TIANJIN. LA CUMBRE DE COOPERACION DE SHANGHAI

Paulo Cannabrava Filho*

Reunidos en Tianjin, más de 30 líderes mundiales, incluidos unos 20 jefes de Estado, participaron en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). El encuentro mostró la fuerza del bloque como un espacio alternativo de articulación política, económica y militar, alejado de la lógica de dominación occidental.

El presidente Xi Jinping condujo los trabajos con una notable habilidad diplomática. El encuentro entre Xi y Vladímir Putin fue uno de los puntos culminantes de la cumbre. Ambos reafirmaron la alianza estratégica que ya se ha consolidado como eje de estabilidad y contrapeso a la hegemonía occidental. Xi destacó que la asociación China–Rusia es “inquebrantable” y que juntos los dos países seguirán actuando por la multipolaridad. Putin, por su parte, agradeció el apoyo chino frente a las sanciones occidentales y subrayó que la cooperación energética es solo una faceta de una alianza más amplia, que abarca seguridad, comercio y tecnología.

En la misma ocasión, ambos firmaron un memorando para la construcción del gasoducto de Siberia, consolidando a China como el mayor comprador de petróleo ruso y vaciando los efectos de las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa.

Otro encuentro significativo fue entre Xi y Narendra Modi, primer ministro de la India. A pesar de las tensiones recientes en la frontera, los dos líderes mostraron cordialidad y disposición para la cooperación. Esta aproximación refuerza el papel de la OCS como foro de diálogo y estabilidad regional.

Xi también recibió a Kim Jong-un, de Corea del Norte, y al presidente de Irán, consolidando lazos con países objeto de sanciones occidentales. Esta red de entendimientos fortalece la posición de la OCS frente a las presiones externas.

China aprovechó la ocasión para conmemorar los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, realizando un desfile militar impresionante. Misiles hipersónicos, drones submarinos, vehículos blindados y tropas disciplinadas desfilaron en Pekín, enviando un mensaje claro: China tiene la capacidad militar para actuar si fuera necesario, incluso en relación con Taiwán.

La cumbre de Tianjin dejó en evidencia que el intento de aislar a Rusia fracasó y que la OCS emerge como un polo de poder global. Mientras Estados Unidos recurre a sanciones y amenazas, China y Rusia amplían su cooperación, atraen a socios estratégicos y demuestran al mundo que existe vida política fuera de la órbita occidental.

*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista Diálogos do Sul Global. Texto redactado com auxilio del chatgpt