Las chantajes del Legislativo imponen derrotas al Ejecutivo y ponen en riesgo la estabilidad institucional
Paulo Cannabrava Filho*
El país vive un conflicto abierto entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, un impasse que paraliza la administración pública y compromete decisiones estratégicas para el futuro inmediato de Brasil. Son pequeñas disputas elevadas a la categoría de chantaje político, colocando al Legislativo en ruta de colisión con el Ejecutivo. Esa postura ha impuesto derrotas sucesivas al gobierno, perjudicando no solo la agenda presidencial, sino principalmente a la nación.
Para el diario O Estado de S. Paulo, tradicional portavoz de las oligarquías, el Congreso ofrece hoy un “festival de mediocridad”. La crítica coincide con hechos concretos: la anulación de los 52 vetos presidenciales al llamado proyecto de devastación, liberando de hecho mecanismos que debilitan la protección ambiental. Esa decisión equivale a un crimen político contra el país, especialmente porque ocurre menos de una semana después de la clausura de la COP30, convocada precisamente para frenar el calentamiento global.
El enfrentamiento avanza también sobre prerrogativas constitucionales. La designación de ministros del Supremo Tribunal Federal, atribución exclusiva del presidente de la República, está siendo puesta en jaque. Davi Alcolumbre marcó para el 10 de diciembre la audiencia del procurador Jorge Messias, pero advirtió públicamente que el presidente “verá lo que es gobernar sin el Senado como aliado”, alimentando la narrativa de que él mismo será el “nuevo Davi”. Es otra jugada explícita de disputa de poder, que busca forzar al Ejecutivo y tensionar la institucionalidad.
Todos estos movimientos configuran un escenario de inestabilidad que afecta directamente la gobernabilidad y la capacidad del país para enfrentar desafíos urgentes —desde la reconstrucción ambiental hasta el crecimiento económico, desde la transición ecológica hasta las políticas sociales. Brasil no puede quedar rehén de chantajes, ni tener su futuro condicionado por disputas mezquinas que sirven a intereses inmediatos de grupos específicos.
*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global





