Por Vladimir Caller
El grupo estadounidense Bloomberg es el oráculo de Delfos([1]) imprescindible de las finanzas mundiales y de la gestión de su comunicación económica y política. Así es como, de forma muy natural, siempre se ha destacado por sus campañas contra la Venezuela chavista, transmitiendo las predicciones más sombrías para este país con la colaboración, también natural, de la Sra. Machado, reciente premio Nobel.
Pero ahora el grupo se muestra un poco desconcertado cuando, al tratar de comprender por qué cientos de miles de venezolanos que habían abandonado su país entre 2015 y 2020 están regresando, se ve obligado a reconocer, con pesar, algunos datos muy concretos. Así, tras expresar su (muy desagradable) sorpresa, Bloomberg no puede evitar quejarse «No es así como debían suceder las cosas» es la primera frase del artículo, al tiempo que se ve obligado a admitir «que la economía venezolana se está recuperando, que las condiciones de vida están mejorando [y que] el hombre fuerte Nicolás Maduro ha logrado controlar la hiperinflación ([2])».
De manera mucho más documentada, la Organización de las Naciones Unidas —ya sea a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL)—, el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central de Venezuela (BCV) no dicen otra cosa, como veremos a continuación. En cuanto a la cuestión migratoria que había llamado la atención de Bloomberg, se puede observar que, de los aproximadamente tres millones y medio de venezolanos que habían emigrado desde 2015 (coincidiendo con la severa lista de sanciones firmada por el «progresista» Barack Obama), casi un millón y medio habían regresado al país (de los cuales más o menos doscientos mil, de forma irregular, a través de sus diversas fronteras ([3]).
En cuanto a las «condiciones de vida» mencionadas por Bloomberg, según datos del Banco Mundial, la tasa de desempleo cayó al 5,5 % en 2023 (desde el 8,5 % en 2020) y, en cuanto a las condiciones de seguridad en la vida cotidiana, el número de homicidios, que era de 48 por cada 100.000 habitantes en 2018, se redujo a 19 en 2023. «Hoy en día, en Caracas, se puede salir tranquilamente por la noche a pie», afirmaba el periódico brasileño De fato[4]; y, sobre todo, la inflación, la madre de todas las miserias, el icono del que todos los medios se burlaban tres veces al día para hablar mal del país y que había alcanzado la surrealista cifra del 833.997 % en 2018, ha bajado al 69,5 % en 2023 y acaba de registrar un 46 % en diciembre de 2024, su índice más bajo en doce años([5]).
El mensaje del PIB
Los datos del PNUD apuntan en la misma dirección. En su informe «Resultados macroeconómicos de Venezuela en el primer trimestre de 2024 y perspectivas para el año 2025», la organización confirma los sólidos indicios de recuperación de la economía, empezando por la estabilización del dólar estadounidense en el mercado de divisas. En 2018, el bolívar (la moneda nacional) se situaba en 637 bolívares por dólar estadounidense. Hoy se sitúa en 48 bolívares por dólar y, sobre todo, hay que destacar que los ingresos fiscales del primer trimestre de 2024 experimentaron un aumento del 161 % en comparación con los de 2023([6]).
En cuanto al petróleo, producto clave de la economía venezolana que atravesó una década de profunda crisis (en 2020, la producción había caído por debajo de los 400.000 barriles diarios), experimentó una espectacular recuperación hasta alcanzar los 826.000 barriles diarios en 2023([7]), confirmada en 2024 con 903.000 barriles diarios y que, según Alejandro Terán, Director General de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo (ALEP), anuncia un aumento exponencial entre finales de 2025 y mediados de 2026, muy probablemente hasta los dos millones de barriles diarios([8]).
Todo esto nos lleva directamente al producto interno bruto (PIB), el termómetro supremo de la economía clásica para medir el estado de salud de una economía. Pues bien, el informe del PNUD ya citado, corroborado por el Banco Mundial y el FMI, confirma un crecimiento del PIB de 4,2 % para el año 2024 (la media para América Latina es del 1,9 %, la de la zona euro del 0,8 % y la de Estados Unidos del 3,5 %) Es decir, el más alto de la región y por cuarto año consecutivo, según la CEPAL[9]. Por su parte, el Banco Central de Venezuela, al actualizar estos datos, precisa que el tercer trimestre de 2025 registró un crecimiento del PIB del 8,7 %, lo que supone, el decimoctavo trimestre de crecimiento sin interrupción desde 2021[10]. Ante estas cifras, algunos economistas comenzaron a hablar del «milagro venezolano».
Bueno, amigos, ¡ahí es donde les duele!
Es ahí, y no en la producción y el tráfico de drogas, donde se encuentra la razón de la feroz campaña desatada por el poder estadounidense y sus vasallos contra la Venezuela actual. Era absolutamente necesario acabar con esta «remontada». Quieren que la Venezuela del mañana sea igual a la del 2018.
Esa Venezuela, con un PIB que se redujo en un 30 % entre 2014 y 2017 (más o menos en las mismas proporciones que las de la crisis de 1929 en Estados Unidos), podría haber perdurado durante décadas sin ser vilipendiada por quienes hoy la agreden. Por el contrario, habría sido el escaparate ideal para dar crédito a los discursos de Biden, Corina Machado y Von der Leyen, para quienes «no hay alternativa» al catecismo neoliberal del gran capital financiero.
Por lo tanto, era insoportable permitir que prosperara el giro emprendido por el país de Hugo Chávez en 2018, el año de la «NEP» venezolana([11]), cuando se decidió responder, como en las artes marciales, a la violencia de las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea con medidas que liberalizaban el potencial de la economía. Por lo tanto, era impensable para Washington permitir que el mundo viera que el país que en 2018 importaba más de la mitad de los productos alimenticios, hoy produce el 85 %; ¡incluso está empezando a exportarlos! Y, como guinda (amarga) del pastel, se está preparando para adherirse a los BRICS…
Castigar una experiencia «culpable»
Tan pronto como Hugo Chávez llegó al poder en 1999 con su Revolución Bolivariana, la Casa Blanca se enfureció y no dejó de intentar sabotear su gobierno, llegando incluso a intentar derrocarlo, como en el golpe de Estado de 2002, con la colaboración, ya entonces, de la Unión Europea, presidida por el español Aznar. Y cuanto más se afirmaba el carácter revolucionario de la experiencia chavista, más violenta se volvía la reacción del Imperio. Así, en 2015, el «progresista» Obama firmó un decreto presidencial que contenía una lista de sanciones, declarando a Venezuela «una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos([12])».
A su vez, Donald Trump firma en 2017 el decreto presidencial 13808, de una violencia sin precedentes. En perfecta coordinación con María Corina Machado y, entre otros, la trasnacional petrolera Exxon, este decreto prohíbe a todo el planeta cualquier transacción con el Estado venezolano, y en particular con PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.), hasta entonces el corazón de la economía nacional. Un ejemplo, entre las más de 900 sanciones contenidas en este decreto, que ilustra la extrema severidad de la medida: se confiscaron todos los activos que la empresa CITGO, filial de PDVSA, poseía en el territorio de los Estados Unidos. Es decir, sus tres refinerías y sus 6.000 gasolineras, sus ingresos por ventas, sus depósitos y valores en bancos, sus créditos (pero no sus deudas, que siguen siendo «propiedad» de PDVSA). El Estado venezolano también se ve gravemente afectado, ya que no puede negociar títulos sobre su deuda, incluidos los emitidos antes del decreto; y, por supuesto, tampoco puede comprarlos.
Para Jeffrey Sachs, el conocido economista y asesor especial del secretario general de la ONU, estas sanciones provocan hambrunas entre la población y son incluso más violentas que las que sufrió Cuba (estas últimas fueron más progresivas; aquí se trata de un estrangulamiento inmediato ([13]).
La sorpresa de 2018
El gobierno estadounidense y el sector ultraradical de la oposición venezolana no esperaban el «giro Maduro», quien, esta vez, para hacer frente a las sanciones, decidió abordar la cuestión económica no como una ideología voluntarista, sino como una praxis con sus propios imperativos. En consecuencia, era necesario romper con el dogma de una economía rentista basada en la riqueza petrolera del país, que había perdurado durante un siglo y que, dados sus enormes excedentes monetarios, financiaba todas las necesidades existentes y paralizaba así el desarrollo de otras fuentes productivas. Una economía rentista que estimulaba la inflación estructural, ya que la sobreabundancia monetaria favorecía el aumento de los precios. Estando todo ello sujeto a los caprichosos vaivenes del precio del petróleo.
Así es como, en el año 2018, en respuesta a las sanciones impuestas por Trump en el 2017, el equipo de Maduro se propuso reactivar la economía nacional reorientando sus esfuerzos hacia el sector privado, en particular hacia las pequeñas y medianas empresas, hasta entonces algo descuidadas. También se llevaron a cabo negociaciones y acuerdos constructivos con las grandes empresas, el sector bancario y las aseguradoras. El sector cooperativo experimentó una sólida recuperación y se simplificaron los procedimientos de creación de empresas y de concesión de créditos por parte de los bancos. Volviendo a la ruralidad, el poder comenzó a convertir al país en lo que era antes del descubrimiento del petróleo, un país eminentemente agrícola. Y el deseo de emprender se intensificó y se mantuvo desde el 2018. De este modo, el 18 de julio de 2024, diez días antes de las elecciones, Maduro se jactaba de que «[…] Hoy en día, hay 1.387.261 empresarios certificados en todo el país, de los cuales el 64 % son mujeres», al tiempo que anunciaba la concesión inmediata de 10.000 préstamos a 10.000 nuevos empresarios a través del Banco de Venezuela[14].
Esta es la Venezuela que el FMI, la UE y, por supuesto, la OTAN no querían, sobre todo, ver renacer.
Al contrario, querían que el país se hundiera en una crisis para poder «aprovecharse» de él poco a poco (con su abundancia de riquezas, petróleo, gas, oro, plata, diamantes, madera, pescado, etc.). Por cierto, el entonces candidato Trump tuvo la sinceridad, o el cinismo, de confesar sus ansias en un discurso pronunciado durante su campaña electoral en Carolina del Norte en junio de 2024: «Cuando dejé la Casa Blanca en 2021, Venezuela estaba al borde del colapso. Habríamos tomado el poder y nos habríamos apoderado de todo ese petróleo, que estaba justo al lado([15])». Ahora, por lo tanto, querría terminar el trabajo.
Corina Machado y sus mentores de Florida y del complejo petrolero querrían la privatización total e inmediata de esas riquezas.
¿Hojas de coca u hojas de parra?
Algo desesperados tras tantos intentos fallidos de desestabilización, ahora parece que la convergencia entre su ansia por las riquezas venezolanas y su temor a que la Revolución Bolivariana confirme su viabilidad no solo como logro sociopolítico, sino también económico, ha hecho perder la razón al equipo de Trump, que no ha podido evitar recurrir a estos burdos bulos sobre tráfico de drogas.
Razón sin datos, efectivamente. Los acusadores ni siquiera han comprobado los datos de las organizaciones competentes en la materia. Así, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en el punto 7.3.3 de su informe 2025 sobre los «… principales países identificados como fuentes y destinos finales o intermedios de los envíos de cocaína, según las incautaciones notificadas, 2020-2023», no solo no menciona a Venezuela entre esos países, sino que la señala como un país «no considerado entre los principales países de origen o tránsito[16]».
Leyenda «Mapa de los países intermedios o receptores de cargamentos de cocaína según las incautaciones realizadas entre 2020 y 2023» (Fuente: ONUDD)
Ni siquiera la propia agencia estadounidense de lucha contra las drogas, la DEA (Drug Enforcement Administration), aporta ninguna prueba de intervención alguna por parte del Gobierno venezolano, ni siquiera menciona las actividades de los cárteles de la droga. Por el contrario, este país parece ser uno de los menos implicados en este tipo de actividades, lejos de Colombia, Perú, México, Ecuador y Bolivia ([17]).
El escenario para generar violencia y caos estaba listo. Corina Machado podía poner manos a la obra. En 2018, pidió ayuda, incluida ayuda material, a su amigo Netanyahu para derrocar a Maduro. En 2019, en declaraciones a la BBC, reclamó una intervención extranjera con el mismo objetivo([18]). Esta vez, recurre al método Sharp, la financiación estadounidense y el poder mediático para reincidir. Pero hay un problema: la resistencia de una gran parte de la población venezolana, en particular de su segmento más desfavorecido, que las crueles sanciones y penurias no han logrado dobl
[1] Del nombre del oráculo más famoso de la Antigua Grecia, fuente de sabiduría profética que transmitía los mensajes del dios Apolo.
[2] “Why some Venezuelans are coming back home…?” https://www.bloomberg.com/news/articles/2025-09-11/venezuela-s-battered-bonds-tempt-investors-as-us-pressure-grows?embedded-checkout=true
[3] https://www.ciudadccs.info/publicacion/28243-1-millon-200-mil-venezolanos-han-vuelto-con-el-plan-vuelta-a-la-patria
[4] https://www.brasildefato.com.br/2024/07/10/mais-de-um-milhao-de-venezuelanos-voltam-ao-pais-com-a-melhora-das-condicoes
[5] https://donnees.banquemondiale.org/pays/venezuela?view=chart
Inflation novembre 2024 https://www.bcv.org.ve/#
[6] https://www.undp.org/es/venezuela/publicaciones/desempeno-macroeconomico-de-venezuela-primer-trimestre-2024-y-perspectivas-del-ano (28-06-2024)
[7] El 14 de junio de 2024, una nota de la AFP titulaba «Venezuela cerca de producir un millón de barriles de petróleo al día». Ver : Venezuela está cerca de producir un millón de barriles de petróleo diarios en «los próximos días» – Cactus24
[8] https://www.ciip.com.ve/produccion-petrolera-venezolana-preve-incremento-para-2025/ Venezuela dispose d’environ 18000 puits de pétrole dont une bonne partie ont besoin d’entretiens importants
[9] https://www.ciip.com.ve/cepal-preve-que-economia-de-venezuela-crecera-4-en-2024/
[11] NEP o Nueva Política Económica, referencia a la decisión de Lenin en 1922 de rehabilitar la iniciativa privada en la vida económica del país para hacer frente a los graves problemas derivados, en particular, de la guerra civil tras la Revolución de Octubre.
[12] https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2015/03/09/fact-sheet-venezuela-executive-order
[13] https://www.bellyofthebeastcuba.com/interview-jeffrey-sachs
[14] https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/economia/maduro-plantea-entregar-un-millon-de-creditos-a-emprendedores/
[15] https://www.youtube.com/watch?v=sAOsUf44iSI
[16] https://www.unodc.org/documents/data-and analysis/WDR_2025/Annex/7.3.3_Main_intermediate_or_final_recipient_countries_of_cocaine_shipments_as_described_by_reported_seizures_2020-2023.pdf
Source: United Nations office on drugs and crime
[17] https://www.dea.gov/search?keywords=Venezuela
[18]https://www.eluniversal.com/politica/182834/revelan-documento-donde-maria-corina-machado-pidio-a-netanyahu-intervencion-militar-a-venezuela (28-05-2024)
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-48142847 (02-05-2019)





