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Venezuela urge una cumbre mundial por la paz.
Por: Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.
Armagedón significa el lugar donde, según el libro bíblico del
Apocalipsis, ocurrirá una batalla final entre el bien y el mal. En un
sentido más amplio, se usa para describir cualquier conflicto o
catástrofe de proporciones apocalípticas.
Visión profética del líder invicto Fidel Castro Ruz.
En sus «Reflexiones» publicadas en el año 2010, el líder cubano alertó
que un ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán provocaría
inevitablemente un conflicto nuclear global, donde la humanidad entera
sería la gran víctima. Su denuncia de la locura que significaría
liberar las fuerzas destructivas acumuladas en arsenales nucleares
sigue siendo un recordatorio lúgubre de lo que está en juego.
En la actualidad, cuando la retórica beligerante se combina con
acciones militares recientes y las potencias nucleares muestran su
músculo, las advertencias de Castro cobran una vigencia estremecedora.
Su llamado a proclamar la desaparición de todas las armas de guerra no
fue un mero ejercicio retórico, sino una advertencia fundada en la
realidad: el equilibrio global es frágil y la paz no es un estado
garantizado, sino una construcción que exige decisiones responsables.
Aunque los combates directos entre Israel e Irán cesaron tras la
llamada guerra de los 12 días, la región sigue siendo el epicentro de
las mayores tensiones geopolíticas del planeta. El saldo de muertos y
la destrucción provocada durante las hostilidades dejaron heridas
abiertas y una desconfianza mutua que, lejos de resolverse, mantiene
al borde del abismo a toda la comunidad internacional. Las
negociaciones de alto el fuego lograron detener la escalada inmediata,
pero no han eliminado las causas profundas del conflicto ni las
amenazas latentes que podrían reavivar en cualquier momento.
Este escenario subraya lo que muchos analistas han advertido durante
décadas: el Medio Oriente no sólo concentra conflictos locales, sino
que representa un peligro global. Su inestabilidad repercute en la
economía, la seguridad y las relaciones internacionales, afectando a
todos los continentes. La advertencia de Fidel Castro adquiere su
pleno sentido: el mundo no puede permitirse la complacencia, porque la
paz en la región sigue siendo frágil y la amenaza de un conflicto
mayor no ha desaparecido.
Cabe señalar que Israel nunca firmó el Tratado de No Proliferación de
Armas Nucleares (TNP), como sí lo hicieron otros países como el propio
Irán, Estados Unidos o Rusia. Esto implica que no se somete, como el
resto de firmantes, a inspecciones periódicas de las instalaciones
nucleares que posee en Dimona, mientras rechaza que los países de la
región posean este tipo de armas sofisticadas.
Aclaramos que Dimona está ubicada en el desierto de Negev, en el sur
de Israel, a unos 30 kilómetros (19 millas) al sureste de Beersheba y
a 35 kilómetros (22 millas) al oeste del Mar Muerto y se encuentra en
el Distrito Sur de Israel, en el valle de Aravá.
Aunque Israel es miembro del organismo Internacional de Energía
Atómica, pero en este caso no es obligatorio ningún tipo de inspección
y sólo acepta las que técnicos norteamericanos.
Lo que se conoce del programa nuclear de Israel es por filtraciones,
por informes de los departamentos de Defensa y de Energía de Estados
Unidos y por estudios aproximados de las agencias internacionales que
monitorean el tema nuclear, lo mismo que por una única fuente más
directa: el ingeniero nuclear israelí Mordechai Vanunu, que trabajó en
una planta nuclear israelí y que, tras ser despedido, habló con The
Sunday Times en 1986.
Ante el mortal escenario descrito el gobierno Bolivariano de Venezuela
a través del compañero presidente obrero Nicolás maduro M., planeo
recientemente la urgente necesidad de realizar UNA CUMBRE MUNDIAL POR
LA PAZ, liderada por el sur global, con el fin de volver a las
naciones más afectadas por la inestabilidad la posibilidad de incidir
en el destino colectivo, frente a la arrogancia y el intervencionismo
de las potencias tradicionales.
Un eco que debe ser escuchado
En este escenario convulso, la voz de Venezuela resuena como un
llamado a la cordura. El planteamiento de Maduro de una cumbre
liderada por el sur global busca devolver a las naciones más afectadas
por la inestabilidad la posibilidad de incidir en el destino
colectivo, frente a la arrogancia y el intervencionismo de las
potencias tradicionales. La paz, como bien recordó en su programa
semanal, se construye entre todos o no habrá paz.
La comunidad internacional, especialmente las organizaciones
regionales y multilaterales, debe responder pronto a la propuesta
venezolana, con la responsabilidad y la premura que exige la
situación. Las advertencias de Fidel Castro y la propuesta de Nicolás
Maduro son, por tanto, dos caras de una misma moneda: el recordatorio
de que la humanidad no puede seguir apostando a la violencia como
solución, porque el precio puede ser la propia supervivencia de
nuestra especie.
Afirmamos, para concluir, que lo planteado oportunamente por el
Comandante Fidel Castro Ruz no fue –ni lo es-una tesis demagógica,
como tampoco lo es, la formidable iniciativa del compañero Presidente
Maduro, de una cumbre mundial por la paz, porque el Armagedón bíblico
está a la vuelta de la esquina, ya que es real la posibilidad de una
guerra nuclear si no se detiene la espiral de violencia, que promueven
principalmente tres criminales históricos (genocidas): Donald Trump
(EE.UU.), Benjamín Netanyahu (Israel) y Mohammed VI (Marruecos).





