ESTADOS UNIDOS AMENAZA A LA DEMOCRACIA BRASILEÑA

PEC del Blindaje y sanciones de EE.UU.:
amenaza a la democracia brasileña

Los acontecimientos recientes revelan un choque directo entre la sumisión a presiones externas y la necesidad de defender la soberanía nacional. Brasil vive un momento decisivo.

Paulo Cannabrava Filho*

Estados Unidos amenazó con nuevas sanciones contra el país, en un movimiento conducido por Marco Rubio, actual secretario de Estado y asesor de Seguridad de la Casa Blanca. La justificación es frágil: acusan a Brasil de practicar una “opresión judicial” por regular a las Big Tech y por condenar a Jair Bolsonaro y a generales golpistas en el Supremo Tribunal Federal. Además, el país ya fue castigado con un tarifazo que elevó al 50% los aranceles aduaneros, sumado a sanciones impuestas directamente contra jueces del Supremo.

La portavoz de la Casa Blanca, Caroline Leavitt, repitió las críticas, afirmando que el juicio viola principios de libertad. Se trata, en el fondo, de una injerencia inaceptable en los asuntos internos de una nación soberana. Mientras tanto, en el escenario doméstico, la defensa de los acusados insiste en argumentos risibles, como el de que la simple planificación de un golpe no sería delito. Es preciso recordar que el crimen de Golpe de Estado y la promoción violenta de la caída del gobierno son crímenes imprescriptibles.

En el Congreso, la situación se agrava. Fue aprobada la llamada PEC del Blindaje, que somete cualquier acción contra parlamentarios a la autorización previa del Legislativo, en votación secreta. Un mecanismo que puede transformarse en salvoconducto para golpistas y corruptos, aprobado incluso con votos de sectores de la base oficialista y del propio PT.

A ello se suma que el PL mantiene a Eduardo Bolsonaro como líder de la minoría, aun estando prófugo en Estados Unidos, al servicio de la agenda de Donald Trump. Es un gesto de afrenta a la democracia y de sumisión a intereses extranjeros.

En contrapartida, el canciller Mauro Vieira reafirma que Brasil está abierto al diálogo con Washington, pero sin aceptar imposiciones descabelladas. Es una posición firme que debe sostenerse, pues el país no puede doblegarse ante presiones que hieren su autonomía.

En síntesis, Brasil enfrenta una encrucijada histórica: ceder al chantaje externo e interno, blindando a criminales, o afirmar su soberanía, garantizando que la democracia y la justicia prevalezcan.

*Paulo Cannabrava, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global.