PRIMERA PARTE
Para captar la magnitud de la tragedia de los hermanos saharaui
causada por el desfasado reino de Marruecos, incluimos entrega
periodística titulada La serpiente negra, el muro de la vergüenza
marroquí, que puede leerse en el siguiente enlace:
Por: Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.
Ante la acción depredadora de este engendro diabólico de la misma
calaña que Israel y su interminable genocidio de los hermanos
palestinos, y en razón del servilismo institucionalizado, MARRUECOS
fue país invitado recientemente a una actividad cultural, con evidente
violación de todos los valores y principios de la entidad
organizadora. ¡Vergüenza ajena sentimos por los que no tienen
vergüenza!
Cabe destacar, además, que Panamá reconoció a la República Árabe
Saharaui Democrática – RASD- el 23 de junio de 1978, relaciones que
fueron suspendidas el 20 de noviembre de 2013, pero reasumidas el 8 de
enero de 2015. El nuestro fue el primer país americano en reconocer a
la RASD, y el que alojó la que fue la primera embajada saharaui en
América, en 1980. Conviene anotar también que el gobierno nacional,
por imposición del imperio hegemónico, rompió las relaciones
diplomáticas con la RADS y, por igual razón, Panamá no renovará el
acuerdo de entendimiento que firmó con China en 2017, en el marco de
la llamada Ruta de la Seda.
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Como todos los pueblos africanos, el pueblo saharaui comenzó su lucha
por la libertad a finales de los años sesenta, con la creación del
Movimiento Nacional de Liberación Saharaui. Un movimiento político
pacífico que buscó llegar a un acuerdo con el dictador Franco, para
que, durante un período de tiempo limitado, le proporcionará su
libertad e independencia. La respuesta fue la represión política y la
violenta masacre de una gran manifestación del pueblo saharaui el 17
de junio de 1970, por las fuerzas militares españolas.
España buscó hacer del país su provincia número 53, por dos motivos:
las riquezas que descubrieron y como base de seguridad para las Islas
Canarias.
Esta situación radicalizó el pensamiento saharaui. Al ver que la
potencia colonial no quería negociar el futuro de la nación, esto
llevó a la fundación del movimiento saharaui denominado Frente
POLISARIO, el 10 de mayo de 1973, que asumió el camino de la lucha
armada. A pesar de ello, declaró estar dispuesto a negociar y deponer
las armas cuando España aceptase las negociaciones.
Cuando España acordó negociar, a finales de 1975, entraron otros
actores contra el pueblo saharaui: Marruecos, Mauritania, y tras
ellos, Francia y los Estados Unidos.
Francia no tenía interés en la existencia de un Estado nacionalista de
lengua española en el Norte de África. Fue así que maniobrar para
eliminar al pueblo saharaui.
Esto forzó a la España de Franco a alinearse a los intereses
marroquíes y mauritanos, apoyados entonces por Francia y por los
Estados Unidos. De esta manera, el vergonzoso acuerdo tripartita fue
firmado el 14 de noviembre de 1975, a través del cual vuelve la
aplicación de la teoría de la división de África de 1884, pero esta
vez, solamente entre tres países: España, Marruecos y Mauritania. De
esa forma, país y el pueblo quedaron divididos en dos por estas
potencias extranjeras. La parte Norte quedó para Marruecos, la Sur
para Mauritania y España, además de los beneficios económicos de la
parte más rica del país.
Aquí, el Derecho Internacional, las resoluciones de la ONU, la Carta
de la Unidad Africana y los Derechos Humanos fueron puestas de lado
por los invasores y por sus Guardianes Occidentales.
El Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 380/1975), condenó la
invasión marroquí e instó a “Marruecos a retirar inmediatamente del
territorio del Sáhara Occidental a todos los participantes en la
marcha invasora, principalmente marroquíes”. Sin embargo, la decisión
de la ONU fue un escrito sin eficacia, como se vive hoy, a pesar de la
aplicación del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos
Humanos a la situación.
La población saharaui, que no murió en la fuga, se instaló en la zona
de Tindouf (territorio argelino), sitio donde todavía hoy se
encuentran los campos de refugiados saharauis.
Esta situación obligó al pueblo saharaui a seguir la lucha armada
contra los dos nuevos invasores, Marruecos al norte y Mauritania al
sur. Esta invasión desencadenó contra Marruecos y Mauritania una
guerra de 16 años, conducida por el Frente POLISARIO – un movimiento
de liberación fundado en 1973, que luchó primero contra España por la
descolonización del territorio, y fue reconocido por la ONU como único
representante del pueblo saharaui en mayo de 1975.
En 1979, se consiguió la retirada de Mauritania del campo de batalla,
se firmó la paz y fue devuelto parte del territorio. Hoy se tiene
relaciones diplomáticas con nivel de respeto a la soberanía saharui
abandonando aquella agresión al país.
En vez de eso, el reino de Marruecos inició la invasión de las tierras
saharauis con la marcha llamada Verde, con más de 350.000 civiles
marroquíes en el lado norte y la invasión militar en el lado nordeste.
Con eso, consiguió hacer que los medios de comunicación se interesaron
más por la masa popular y así, su ejército persiguió a los saharauis
por el desierto con armas pesadas y bombas, incluso de NAPALM y de
fragmentación, ambas prohibidas internacionalmente. Esa fue una
masacre perpetrada por el reino de Marruecos poco conocida por los
medios de comunicación occidentales.
Marruecos continuó con la ocupación de gran parte de este territorio.
Para eso, construyó un gran muro, de cerca de 2.700 kilómetros, con
más de 8 millones de minas y cerca de 150 mil soldados fuertemente
armados. Los marroquíes convirtieron la parte ocupada en una
fortificación periodísticamente impenetrable, en un área de amplias
violaciones de derechos, agravado por el Muro de la Vergüenza, uno de
los más largos del mundo y, paradójicamente, uno de los menos visibles
en los grandes medios de comunicación, que divide al país y al pueblo
en dos partes.
El 27 de febrero de 1976, el último soldado español dejó el territorio
y el Frente POLISARIO rellenó el vacío jurídico que España dejó, con
la Proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática – RASD-,
hoy reconocida por más de 84 países en el mundo y país miembro
fundador de la Unión Africana.
Después de 16 años de guerra, el rey de Marruecos aceptó las
negociaciones y la autodeterminación del pueblo saharaui, garantizada
por el Derecho Internacional. Así, entró en vigor un plan de paz
respaldado y ejecutado por la ONU y firmado por ambas partes en 1991.
De este acuerdo se destacan dos puntos: el cese al fuego y la
aplicación de la Resolución 1.514 de la Asamblea General de las
Naciones Unidas, del 14 de diciembre de 1960. Fue creada la Misión de
las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental
(MINURSO).
Infelizmente, el nuevo rey de Marruecos cambia de idea y comienza a
dificultar todo lo que fue acordado con el Frente POLISARIO. Frente a
eso, la ONU quedó paralizada, sin fuerzas para presionar, ya que
Marruecos tiene un aliado que lo defiende en el Consejo de Seguridad –
Francia- país que hasta votó contra el monitoreo de los derechos
humanos en el Sáhara Occidental. Infelizmente la MINURSO continúa
siendo la única misión de las Naciones Unidas en el mundo que no tiene
mandato para monitorear las violaciones de los derechos humanos en esa
región.
La situación de los derechos humanos
Desde que comenzó la invasión del país, se inició una amplia
persecución y violencia contra la población saharaui. Los que huyeron
fueron perseguidos por batallones y aviones, causando la muerte de
millares de mujeres, niños y ancianos. Aquellos que no pudieron salir
del territorio invadido, están en las manos de la Majzen, la Gestapo
marroquí. Más de 650 personas están desaparecidas, hay centenas de
prisioneros, semi desaparecidos, torturas en las calles, desempleo,
etc.
La situación de agravación de los derechos humanos en las prisiones
está documentada por muchas organizaciones internacionales, tales como
el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, los mecanismos
de la Unidad Africana, Human Right Watch, Amnistía Internacional, la
Asociación Americana de Juristas, Adala UK, Global Human Rights
Defense, Terre des hommes, Campaña del Sáhara Occidental, Asociación
para el Monitoreo de los Recursos y la Protección del Ambiente en el
Sáhara Occidental (AREN), Observatorio de los Derechos Humanos y
Empresas del Mediterráneo (ODHE), entre otros.
Vuelta a las armas
Durante 30 años sin guerra o paz, los saharauis continúan esperando
que el Consejo de Seguridad y la Asamblea General, así como el
Secretario General de la ONU, muevan fichas y tomen iniciativas para
presionar a la parte que obstruye la posibilidad de un acuerdo de paz,
algo que no puede ser hecho debido a las potencias defensoras de
Marruecos, como los Emiratos Árabes Unidos, España y Francia.
Ante esta situación, a los saharauis sólo les restaba un camino, la
decisión de volver a alzarse en armas en busca de la libertad y
regresar a su tierra. Así, el día 13 de noviembre de 2020,
infelizmente, las armas volvieron a hacer parte del conflicto.
El Gobierno saharaui y el Frente POLISARIO, consternados por la
inoperancia y sumisión de la comunidad internacional, decidieron
utilizar todos los medios legales para la liberación y la
independencia del pueblo saharaui.
Conclusión
Es definitivo que la República saharaui ya es una realidad global
irreversible, debido a varios factores, entre los cuales se mencionan:
– Es miembro fundador de la Unión Africana (UA), en la cual tiene
asiento al lado del reino de Marruecos, en condiciones iguales, en la
misma categoría. Para regresar a la UA, Marruecos necesita la firma
del presidente saharaui.
– Reconocimientos diplomáticos de más de 84 países. Algunos, debido al
trabajo sucio del gobierno marroquí, congelaron la relación, pero al
abrigo del Derecho Internacional los reconocimientos son
irreversibles.
– La existencia de un acuerdo bilateral entre el Frente POLISARIO y el
reino de Marruecos, aprobado por el Consejo de Seguridad, por la
Asamblea General y por la Unión Africana desde 1991.
– Hubo varias reuniones bilaterales bajo el auspicio de las Naciones
Unidas. Marruecos acepta, pero a la vuelta, infelizmente, niega todo y
mantiene la agresión militar y la ocupación del territorio saharaui
– Desde 1963, importantes organismos internacionales reconocen y
apoyan el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la
independencia, tema en el que existen cientos de resoluciones.
– Para las Naciones Unidas y la Unión Africana, España continúa siendo
la potencia administradora de iure y Marruecos es la potencia
ocupante, aunque ocupe apenas una parte.
– Los tribunales de la Haya, el departamento jurídico de la ONU, el
Tribunal General de Justicia Europea y el Tribunal Africano de
Justicia reconocen el derecho y la razón que tiene el pueblo saharaui,
tanto a su soberanía como al gozo de sus riquezas. El Norte de África,
especialmente el pueblo saharaui, necesita de defensores de la
justicia para el establecimiento de la paz, en conformidad con el
derecho internacional.
Crédito. *Ahmed Mulay Ali, diplomático saharaui y escritor en español





