Resumen Latinoamericano 27 de setiembre de 2026.
Juicio a Víctor Polay
Crónica de la perpetuación de la venganza
Por: Roque Gonzales La Rosa.
Paco Rivera Amasifuen llegó esa mañana abriéndose paso entre los primeros curiosos y policías desconcertados, sobre la marcha sacó su cámara y empezó su trabajo. Eran 8 cuerpos evidentemente ejecutados de un tiro en la cabeza en un desolado paraje del pueblo joven 9 de abril en Tarapoto, mientras fotografiaba, alcanzó a reconocer con sorpresa a una de las víctimas, era el chino Achuy, un muchacho que lo ayudaba en los dibujos que a mano requerían las revistas de la época. Paco Rivera ya no contaba hacia algún tiempo con el apoyo del impuntual dibujante, nunca lo encontraba en casa, dormía de día, se había juntado con un grupo del barrio Partido Alto con quienes asaltaba; ahora frente a su cuerpo pensaba en qué andanzas sombrías estaría para verlo en esa exposición de cadáveres algunos en sandalias, otros en andrajos, más adelante el acta de levantamiento de los cuerpos reseñará entre sus pertenencias apenas cigarrillos, palillos de fósforo y armas blancas.
Paco Rivera Amasifuen no tenía más tiempo para reflexiones, con la urgencia de ser corresponsal de Panamericana Televisión, Radio Programas, Reuter, y a veces CNN tenía que hallar un teléfono que ese 31 de Mayo de 1989 en Tarapoto apenas se podía conseguir en la oficina central de teléfonos, desde una cabina alcanzó a dar la macabra primicia, como noticia en desarrollo el corresponsal expuso descriptivamente lo constatado, así Radio Programas del Perú será el primer medio de comunicación que dará cuenta del crimen y Paco Rivera Amasifuen el primer hombre de prensa que cubrió el hecho, su testimonio nunca había sido expuesto.
Sólo hoy en el marco del proceso judicial contra Víctor Polay por supuestos crímenes de odio contra homosexuales es que se ventila en audiencia, su relato ha tenido un efecto relajante sobre la musculatura facial de la sala judicial pues ha dejado boquiabiertas a las juezas ,fruncido el ceño del fiscal y enmudecido a la procuraduría, y es que además de atestiguar los hechos del llamado Caso Las Gardenias , Paco Amasifuen, buen hombre de prensa nunca dejó el tema sobre el que subsistían incógnitas, a lo largo de años valido del conocimiento de su oficio y jugar de local siguió preguntando y logrando hallazgos, que sólidos y lógicos exponen una historia que quiebra la narración a la que estábamos habituados.
Paco Amasifuen ha martillado el último clavo en el sarcófago de la leyenda y falsía del llamado Caso Las Gardenias. Su relato de testigo de primera hora, su condición de periodista y su voluntad indagatoria otorgan a su testimonio un peso demoledor contra uno de los hechos emblemáticos más falseados del conflicto armado interno en el Perú.
El mal llamado Caso Las Gardenias denunció que el MRTA sostuvo una campaña de persecución de homosexuales, un relato apócrifo narró que una columna de la guerrilla del MRTA incursionó en el bar gay denominado Las Gardenias y procedió a ejecutar a ocho travestis y homosexuales tan solo por su condición sexual. La historia empezó a rodar hasta instalarse de forma unánime en todo relato, ha sido recogida por algunas organizaciones de la diversidad sexual, año tras año se conmemora entre arcoíris a las víctimas, se institucionalizó un día oficial contra los crímenes de odio, en su largo andar este relato continuó su mutación, a los homosexuales se les transformó en travestis y transexuales, el prostíbulo de mala muerte del pueblo joven se recreaba como discoteca donde se celebraban eventos gay espectaculares. Toda la industria de documentales y reportajes rodados en torno a la historia de una guerrilla cruel que desarrolló un plan de exterminio contra una minoría sexual está montada sobre hechos rotundamente falsos. Nunca existió un bar de ambiente gay, no existieron víctimas homosexuales, no fue una acción organizada por el MRTA.
La verdad histórica en torno al mal llamado Caso Las Gardenias hoy se esclarece no como resultado de una legítima indagación de memoria, justicia o reparación. Luego de más de 35 años el caso se está usando para urdir la perpetuación de la condena a Víctor Polay. Polay acaba de culminar su carcelería, la sentencia de 35 años finalmente llegó a cumplirse y el estado peruano de forma abyecta inventa este proceso para solicitar una cadena perpetua a quien ya pagó, ya cumplió condena. Pero resulta que lo que se viene encontrando dista mucho de lo pretendido.
Pero volvamos con el testigo, auxiliado por la imprescindible herramienta del reportero provinciano, Paco condujo su motocicleta y cumplió con recabar imágenes, dar reporte en vivo, entregar oportunamente su material, y volver a la escena del crimen para recabar información, tenía la vitalidad de sus 38 años, ahora con 75 afirma en su declaración ante la 2da Sala Penal que lleva adelante el juicio.
» El crimen se cometió en la cuadra cinco de la calle Manco Capac, una zona muy desolada, frente a la casa del señor Leonardo Hidalgo, el matancero le decíamos, le pregunté tú sabes quiénes son y me dijo estos son delincuentes que vienen todas las noches a asaltar, esta calle se ha vuelto muy peligrosa. En buena hora que los hayan matado porque ya ni se podía salir a la calle de noche. Al costado -continua su relato Paco Rivero- vivía la señora Griselda Vasquez, otra testigo quien me dijo, Imagínate mi familia ya ni puede venir a visitarme por acá porque los delincuentes transitan esta zona «. Rivero señala que presume que » las víctimas asaltaban a los parroquianos del prostíbulo, que estaba a tres cuadras más allá, pero tenían que ingresar por ese lugar, especialmente eran camioneros, dejaban su camión en la vía principal y entraban a pie «.
«Aquí siempre tuvimos claro, dice Paco Rivero, que se trataba de delincuentes, solo años después, creo dos años, ¡aparece la historia que eran homosexuales»! Las familias han reiterado que las víctimas vivían vidas al margen de la legalidad, pero homosexuales en discoteca de ambiente no.
Tras describir la calle Manco Capac escenario del crimen, al testigo se le pregunta por Las Gardenias, señala, ese era otro lugar, un prostíbulo usado por los camioneros que atravesaban esa única calle. Añade respecto al lugar, que incluso hoy algunos lo reinventan como un Moulin Rouge amazónico, que a Las Gardenias “se llegaba caminando por una tabla que cruzaba la zanja abierta por las aguas”, la erosión de las lluvias abrió un barranco que obligaba a los parroquianos añadir a sus urgencias una dosis de audacia para atravesar el improvisado puente tablón sobre el abismo. “Una vez en la otra orilla había una casita precaria, levantabas una puerta de latón de calaminas para poder ingresar”. Pero el local Las Gardenias quedaban varias cuadras más allá, ni las víctimas ni los ejecutores tenían vinculación con el lenocinio, los hechos se dan en la cuadra 5 de la calle Manco Capac del AA.HH. 9 de abril.
Ante la pregunta si en el lugar había carteles o volantes señala no haber visto, tal como lo recoge también el acta fiscal de levantamiento de los cuerpos.
Pero Paco Rivero no dejó el tema atrás, y como periodista disfruta exponiendo hallazgos, nos cuenta que conocía a las mujeres que trabajaban allí, “todas vivían juntas en una casita cerca, muy precaria hecha de palma”. Alguna vez entrevistó a la propietaria del burdel Las Gardenias, la venerable señora Antonia Huamán que sigue viva y lúcida con sus 93 años, nos cuenta, que le preguntó sobre la versión de los homosexuales en su local, ante lo cual ella, con actitud de una madame pobre pero honrada respondió: «Nooo, nunca, yo no he tenido maricones acá, nunca, si tengo maricones acá se corren los hombres, si había maricones nunca vendrían hombres».
La defensa y probablemente el lector preguntan y en qué momento entonces surge el tema que las víctimas eran homosexuales? Paco Rivero responde:
– Bueno eso aparece creo unos dos años después, no ha sido de inmediato porque todos teníamos claro que eran muertes de delincuentes, de algunas familias conocidas incluso, las familias siempre rechazaron que las víctimas fueran homosexuales.
Y en qué momento se atribuye el hecho al MRTA pregunta la defensa:
– Es la gente que empieza a decir van a matar maricones, se crea esa alarma, yo entrevisté homosexuales que trabajaban de cocineros y relataban el miedo que existía. No habían sido amenazados, pero estaban aterrorizados. En los años de trabajo nunca cubrí ninguna información de ejecución de homosexuales. En otra oportunidad, continúa el testigo, dijeron van a matar mormones y los mormones se escaparon de Tarapoto, ¡pero ellos nunca recibieron amenazas! Al respeto hice un reportaje para Panamericana Televisión, concluye.
El caso no se agota, cuando a nadie le interesaba ya, Riveros Amasifuen dejó atrás Tarapoto y trabajando en Lima ya nos aporta nuevos elementos ,siendo el año dos mil ,en la avenida Arequipa próxima a los estudios de Panamericana Televisión donde trabajaba, pudo encontrarse fortuitamente con un rostro conocido de la tierra natal, al que se conocía como «Pelón» fragmento de su declaración que es mejor conocerla de su propia versión : » que (Pelón) apenas había salido de la cárcel por pertenecer al MRTA, que la comisión de indultos creada por el gobierno de Fujimori y dirigida por el padre Hubert Lansiers lo indultó,» Luego ya en confianza Riveros Amasifuen no se aguantó la curiosidad, ya había pasado casi una década, y le preguntó tú qué sabes de ese caso de 9 de abril? Y Pelón le dijo » yo estuve en eso, yo acompañaba un pata que trasladaba dinero y nos rodearon, sacamos nuestras armas y les ordenamos tirarse al piso, como nos reconocieron los ejecutó».
La declaración de Pelón, testimoniada por Rivero corresponde con detalles a la declaración ya rendida por el confeso autor de los crímenes, Lino Manrique Tuya “Joselo”. No existió ningún plan premeditado para ese crimen, fue un hecho fortuito, surgió del celo y sentido de seguridad del mando que trasladaba dinero de la agrupación subversiva, reaccionó a un intento de asalto intempestivo al que respondió sanguinariamente.
Ni homosexuales, ni Gardenias, ni orden para ejecutar, no obstante, la fiscalía ya removió al lerdo fiscal Anicama, el nuevo titular Cristian Vallenas hereda una causa poco sostenible.
Ya se estudiarán las formas cómo se logró inscribir este relato falsario en la memoria, por lo pronto asistimos al derrumbe de toda una línea de la verdad oficial instalada desde el poder, no hay vueltas que darle, el caso Las Gardenias no serviría en un Estado de derecho sino para procesar a los autores de tamaño bulo, una leyenda que se reprodujo acríticamente y que era funcional a todes. En la audiencia judicial el nuevo fiscal no interrumpió el relato testimonial y apenas luego pudo hacer alguna pregunta general. El llamado Caso Las Gardenias era el buque insignia de esta causa a la que se han sumado otros tres hechos dispersos a lo largo de cuatro años, si hoy no sirve ni como fecha para conmemorar un hecho ajeno a la verdad histórica menos puede servir para aplicarle una cadena perpetua a Víctor Polay.
Antes de concluir la audiencia, aun estupefacto tras lo que acababa de escuchar, el vocal miembro de la sala intervino para preguntar: «Ud. sabe que existe un día contra los crímenes de odio instaurado por el estado en virtud de estos hechos.» » No lo sabía » responde el testigo. Efectivamente existe una verdad oficial, un relato consensuado que aun siendo ajeno a la verdad histórica puede terminar avasallando la realidad misma, los hechos probados quedan postergados porque socialmente ya existe un libreto aprendido. El atónito magistrado interviene no para cuestionar la veracidad o coherencia del testimonio sino para exponer una fecha conmemorativa. El testigo en su coherencia y sobriedad acaba de exponer cuan distantes pueden los hechos de su conmemoración y en esa debacle el juez recurre al amparo del calendario cívico donde para él está la verdad de las cosas.
Pero la memoria del vencedor no reemplaza a la prueba, en un proceso judicial una fecha en el calendario o una placa sobre un muro no reemplazan lo realmente sucedido.
Pero mientras tanto Paco Rivero no deja de acumular información y con ella anécdotas, nos cuenta que durante el rodaje de la película Transformers en Tarapoto en 2021, el productor de esta lo visitó en casa para recabar información para un proyecto que buscaba realizar, que incluso hasta nombre ya tenía, La Noche de las Gardenias, pero cuando el testigo le narró los hechos la ausencia del componente homosexual desalentó al cineasta, el productor le dijo: ¡entonces tú estás desmintiendo a Wikipedia!
Related Items





