LA MATANZA DE INOCENTES SE ADELANTÓ UNA SEMANA

Por EDUARDO GONZALEZ-VIAÑA / Columna del diario “Exitosa”

En los países cristianos se recuerda la matanza de los Inocentes, 3 días después de Navidad. En el Perú del 2019, esa fecha se ha movido una semana antes al día en que dos jovencitos fueron muertos por causas que pudieron preverse y por un abuso que debe desterrarse de inmediato.

EXITOSA del lunes denuncia en primera que los trabajadores no tienen protección, que no se defienden los derechos laborales y que la fiscalización laboral de Sunafil no funciona.

El Evangelio de Mateo (2, 16-18) relata que el gobernador romano de Judea, Herodes, “se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca…”

No es metáfora ni fábula. Es algo real que avergüenza a la historia humana, y que ocurre en el Perú de nuestros días.

Para nuestros jóvenes, hay regímenes laborales que no garantizan el ingreso a la seguridad social, que los obligan a aceptar salarios inadecuados y empleos precarios, y que llaman “colaboradores”, y no trabajadores, a dos personas que estaban dedicadas día, mañana y noche a venderle a la empresa su fuerza de trabajo para sobrevivir.

No, por favor. Los Santos Inocentes están vivos hoy, y siguen mostrando sus rostros asustados cuando los jóvenes están expuestos al “tómalo o déjalo” de esos regímenes.

Las extrañas circunstancias que rodean la muerte de los dos chiquillos –no dejar entrar a los bomberos a prestar auxilio, por ejemplo– evidencian que hay maltrato y humillación laboral. Y que existe incluso esclavitud como lo demostró, hace dos años, el achicharramiento de dos chicos esclavos en un contenedor en Las Malvinas.

En las semanas previas a las elecciones, diversos candidatos prometen empleo. Lo que deberían prometer es restablecer los derechos laborales enervados por la Constitución del 93 y desterrar el “sentido común” impuesto por la dictadura, según el cual el aumento de la productividad y del empleo pasa por la eliminación de los derechos laborales. La reducción paulatina de esas garantías desde la época de Fujimori solo ha producido una empresa peruana que está hoy el 80% en la ilegalidad. Y el empleo no crece.

Hay que detener la mano de Herodes. Ojalá se borre del calendario el Día de los Inocentes y que la Navidad permanezca en nuestros corazones y abarque todo el año.