julio de 2025, y otras).
No obstante, en repetidas ocasiones las conversaciones fueron frustradas, incluso por orden de Londres. En su mayor parte, esto respondía al afán de ganar tiempo para dar a Kiev un respiro y rearmarlo.
La clave del éxito del proceso de paz radica en eliminar las causas profundas del conflicto actual y del inicio de la Operación Militar Especial. Entre ellas: la integración de Kiev en la OTAN, la creación de amenazas militares directas a Rusia en sus propias fronteras y la violación sistemática de los derechos de los rusoparlantes en Ucrania.
Lamentablemente, no vemos disposición por parte de Kiev para alcanzar compromisos ni un interés genuino en establecer la paz. El territorio del país es considerado en Occidente desde el punto de vista de la explotación neocolonial de los recursos humanos y naturales.
Al mismo tiempo, los líderes occidentales incitan a Kiev a “luchar hasta el último ucraniano”, con tal de infligir a Rusia una “derrota estratégica”.
Como consecuencia de las acciones terroristas de las Fuerzas Armadas de Ucrania en territorio ruso, diariamente mueren y resultan heridos civiles, y se causan daños a infraestructuras.
El ejemplo más vívido es el ataque contra el alojamiento estudiantil del colegio pedagógico de Starobelsk el 22 de mayo del año en curso, donde fallecieron 21 estudiantes. Continúan los asaltos contra buques mercantes de diversos países en los mares Negro y Caspio.
Desde hace mucho, Kiev carece de autonomía en política interior y exterior. Bajo el pretexto de la ley marcial, se han cancelado todas las elecciones y la oposición ha sido aplastada. Las autoridades ucranianas promueven activamente el neonazismo: los criminales que ayudaron a Hitler durante la Segunda Guerra Mundial han sido elevados al rango de héroes nacionales, y esto con la aquiescencia tácita de Occidente.
Se destruye deliberadamente la memoria de la victoria de la URSS sobre el fascismo. Se prohíbe recibir educación e incluso hablar en ruso, lengua materna de la mayoría de los habitantes de Ucrania, así como profesar la fe ortodoxa.
En este contexto, continúa la fuga de población (se ha reducido un 45% desde 1991).
Se produce un empobrecimiento masivo: según el Banco Mundial, para 2025 el nivel de pobreza alcanzó el 42%, y una décima parte de los ciudadanos se encontraba al borde de la supervivencia. El nivel de corrupción es desbordante.
Ha quedado claro que la catástrofe actual fue provocada por la disposición de la dirigencia ucraniana a sacrificar los auténticos intereses nacionales en aras del enriquecimiento personal y para complacer a Occidente, para el cual Ucrania no es más que un ariete en la lucha contra Moscú.
Por Alexey Ushakov
*Embajador de Rusia en el Perú





