DOS MONSTRUOS: TRUMP Y NETANYAHU

                Por: Franklin Ledezma Candanedo, periodista del
                        Corinto Bolivariano: Panamá.

Analistas internacionales coinciden en que nada es más parecido al
binomio Adolf Hitler y Heinrich Himmler, con el que integra la pareja
formada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Los primeros fueron los
culpables intelectual y ejecutores del genocidio contra millones de
personas durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que los segundos
son los han ejecutado el genocidio más grande del siglo XI contra el
pueblo palestino.

Como refleja la historia, Hitler fue el creador del fascismo alemán y
Himmler estableció y controló directamente el sistema centralizado de
campos de concentración nazi. Ahora el convicto presidente Trump,
quien quiere por todos los medios mantener un imperio en decadencia,
junto a su carnal Netanyahu, el más rancio sionista, intentan
desaparecer a toda la población árabe-palestina para crear el llamado
Gran Israel.

Desde el plan de exterminio israelí- estadounidense iniciado el 7 de
octubre de 2023, han sido asesinados más de 50.000 palestinos, de
ellos 18.000 niños y una cifra similar de mujeres; bajo los escombros
se estiman que hay 30.000 cadáveres que no han podido ser recuperados,
además de 120 000 heridos.

Según la ONU, organización que no ha podido detener el genocidio al
estar maniatada por Estados Unidos) y la OMS, ha sido destruido el 80
% de las viviendas; casi los 36 hospitales de la zona, así como la
mayoría de los centros educacionales. El hambre y las enfermedades
acechan por doquier y en otro episodio de barbarie, los sionistas han
creado centros de alimentos fantasmas para que cuando vayan los
famélicos pobladores a buscar comida, sean ametrallados impunemente,
en su mayoría niños y mujeres.

Estados Unidos ha gastado desde el 7 de octubre de 2023 a julio de
2024, 17.900 millones de dólares en ayuda militar a Israel, constata
un informe del Instituto Watson de Asuntos públicos e Internacionales
de la Universidad Brown.

Además, en agosto firmaron otro contrato por 20,000 millones de
dólares para entregarles a los sionistas todo tipo de equipos,
explosivos y armamentos. Israel, protegido por Estados Unidos desde su
fundación en 1948, es el mayor receptor de ayuda militar
estadounidense de la historia, con 281 200 millones de dólares desde
principios de 1960, según el informe de Brown.

A las entregas económico-militares otorgadas por Washington se suma,
de forma aplastante, el espaldarazo político que le da a Tel Aviv en
todos los organismos internacionales para exonerar de culpas y que
nunca sea condenado.

El Consejo de Seguridad ha vetado numerosas resoluciones de condena a
Tel Aviv y se ha opuesto a un alto al fuego en Gaza y Cisjordania.
Como ha declarado el secretario general de la ONU Antonio Guterres, y
con lo que todos los países concuerdan, la credibilidad del Consejo de
Seguridad de la ONU está socavada por los constantes retos que impone
Washington a favor de sus aliados o en contra de las naciones en
desarrollo.

¿Qué es el veto?

El derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU es la facultad
que tienen los cinco miembros permanentes (China, Francia, Rusia,
Reino Unido y Estados Unidos) para bloquear la adopción de
resoluciones o decisiones, incluso si la mayoría del Consejo está a
favor. Este derecho está consagrado en el Artículo 27 de la Carta de
las Naciones Unidas y permite a estos países evitar acciones que
consideren contrarias a sus intereses nacionales o que puedan amenazar
la paz y seguridad internacionales.

El derecho de veto se estableció en la creación de la ONU para
asegurar la participación de las grandes potencias en el mantenimiento
de la paz y seguridad.  Para que una resolución sea adoptada, debe
recibir nueve votos afirmativos, incluyendo los de los cinco miembros
permanentes. La abstención de un miembro permanente no impide la
adopción de la resolución.

El derecho de veto ha sido objeto de críticas por considerarse
antidemocrático y por su potencial para impedir la acción del Consejo
ante situaciones de crisis. Es concluyente que este derecho es una
monumental ofensa a los gobiernos y pueblos irredentos del mundo, por
parte de China y Rusia, que, por razones desconocidas o intereses
ocultos, mantienen conductas opuestas a sus principios y valores
fundacionales, ya que aceptan y sostienen esta infame figura jurídica,
sin que luchen abierta y decididamente por su eliminación.

¡No más demagogia populista que advertimos y denunciamos, porque nos
golpea y nos hace pensar que son farsantes que voluntariamente les
hacen el juego a dos monstruos genocidas: ¡DONALD TRUMP Y BENJAMIN
NETANYAHU!

                 ¡Que hablen y actúen hoy o que callen para siempre!