Por Patricio Montesinos
Arreciado bloqueo, cerco petrolero, amenazas de agresión militar y una guerra psicológica sin precedentes, basada en continuas mentiras, protagoniza el actual régimen de EE.UU. con la intención de destruir a la Revolución cubana.
Washington ya no sabe que hacer para asfixiar a la isla caribeña y destronar a su gobierno, un sueño convertido en pesadilla que ha enloquecido durante casi siete décadas a sucesivas administraciones de la Casa Blanca.
La mitomanía psicópata, utilizando a los medios de prensa occidentales y a las redes sociales, es hoy una de las armas principales del régimen del mandatario Donald Trump dirigida a justificar una eventual embestida castrense contra la mayor de las Antillas.
Diariamente son numerosas las informaciones falsas sobre Cuba con el propósito de hacer creer que esa pequeña nación es un peligro para EE.UU., y por tanto debe ser intervenida por el imperio decadente del norte brutal y revuelto.
Además de las penurias que les provoca el intensificado bloqueo y el cerco petrolero a los cubanos, Washington con falsas noticias e intimidaciones persigue desestabilizarlos y crear un ambiente de caos propicio para acciones subversivas.
Pero los habitantes de la isla han demostrado históricamente que tienen una capacidad de resistencia única, y con el respaldo solidario de millones de personas en el mundo lograrán una vez más vencer a sus enemigos.
Vale recordarles a quienes apuestan por el uso de la fuerza que la mayor de las Antillas está muy cerca geográficamente del territorio de EE.UU., y su pueblo nunca se ha cruzado de brazos. A buen entendedor con pocas palabras bastan.
Más de 6 millones de hombres y mujeres del decano archipiélago del Caribe firmaron recientemente estar prestos a defender a su patria, la del Héroe Nacional, José Martí, y la de su eterno Comandante en Jefe, Fidel Castro.
Como bien reiteró Fidel, si Washington se atreve a atacar a Cuba, la respuesta será contundente, y la guerra muy larga, con costos elevados en vidas humanas.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha recalcado esa disposición de sus compatriotas ante una posible invasión estadounidense.
Díaz-Canel ha subrayado de igual manera que su país no constituye una amenaza para nadie, y aboga por el diálogo y la paz, pero defenderá su soberanía e independencia al precio que sea necesario.
Un buen consejo a Trump y sus súbditos: dejen de mentir, abandonen su hostilidad y apuesten por la coexistencia pacífica y la buena vecindad, porque de lo contrario tendrán un nuevo Girón.




