Más de 700 escritores británicos, irlandeses y francófonos denuncian
el “genocidio” de Israel en Gaza, a la vez que exigen un alto el fuego
inmediato.
En vista de la validez y actualidad del contenido de este documento
fundamental, a la vez que apoyamos este vertical pronunciamiento,
hacemos del conocimiento público su texto original contenido y, a la
vez solicitamos respetuosamente a lectores y contactos del suscrito,
la mayor difusión posible del mismo.
Nosotros, los escritores abajo firmantes de Inglaterra, Gales,
Escocia, Irlanda del Norte y la República de Irlanda, pedimos a
nuestras naciones y a los pueblos del mundo que se unan a nosotros
para poner fin a nuestro silencio e inacción colectivos ante el
horror.
Hace un año y siete meses, la poeta palestina Hiba Abu Nada murió en
ataques aéreos israelíes. En su poema «Una estrella dijo ayer»,
imaginó un refugio cósmico para la gente de Gaza, algo completamente
distinto del constante peligro letal que ahora enfrentan:
“Y si un día, ¡oh Luz!
Todas las galaxias
Del universo entero
Ya no tenían espacio para nosotros
Dirías: “Entra en mi corazón,
Allí estarás por fin a salvo”.
El gobierno de Israel ha renovado su ataque contra Gaza con una
brutalidad desenfrenada. Las declaraciones públicas de los ministros
israelíes Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir expresan abiertamente
intenciones genocidas.
El uso de las palabras «genocidio» o «actos de genocidio» para
describir lo que ocurre en Gaza ya no es objeto de debate entre
expertos jurídicos internacionales ni organizaciones de derechos
humanos. Amnistía Internacional, Médicos Sin Fronteras, Human Rights
Watch, la Federación Internacional de Derechos Humanos, el Consejo de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas y muchos otros especialistas e
historiadores han identificado claramente el genocidio o los actos de
genocidio en Gaza, perpetrados por las Fuerzas de Defensa de Israel y
dirigidos por el gobierno de Israel
En nombre de la ONU, y publicado por la Oficina del Alto Comisionado
para los Derechos Humanos, más de 40 Relatores Especiales y expertos
independientes concluyeron recientemente: «Mientras los Estados
debaten la terminología —¿es o no genocidio?, Israel continúa su
implacable destrucción de vidas en Gaza mediante ataques por tierra,
aire y mar, desplazando y masacrando a la población superviviente con
impunidad», declararon los expertos. «Nadie se salva: ni los niños, ni
las personas con discapacidad, ni las madres lactantes, ni los
periodistas, ni los profesionales de la salud, ni los trabajadores
humanitarios, ni los rehenes. Desde que rompió el alto el fuego,
Israel ha asesinado a cientos de palestinos, muchos a diario,
alcanzando su punto máximo el 18 de marzo de 2025 con 600 víctimas en
24 horas, 400 de las cuales eran niños».
Los palestinos no son víctimas abstractas de una guerra abstracta. Con
demasiada frecuencia, se han usado palabras para justificar lo
injustificable, negar lo innegable y defender lo indefendible. Con
demasiada frecuencia, también, las palabras correctas —las que
importaban— han sido erradicadas, junto con quienes podrían haberlas
escrito.
El término «genocidio» no es un eslogan. Conlleva responsabilidades
legales, políticas y morales. Así como es cierto calificar las
atrocidades cometidas por Hamás contra civiles inocentes el 7 de
octubre de 2023 de crímenes de guerra y de lesa humanidad, hoy es
cierto calificar el ataque contra el pueblo de Gaza de atrocidad
genocida, con crímenes de guerra y de lesa humanidad, cometidos a
diario por las Fuerzas de Defensa de Israel, bajo las órdenes del
gobierno del Estado de Israel.
Recientemente, Alexis Deswaef, vicepresidente de la Federación
Internacional de Derechos Humanos y abogado de la Corte Penal
Internacional, recordó el concepto de «observador-aprobador», extraído
del tribunal especial para la ex Yugoslavia. Se refiere a un alto
funcionario que observa, guarda silencio y cuyo silencio es
interpretado como una autorización por los perpetradores.
Nos negamos a ser un público de espectadores que aprueban. No se trata
solo de nuestra humanidad común y de todos los derechos humanos; se
trata de nuestra idoneidad moral como escritores de nuestro tiempo, la
cual disminuye cada día que nos negamos a denunciar este crimen.
Al adoptar esta postura, afirmamos sin reservas nuestra absoluta
oposición y rechazo al antisemitismo, a los prejuicios antijudíos y
antiisraelíes. Rechazamos y aborrecemos los ataques, el odio y la
violencia —oral y escrito— contra el pueblo palestino, israelí y judío
en todas sus formas. Nos solidarizamos con la resistencia del pueblo
palestino, judío e israelí ante las políticas genocidas del actual
gobierno israelí.
Pedimos a todos que se unan a nuestro llamado a la compasión, a la
razón y a la mediación. Por Hiba, por los casi 54.000 gazatíes
asesinados y por los supervivientes —hambrientos, heridos y marcados
de por vida—:
1. Exigimos la distribución inmediata y sin restricciones de alimentos
y ayuda médica en toda Gaza por parte de la ONU.
2. Exigimos que se impongan sanciones al Estado de Israel si el
gobierno israelí no atiende este llamado, que es también el llamado
mundial, a un alto el fuego inmediato.
3. Exigimos un alto el fuego que garantice la seguridad y la justicia
para todos los palestinos, la liberación de todos los rehenes
israelíes y la liberación de los miles de prisioneros palestinos
retenidos arbitrariamente en cárceles israelíes.
Este genocidio nos afecta a todos. Somos testigos de los crímenes de
genocidio y nos negamos a aprobarlos con nuestro silencio.
///
Junto al vertical pronunciamiento de escritores de varios países, y
porque vigente está el crimen de genocidio sionista contra los
hermanos palestinos formal invitación al público lector, del documento
titulado “El silencio es lo más aterrador”, del compañero progresista
Carlos de las Heras, de Amnistía Internacional, que puede leerse en el
siguiente enlace:
https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzQbgRlzdcwTmxFTppJlHTwBtcph
Que todo el planeta junto con instituciones oficiales, organizaciones
de derechos humanos y la humanidad entera, incapaces de reaccionar
ante la brutalidad sionista, se identifiquen con el pronunciamiento de
numerosos escritores y lo expuesto por Amnistía Internacional.
Es hora de eliminar el silencio cómplice de millones de personas
insensibles a la interminable catástrofe (nakba) que sufren los
hermanos palestinos y unir voluntades y esfuerzos, para denunciar,
combatir y derrotar a los mayores criminales históricos: Benjamín
Netanyahu y el matón del barrio, Donald Trump.





