Bases militares de EE.UU. en Panamá atentan contra la
seguridad del país y de toda la Patria Grande y Universal.
Por. Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá
¡Cuánto nos duele que nuestro país, en el período 1990-2025, ha
vivido y vive, una monumental crisis en todos los sectores del
quehacer nacional, como resultado de la permanencia de problemas
crónicos no resueltos, que golpean a las mayorías irredentas, mientras
los gobiernos de turno desde 1903, siguen el mandato de los
descendientes de seudo próceres, por ser la nuestra la república de
los primos, quienes detentan el poder socioeconómico y político e
imponen gobernantes vasallos del decadente imperio norteamericano, con
una prensa mediática a su servicio, que no informa sino que difunde
faks news, basura noticiosa que ofende a personas decentes!.
Esa mayoría de ciudadanos decentes, desde el comienzo del presente
año, ha sido actora de grandes movilizaciones en rechazo de élites
gobernantes corruptas, que han hecho del Estado su feudo particular y
de los recursos públicos su caja menuda, sin necesidad de rendir
cuentas a nadie, mientras se agudizan las desigualdades sociales,
tiran a la basura los derechos sociales, violan la Carta Magna y leyes
vigentes, mantienen un sistema educativo obsoleto e ignoran los justos
reclamos de esos sectores conjugados, dispuestos a combatir y derrotar
a quienes han secuestrado el poder público, imponen normas que violan
y desconocen conquistas en materia de derechos sociales, económicos y
humanos ciudadanos.
Actores de primera línea opuestos a los desmanes de gobiernos
dirigidos por aprendices de los dictadores pretéritos, fueron y los
son, entre otros, la juventud, gremialistas, pueblos originarios,
afrodescendientes, campesinos, ambientalistas y patriotas que tienen
impreso en su conciencia el paradigma de lucha generacional y su
sacrificio vital en defensa de la Patria por décadas intervenida y
lograr el perfeccionamiento inconcluso de la independencia nacional.
Golpe artero e infame a esa gran empresa nacionalista, fue fa firma en
2025 de un Memorando de Entendimiento (suscritos otros en el período
1990-2024), en materia de seguridad entre el gobierno de Panamá y
Estados Unidos, que ha generado una ola de críticas por parte de
organizaciones sociales, académicos y sectores políticos. Aunque el
documento ha sido presentado como un acuerdo de cooperación técnica,
sus implicaciones son más amplias. Y es que, para muchos, significa la
posibilidad de la presencia militar extranjera encubierta, que, por
supuesto ya existe, que contradice el espíritu del Tratado
Torrijos-Carter y vulnera la soberanía panameña.
Cabe advertir que la presencia de bases militares norteamericanas en
nuestro territorio presuntamente encubiertas, más la existencia de un
infame tratado de neutralidad suscrito a perpetuidad, pone en serio y
mortal riesgo a nuestro país, peligro que ya enfrentan países hermanos
que no siguen dictados imperialistas, entre otros, Cuba, Venezuela y
Nicaragua.
Numerosos son los traumas y falencias que justifican la lucha de esas
fuerzas unidas, que por conocidas no es necesarios nombrarlas,
conscientes todas de que vivimos en tiempos ocursos, sin posibilidades
de cambios estructurales urgentes, mientras se violenta físicamente a
todos los que protestan y se les ofende con declaraciones que atacan
la sabiduría e inteligencia popular, como si todos fuéramos pigmeos
intelectuales, mientras que los aprendices de dictadores son
neandertales repetidos en este siglo, apoyados por la bestia (666)
imperialista, por conocidos cipayos criollos, por mercenarios
mercantiles y por la desprestigiada prensa amarilla.
La acción consciente de fuerzas sociales unidas señala claramente, que
no están dispuestas a aceptar pasivamente un rumbo torcido pautado
desde las capas dominantes. Las masivas protestas en diversos
espacios de ciudades, campos y comarcas, indican la urgencia de un
cambio de rumbo necesario, no importa el precio que se tenga que
pagar, para que tenga vigencia la justicia, una democracia real
participativa, digna, equitativa y un país libre de ataduras
neocoloniales fascistas, de la galopante corrupción y de las falencias
crónicas que humillan a toda la ciudadanía.





