Por Max Costa / 29 de marzo de 2026.
Las elecciones presidenciales peruanas, que se celebrarán en menos de 20 días, están marcadas por la incertidumbre y reflejan la crisis política que atraviesa el país.
A menos de 20 días de las elecciones presidenciales en Perú, la situación en el país es de total incertidumbre. Las encuestas indican que el 57% de los votantes aún no ha decidido su voto, lo cual es comprensible dada la crisis política que azota al país, que en un período de diez años ha visto pasar a ocho presidentes por el Palacio de Gobierno en la Plaza Mayor de Lima. Casi todos fueron destituidos en medio de escándalos de corrupción, vínculos con el crimen organizado, autoritarismo y ataques a la democracia.
La crisis política que atraviesa Perú se refleja en el número de candidatos a la Presidencia de la República este año. En total, 36 candidatos compiten por los votos de más de 18 millones de electores peruanos el 12 de abril. La mayoría están vinculados a la derecha y, a pesar de las aparentes diferencias entre ellos, coinciden en profundizar las medidas de austeridad fiscal contra el pueblo, simpatizan con el gobierno estadounidense de Donald Trump, defienden a Perú como una nación exportadora de materias primas y dependiente del Norte Global, y no presentan propuestas claras para combatir la corrupción y la mafia que se ha apoderado del Congreso Nacional.
Las encuestas poco fiables indican una ligera ventaja para los candidatos de extrema derecha Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael Lopes Aliaga (Renovación Popular), pero los criterios metodológicos de estos sondeos no son transparentes y parecen estar orientados a servir a quienes los financian, lo que genera aún más desconfianza, especialmente cuando el resultado se enfrenta al sentimiento de descrédito en la clase política que domina las calles de Lima.
La falta de credibilidad del sistema político se ve agravada por la crisis económica que atraviesa Perú. La economía depende de las exportaciones de cobre, las cuales han disminuido considerablemente, reduciendo los ingresos nacionales. Mientras tanto, más del 70% de la población económicamente activa del país vive en el sector informal, sin seguridad social ni políticas crediticias que fortalezcan sus actividades. La pobreza crece, y con ella, la violencia, especialmente en los cerros, controlados por sicarios.
La desconfianza de la población hacia la clase política también se justifica por la frustración con sectores de la propia izquierda. La elección de Pedro Castillo, sindicalista y maestro rural, a la Presidencia de la República en 2021 convirtió la esperanza en decepción, ya que los cambios radicales prometidos no se materializaron y la crisis política se agravó aún más cuando fue destituido en diciembre de 2022 tras intentar clausurar el Congreso Nacional.
Tras la destitución de Pedro Castillo, Perú experimentó fuertes movilizaciones callejeras en defensa de nuevas elecciones y contra el gobierno de la vicepresidenta Dina Boluarte. Las protestas fueron reprimidas con dureza, y aproximadamente 60 manifestantes fueron asesinados por las fuerzas represivas del gobierno de Boluarte, sin que se rindieran cuentas por los responsables de estas muertes. Mientras tanto, Perú Libre, el partido por el que Castillo había sido elegido, dejó de ser un portavoz de la necesidad de un cambio radical y se convirtió en un miembro más del pacto en el Congreso Nacional que sustenta a la élite peruana y la corrupción institucionalizada.

La alianza «Ganaremos» expresa la unidad de la izquierda.
Ante este escenario de crisis, han surgido nuevos partidos y coaliciones que se presentan como una alternativa para la población en estas elecciones. Entre ellos, destaca la Alianza Venceremos, integrada por los partidos de izquierda y las fuerzas progresistas Nuevo Perú, Voces del Pueblo, Unidad Popular, Patria Roja, Dignidad Popular y Humanismo Andino. Estas organizaciones se unieron en torno a un programa de izquierda y la candidatura presidencial de Ronald Atencio, un abogado progresista y popular que fue líder estudiantil y defensor del exdiputado Guillermo Bermejo en el caso que acusaba al parlamentario de vínculos con Sendero Luminoso.
La plataforma de la Alianza «Ganaremos» se centra principalmente en la defensa de una Asamblea Constituyente Plurinacional para enmendar la Constitución de 1993, redactada durante el régimen dictatorial de Alberto Fujimori. Ronald Atencio ha abogado por la refundación de las instituciones y el restablecimiento del equilibrio de poder, para que los gobiernos no sean rehenes de lo que él ha denominado el «pacto mafioso» del Congreso.
La Alianza «Venceremos» también aboga por la derogación de las leyes que favorecen al crimen organizado, la seguridad ciudadana frente a los sicarios y el encarcelamiento de los responsables de las muertes ocurridas en las protestas callejeras de 2022 y 2023. En el ámbito económico, se propone implementar una reforma tributaria justa, invertir en la industrialización de materias primas dentro del país y establecer una política de crédito para trabajadores informales, agricultores y pequeños empresarios. La Plataforma «Venceremos» también se opone a la privatización de la petrolera Petroperú, defiende una segunda reforma agraria en el país y la derogación de la ley antiforestal, además de la educación para todos, con almuerzos escolares gratuitos e inversiones en el presupuesto para becas y universidades públicas.
Las elecciones en Perú se llevarán a cabo el 12 de abril, de 7:00 a 17:00 horas, cuando más de 18 millones de votantes deberán elegir al presidente y vicepresidente de la República, senadores nacionales y regionales, diputados nacionales y representantes del país en el Parlamento Andino. Los votantes deberán marcar sus opciones para los 5 cargos en una papeleta de papel grande, además de escribir el número de sus candidatos en la lista, antes de depositar su voto en la urna.

Max Costa es periodista, politólogo y candidato a doctorado en el Centro de Estudios Amazónicos Avanzados (NAEA/UFPA). También es editor de la revista Jatobá de la Fundación Lauro Campos y Marielle Franco y del Comité Ejecutivo Nacional del MES (Movimiento por la Educación Socialista).
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