LOS ATENTADOS CONTRA LA VIDA DE SIMÓN BOLÍVAR

RESEÑA DE LOS 20 ATENTADOS MORTALES QUE SUFRIÓ BOLÍVAR
                               HECHOS MÁS SOBRESALIENTES

                            Por: Franklin Ledezma Candanedo,
                    Periodista del Crinto Bolivariano: Panamá (**).

1. El caso de la hacienda en Yare. Ocurrido en septiembre de 1807,
frisando los 24 años de edad, en un pleito de linderos cerca de
Caracas, donde el furibundo oponente doctor Antonio Nicolás Briceño
sacó pistolas a relucir y dispara tres veces contra el caraqueño, sin
que en ninguna oportunidad haya tocado el cuerpo del sortario Don
Simón. Sobre este hecho lamentable se abrió el juicio penal
respectivo, que se detuvo definitivamente por los acontecimientos
libertarios de 1810.

2. Intentos de asesinato en Puerto Cabello. Tuvieron ocasión en Puerto
Cabello (Venezuela) a principios de julio de 1812 ante el desastre de
la caída de ese importante puerto militar en manos españolas, del que
se culpa a Bolívar, mientras que el capitán de milicias Domingo de
Taborda lleno de ira y con dos asistentes desenvaina su espada “para
atentar contra Bolívar”, lo que ofendió muchos de los presentes que
impidieron tan bochornoso acto.

3. Complot para asesinarlo del fraile capuchino Pedro Corella.
Descubierto este intento veraz en abril de 1813, fue detenido dicho
sacerdote navarro, en Las Palmas (Santander de Colombia), y en Tunja
permanecerá preso durante 18 meses. Liberado en Bogotá a fines de
1814, sigue arremetiendo contra la vida de Bolívar desde el púlpito,
sus sermones, y en todo tiempo y lugar, llamándolo “apóstata” y
pidiendo su liquidación, por lo que otra vez detenido “firmó su
sentencia de muerte” sin arrepentimiento una vez que se entrevista con
el propio Bolívar, siendo pasado por las armas mediante un pelotón que
en Honda conduce León Armero, riberas del río Magdalena y mediante
órdenes recibidas, el 29 de enero de 1815.

4. Conspiraciones entre sus allegados. Luego de perder la Segunda
República (1814), a partir de ese momento histórico se desatan una
serie de enemistades solapadas entre sus íntimos oficiales que quieren
eliminarlo del mapa del conflicto, alegando, desde luego y por
diferentes motivos, que el causante de tales males acaecidos era el
propio Bolívar, de donde aspiraban a toda costa y por su
incompetencia, don de mando parcializado y testarudez, entre otras
opiniones discutidas en corrillos íntimos, que debía desaparecer para
siempre, e incluso que se debía dividir el país en dos repúblicas.
Entre los agitadores de estas ideas absurdas y extremas se hallaban
los insubordinados margariteños Antonio Mariño y Juan Bautista
Arismendi, el casi carupanero José Francisco Bermúdez, su pariente
Manuel Carlos Piar y el tío político José Félix Ribas, quienes
“atentaron en varias oportunidades contra la vida de Bolívar”.

5. Atentados en Carúpano de Venezuela.currieron a principios de
septiembre de 1814, cuando Bolívar se escapa de la prisión de ese
puerto para abordar un barco salvador, mientras el general Bermúdez y
José Félix Ribas indignados lo persiguen con fines aviesos. Se evita
finalmente la amenaza al montar presuroso en el velero. Luego, el
general Piar también quiso matar al General en el mismo puerto, pero
no alcanzó a localizarlo en el lugar señalado.

6. Intentos de Jamaica. Dos intentos previos de asesinato ocurren en
Jamaica, reseñados en el periódico “Royal Gazette”, hechos “por
algunos de los españoles de la más baja ralea”, según se escribe, por
lo que el Libertador resuelve viajar a Haití.

7.Intento grave en Kingston. En la noche del 9 al l0 de diciembre de
1815, el esclavo Pío, alias Beto, en dicha capital de Jamaica y
sobornado con dinero caraqueño de Salvador Moxó, atenta contra su amo,
donde creyéndole dormido en la hamaca que utilizaba asesta dos
puñaladas mortales al venezolano Félix Amestoy, que allí entonces
reposa. Cuatro días después de su confesión fue ahorcado.

8.Reto a cruzar espadas en los cayos haitianos. Ocurrido en marzo de
1816, por serias desobediencias hacia el violento e intrigante oficial
Mariano Montilla Padrón, quien lo tilda de “cobarde, fracasado e
inexperto”, lo que en último momento es impedido por intervención de
terceros. También en dicho lugar, y en hora menguada de Bolívar, el
corsario Luis Aury en secreto trama un intento de asesinato contra el
caraqueño, que por buenas se descubre a tiempo.

9. Intentos ocurridos en Guiria. En el puerto oriental venezolano de
Güiria, en agosto de 1816 y azuzado por el general Mariño, el general
Bermúdez sintiéndose desairado en su honor, y enfurecido luego de una
discusión tremenda, atenta contra la flaca humanidad de Bolívar, sable
en mano, para herir de muerte. Simón aborda sin respiro el barco
corsario de José Bianchi, allí surto, “en el último intento de su
muerte”.

10. Atentado en Quiamare. Ocurre el 23 de marzo de 1827, al Sur de
Barcelona, en Venezuela, cuando el pardo José Alemán y su guerrilla,
azuzado por el general Mariño y en cuenta de su situación, trata de
atentar contra la vida de Bolívar con los oficiales que le rodean,
situación grave que es descubierta minutos antes por el Ayudante de
Bolívar coronel Francisco Vicente Parejo, para así mediante las armas
eludir este peligro.

11. El rincón de los toros. En dicho sitio del estado Guárico
(Venezuela), en la noche del 16 de abril de 1818, nueve realistas
dirigidos por Tomás Renovales equivocan al general Francisco de Paula
Santander, irrumpen esa madrugada en sitio exacto y disparan contra la
hamaca donde dormía Bolívar, perforándola en tres oportunidades.
Bolívar se salva entonces semidesnudo y corriendo a campo traviesa, en
la oscuridad de la noche.

12. Lo ocurrido en el peruano y norteño Piura. En junio de 1824, en
dicha ciudad, Bolívar tuvo conocimiento que desde Lima se había
enviado un individuo con la misión de asesinarlo y cuyas señales
fisonómicas fueron descritas del siguiente modo: “bocón, algo ñato y
picado de viruelas”, al que se consideró chileno. Buscado hasta en
Huaraz, donde se le había visto, desapareció repentinamente. Pero
pronto en el mismo Piura se detuvo un sujeto con iguales
características, de nombre Juan Avilés, llevando a juicio, “sin
conocer la suerte final corrida por Avilés”, pre sumiéndose por acasos
de la guerra emprendida.

13. Intento de asesinato en Potosí. Ocurrido en aquella altura
boliviana a principios de octubre de 1825 y salvado por una
confidencia de la amante María Joaquina Costas, madre de su hijo Don
Pepe, cuando le susurra en el oído que el oficial español teniente
León Gandarias máquina asesinarlo con puñal magnicida mientras duerme
en el palacio que habita. Detenido en el intento, y luego de súplicas
a favor y provenientes de María Joaquina, por ser familiar cercano del
detenido, dicho oficial fue expulsado del país, para siempre.

14. El caso de Huamachuco. En el norte del Perú y oriente de Trujillo,
donde permanece por un tiempo el caraqueño, al Cuartel General de
Bolívar se presentó un Sargento Mayor, oriundo de Chile, de quien se
conoce pronto por informes recabados en contrainteligencia que iba a
matar a Bolívar (enviado en este caso por un importante Jefe del
Ejército). En tal conocimiento, Bolívar se hace el desentendido y
sigue tratándolo con un ojo avizor, pero “con bondad y dulzura”, para
luego usar la diplomacia y destinarlo a un puesto de Comandante de
armas bastante alejado y neutralizar así su intención homicida sin
llegar al escándalo.

15. Conspiración de Lima. Ocurrida el viernes 28 de julio de 1826,
cuando Bolívar va al Teatro de Variedades en el 5º Aniversario de la
Jura de Independencia y al momento en que los ánimos andan exaltados
por los desmanes del ejército colombiano de ocupación y el mal manejo
del Consejo de Gobierno por parte de Bolívar. Debido a alguna razón
informativa o temperamental, el caraqueño se retiró en aquella ocasión
temprano y de manera brusca de aquel sitio, evitando así ser detenido
en el palco presidencial, de donde los complotistas lo llevarían a un
barco surto en el puerto de El Callao. Una vez frustrado dicho intento
en la “gran conspiración” (Bolívar dixit) muchos oficiales fueron
detenidos, en mayoría peruanos, chilenos y argentinos, entre los que
encontramos cabecillas como el ilustre levita Luna Pizarro, el héroe
de Junín argentino Mariano Necochea, el marino Jorge Martín Guise, el
guerrillero Quispe Ninavilca, tres generales, ocho coroneles,
ministros de estado, y una larga lista de adversarios, siendo muchos
ajusticiados, enviados a prisión, expulsados y desterrados, todo lo
que cambiará cuando Bolívar abandona el Perú para siempre. En este
interregno otros atentados menores ocurrirán, como lo señala el
biógrafo Masur y el profesor Bohórquez Casallas, luego de su regreso a
Lima en 1826, y en el trayecto del palacio La Magdalena en las afueras
de Lima, a su residencia oficial en la ciudad capital.

16. Intento en Fontibón. En su vuelta de las Campañas del Sur y en
esta ciudad situada en los aledaños de Bogotá, el 14 de noviembre de
1826, pudo haber ocurrido su muerte cuando un grupo de notables lo
reciben con pistolas cargadas para proceder en contra del Libertador
si éste se pronunciaba allí con propósitos centralistas autoritarios,
lo que por fortuna no ocurrió, salvando así la vida.

17. Informe desde Puerto Cabello. Es lo que hace Bolívar en una carta
dirigida al general José Antonio Páez para poner en su conocimiento la
existencia de “tramas secretas contra su vida”. Sobre estas tramas
para asesinarlo el general Santander el 30 de octubre de 1828, y
mediante confesión escrita, expresa que no estuvo de acuerdo con su
muerte “el día 6 de enero de dicho año” (1827).

18.Por la convención de Ocaña. Como consecuencia de esta convención se
piensa nuevamente en el asesinato del Libertador por obra de un grupo
de santanderistas y alumnos en la ciudad de Bucaramanga donde
permanece Don Simón. Mediante confidencias recogidas, O’ Leary y
Briceño Méndez comunican de ello a Bolívar, quien toma medidas
oportunas, pues se planeó enviar desde Ocaña hasta Bucaramanga a un
oficial para cometer el magnicidio.

19.  El atentado septembrino y algunos menores. Según lo confiesa el
propio Santander, a causa de la nueva dictadura bolivariana suceden
varios episodios en los que va incluida la muerte del caraqueño
Bolívar por muchos aseveran que es el centro de los males de Colombia.
Así, el primero sucede el 7 de agosto de 1828, aniversario de la
batalla de Boyacá, a la salida del entonces Teatro Coliseo, se
registra un ataque con arma blanca pero frustrado por la rápida
intervención de doña Manuela Sáenz quien con una mascarada tragicómica
que realiza en el lugar impide tan vil asesinato. El segundo, previsto
hacia la medianoche del 10 de agosto, en un formal baile de máscaras,
por alguien disfrazado de conquistador español, con puñal aleve y l2
comprometidos en la intentona. El tercero, planeado en la casa del
representante diplomático mejicano, el 15 de septiembre, pero que
queda apenas en proyecto. El cuarto, según escribe el colombiano
Gutiérrez, con ocasión de una fiesta organizada en Bosa, cerca de
Bogotá, está a punto de darse. El quinto, proyectado cerca de Soacha
el 20 de septiembre, en las afueras de la capital, mediante cinco
conjurados listos para emprender el atentado, se detiene in extremis
por orden de Santander, esperando una mejor oportunidad. El sexto,
ideado en el Teatro del Colegio San Bartolomé bogotano por los
llamados “bartolinos”, queda en simple ensayo. Y el séptimo, el más
grave y consumado, que tuvo en vilo la vida de Bolívar, acaecido en la
noche del 25 de septiembre de 1828 con 38 partícipes directos y 59
implicados, con 14 condenados a muerte, enorme complot que lidera el
general Santander, principal enemigo de Bolívar en Colombia, y de lo
que se salva Don Simón gracias a la valentía de Manuela Sáenz(*).

20. El final de Santa Marta. Hemos llegado al final de la vida de
Bolívar. Causa horror esta cadena de atentados, de lo que puede usted
sacar alguna conclusión.

Solo, atormentándose por los recuerdos, rodeado en su mayoría de
enemigos, tanto en Colombia como en Venezuela, donde incluso quieren
hacerlo preso, fallece en el desierto de su alma llamando a la
concordia, al final de los partidos y a la unión, como si aquello
pudiera suceder, en ese “nido de alacranes” (frase del general
venezolano Müller Rojas) que se había vuelto Colombia.

Crédito: Ramón Urdaneta, historiador y escritor. Enlace:
https://panoramacultural.com.co/historia/1697/los-20-atentados-mortales-contra-simon-bolivar

Cuando el laureado bardo chileno Pablo Neruda se enteró de la muerte
de Manuelita a través de su amiga Nela Martínez, escritora y política
ecuatoriana, le dedicó un epitafio a LA INSEPULTA DE PAITA:

Ésta fue la mujer herida:

en la noche de los caminos

tuvo por sueño una victoria,

tuvo por abrazo el dolor.

Tuvo por amante una espada.

(*) Manuelita Sáenz, patriota ecuatoriana y compañera sentimental de
Bolívar, después de la muerte del Libertador, fue desterrada a Jamaica
y, más tarde, a Perú, sobreviviendo en el puerto peruano de Paita
vendiendo dulces y tabaco, falleciendo durante una epidemia de
difteria el 23 de noviembre de 1856.

(**) Columnista de opinión, agroambiental y turístico, promotor del
desarrollo sostenible, defensor de la madre tierra, del ambiente y de
todas las especies, en peligro real de extinción irreversible por
diversos factores negativos, entre otros, la falta de acción colectiva
en el plano nacional.

Cabe advertir que esto ocurre porque la sociedad entera vive al margen
de la realidad, ya que es víctima robotizada de la adictiva
inteligencia artificial, sin relaciones interpersonales y da prioridad
a las redes sociales, al Chat GPT, al WhatsApp, al wifi y al internet