LA GIRA EXPRES Y EL RESCATE DE LA HEGEMONÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS EN AMERICA LATINA

Por Fernanda Narvaez

Del 8 al 10 de septiembre de 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira por Colombia, Ecuador y Perú.  Bajo el pretexto de analizar temas de seguridad y cooperación entre naciones, se reunió con Abelardo De la Espriella, Daniel Noboa y Keiko Fujimori, mandatarios latinoamericanos con una afinidad política de derecha y con un enfoque influenciado por la militarización.

En tan sólo 3 días, la gira aunque exprés, concluyó en la firma de acuerdos en áreas esenciales. En Colombia se firmaron dos memorandos de entendimiento: el primero con relación al aseguramiento de las cadenas de suministro de minería, particularmente sobre el procesamiento de minerales críticos y tierras raras, el segundo hace referencia a la cooperación en materia nuclear. Ambos documentos se vinculan al sector energético, donde Estados Unidos se enfrenta constantemente con China, país que mantiene una posición dominante en la producción mundial de varios minerales, principalmente de tierras raras.

Con los acuerdos con Perú y Ecuador, Marco Rubio parece haber consolidado un bloque andino de seguridad. Asimismo, ha proyectado la contención de la influencia de China mediante acuerdos clave. Esta competencia geopolítica y económica con el país asiático es expresión de la búsqueda de Estados Unidos por sostener su hegemonía. Por esa razón, en los últimos años se ha vinculado y presionado más a América Latina y el Caribe a través de cuestiones de seguridad, migración y narcotráfico, pero que traen en el fondo proyectos de energía, infraestructura y recursos naturales estratégicos.

Estados Unidos no ha logrado imponerse en las guerras que ha emprendido, como en Irán. De manera paralela, ha recurrido a nuestro hemisferio, como un lugar prioritario, para su posicionamiento hegemónico. Esta presencia le permite obtener recursos, que le dan base material para estimular su producción y proyectar poderío al menos en el nivel regional.

A lo anterior se suman las condiciones que permean en nuestros territorios, la creciente polarización (soberanía o entreguismo) que ha llevado a que Estados Unidos tenga terreno fértil para expandir y priorizar su dominio en la región a partir de la escalada de gobiernos a fines que alaban y aclaman la intervención del país norteamericano.

Estados Unidos ha concluido que parte central de su estrategia de dominación es cuidar lo que llama “sus territorios”:  el hemisferio occidental. Por ello el despliegue cada vez más violento sobre América Latina y el Caribe. Esta situación implica y fomentará un mayor saqueo de nuestros recursos naturales y mecanismos punitivos para la intervención con el objetivo de aferrarse a su posición hegemónica.

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