PANAMÁ. UN FALLO «FALLIDO» DE LA CORTE SUPREMA ´+A,


                      Por: Julio Yao Villalaz, internacionalista.

Análisis exacto del conocido internacionalista panameño Julio Yao
Villalaz, en el que señala verdades irrefutables, sobre un “fallo” que
nos deja en el más lamentable ridículo y hazmerreír internacional”, y
como asegura el compañero Yao, “todo fue una vil manipulación de EU
contra la República Popular China”.

Hacemos del conocimiento público el texto completo de la autorizada
opinión del compañero y amigo Julio Yao, publicado en la edición del
Diario La Prensa de hoy 5 de febrero de 2026. Reenvía: Franklin
Ledezma Candanedo, Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.
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El supuesto “fallo” de la Corte Suprema de Justicia que declara
inconstitucional el contrato de los puertos administrados por Panama
Ports Company (PPC), filial de Hutchison Whampoa Limited (CK Hutchison
Holdings Limited), sería solo un pésimo chiste para nuestro pueblo
—convidado de piedra en su propio funeral— si no fuera porque el
citado “fallo” nos deja en el más lamentable ridículo y hazmerreír
internacional.

Todo fue una vil manipulación de Estados Unidos contra la República
Popular China y una intolerable intromisión de Washington en nuestros
asuntos internos y externos, toda vez que el contrato de PPC fue
aprobado y renovado bajo la soberanía de Panamá mediante licitación
internacional a partir de 1997, y en el cual Washington no tiene
ningún pito que tocar.

Si hay una chiva expiatoria en el contrato de la PPC es la
expresidenta Mireya Moscoso, quien debería responder ante la justicia
por diversos actos lesivos a los intereses nacionales; entre ellos,
haber eliminado casi todos los beneficios del Estado panameño en el
contrato de PPC.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en su cuenta de X que
“Washington se siente alentado por la reciente decisión de la Corte
Suprema de Panamá de declarar inconstitucionales las concesiones
portuarias a China”.

Pero, como acertadamente apunta la periodista Rekha Chandiramani, “el
contralor Anel Flores anunció una auditoría a la concesión de PPC el
mismo día que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció su viaje a
Panamá, el 21 de enero de 2025”. ¿Casualidad, servilismo o lambonería?

El “fallo” fue publicado y celebrado por el gobierno de Estados Unidos
mucho antes de que fuera emitido oficialmente en nuestro país, lo que
arroja dudas y suspicacias sobre la seriedad y credibilidad de nuestro
máximo órgano judicial, que más bien parecería merecer el calificativo
de ‘Corte Suprema de Injusticia’. Aclaración: el alfabeto no es
culpable de que la “i” venga antes que la “j”.

Según relata Chandiramani, “el 29 de enero de 2026, el medio
estadounidense Axios publicó una nota citando fuentes oficiales
estadounidenses que adelantaba un fallo de la Corte Suprema panameña
en contra de PPC”.

Dicho de otro modo: Washington se entera de los fallos de la CSJ antes
que nuestro propio pueblo. “En Panamá, los medios anunciaron el fallo
de inconstitucionalidad del contrato original pasadas las 9:00 p.m.
del mismo día”.

J’accuse…!’ (Yo acuso)

La propia empresa PPC insólitamente aún no ha sido notificada
formalmente del supuesto fallo, al cual no le encuentra asidero
jurídico alguno. No obstante, ha advertido que acudirá a las
instancias nacionales e internacionales pertinentes.

El actual fallo, según la empresa, podría sumergir a Panamá en un
desprestigio internacional, desacreditando nuestra imagen como hub
logístico confiable.

Tómese en cuenta que Hutchison Whampoa es una empresa multinacional
que no opera exclusivamente bajo la jurisdicción del Partido Comunista
de China, como Estados Unidos pretende hacer creer.

Hutchison opera en 55 países y emplea a más de 230,000 trabajadores de
diverso origen étnico. Fue fundada en 1863, cuando llegaron a Panamá
miles de chinos para construir el ferrocarril.

Preguntemos: si fuera cierto que el Partido Comunista de China
controla a la empresa como un activo militar y estratégico, ¿por qué
Estados Unidos no elimina las sucursales de Hutchison en su territorio
y, en cambio, sí pretende expulsarlas de Panamá?

Respuesta: porque Panamá es vista y tratada como territorio vasallo y
no como Estado soberano. Los vasallos obedecen y no hacen preguntas.

Para nadie es un secreto que el presidente Donald Trump padece una
obsesión persistente por el control mundial y la hegemonía.

Trump no tolera frenos de ninguna clase a su insaciable apetito de
poder y prefiere destruir el orden internacional antes que someterse a
normas colectivas.

El llamado “matón del barrio” quiere convertir a Canadá en su estado
número 51, anexarse Groenlandia y apropiarse de nuestro Canal.

Lo anterior explica la obsesión del presidente Trump —quien ha
utilizado un discurso criminalizante contra los migrantes— al afirmar,
sin prueba alguna, que hay soldados chinos en el Canal y hasta en la
sopa.

La verdad sea dicha: ni en Panamá ni en el Canal hay militares chinos
controlando la vía acuática.

PPC no controla la navegación por el Canal, pues únicamente maneja
carga. La Asociación de Pilotos o Prácticos del Canal es la única
entidad responsable de mover los barcos en la vía acuática, y en su
seno no hay un solo ciudadano chino.

Y ni una palabra más.

¡Cambio y fuera!

 El autor es internacionalista.