SIGNIFICADO DE HIROSHIMA Y NAGASAKI 80 AÑOS DESPUÉS

 
                  «Los supervivientes envidiarán a los muertos»:
                   Nikhita Khruschev: Primer ministro soviético.

                         Por: Franklin Ledezma Candanedo,
                  Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.

 Esta es la oscura sombra que se cierne sobre la humanidad desde hace
80 años, desde que Estados Unidos utilizó por primera vez la bomba
atómica en Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Nelson Mandela, activista anti-apartheid y político sudafricano,
reconocido mundialmente por su lucha contra la segregación racial y
por su papel como primer presidente negro de Sudáfrica, en un discurso
de 2003 criticando la guerra de Estados Unidos contra Irak advirtió:

“Si hay un país que ha cometido atrocidades indecibles en el mundo,
ese es Estados Unidos de América… Cuando Japón se retiraba en todos
los frentes, decidió lanzar la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki…
Esas bombas no estaban dirigidas contra Japón, sino contra la Unión
Soviética para decir: «Miren, este es el poder que tenemos. Si se
atreven a oponerse a lo que hacemos, esto es lo que les va a pasar».

Desde Corea hasta Vietnam, desde China hasta Irán, Estados Unidos ha
utilizado repetidamente la amenaza de una guerra nuclear para impulsar
sus objetivos diplomáticos y militares, impulsando al mundo hacia una
creciente proliferación nuclear. La capacidad de destrucción total de
la bomba atómica se cierne sobre la sociedad actual.

Desde hace varias décadas, Estados Unidos ha evolucionado de una
doctrina basada en la idea de la «destrucción mutua asegurada», que
afirma que nadie puede ganar una guerra nuclear, a una basada en el
«poder de contrafuerza», que presupone que Estados Unidos podría
desmantelar la capacidad nuclear de un rival con un primer ataque
masivo. Esta fue la lógica detrás de los llamados «euromisiles», el
arsenal nuclear estadounidense que llegó a Europa Occidental en la
década de 1970 y continúa proliferando en la actualidad.

Es la misma lógica que guía a Israel, el mayor estado terrorista de la
historia mundial, que dirige una bestia (666), Benjamín Netanyahu,
cuyo arsenal nuclear que tiene en Dimona, es millones de veces más
destructivo que las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Es la
mortal lógica que aplica Netanyahu, de la misma calaña de Harry S.
Truman y Donald Trump, en el interminable genocidio de los hermanos
palestinos, olvidados por la humanidad entera, mientras que la ONU, el
Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia, evidencian
suprema incapacidad para hacer que el brutal sionismo cumpla lo que
mandata el derecho internacional y normas concretas sobre derechos
humanos.

Hiroshima y Nagasaki nos recuerdan que esta no es una amenaza vacía.
Estados Unidos sigue siendo el único país en la historia que ha
desplegado armas nucleares en una guerra, y sus «intereses» ahora
abarcan todo el mundo. Y esto es lo que guía la acción genocida del
sionismo internacional, dispuesto a colapsar al planeta con su
monstruoso arsenal nuclear,

En el trágico aniversario de los bombardeos nucleares, recordamos a
las víctimas de la singular capacidad de destrucción del imperialismo,
del peligro real que significa el sionazismo y reafirmamos nuestro
compromiso de desmantelar su maquinaria de guerra y construir una
nueva diplomacia de los pueblos. Todo está en juego en esta lucha: O
triunfa la razón o desaparece la humanidad.

Con un fraternal saludo para todos, con nuestra consigna de lucha
progresista: ¡ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE!  Franklin.