VIL ACUSACIÓN CONTRA RAUL CASTRO Y CUBA

   

Por Gustavo Espinoza M.

Finalmente, el 20 de mayo el Departamento de Justicia de los Estudios Unidos formalizó una vil acusación que se venía promoviendo desde hacía algunas semanas y a partir de la cual se pretende hoy iniciar una supuesta acción judicial contra el segundo gran líder histórico de la Revolución Cubana, el Comandante Raúl Castro Ruz.

La iniciativa, que tiene como fuente y base la política criminal que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica aplica contra Cuba con el propósito de destruir la Patria de José Martí y quebrar y demoler a su pueblo; se sustenta en una distorsión canallesca de la historia.

Se remonta, en efecto, a hechos ocurridos en febrero de 1996 cuando dos naves aéreas piratas enviadas por las organizaciones terroristas que operan desde el Estado de la Florida, en territorio Yanqui, violaron abiertamente el espacio aéreo cubano para lanzar proclamas contra Cuba, su gobierno y su pueblo alentando acciones sediciosas impulsadas por los servicios secretos de los Estados Unidos.   

Como se infirmó al mundo en esa circunstancia, esas dos naves tripuladas por conocidos agentes anticubanos fueron detectadas y derribadas por la defensa antiaérea cubana después de que fueran advertidas de su ilegal presencia y conminadas a abandonar el espacio aéreo de un país soberano.

 Ante su retirada negativa a actuar en función de los protocolos internacionales que regentan los vuelos y garantizan el respeto al espacio aéreo de los Estados, ambas naves fueron derribadas.

En su momento, el tema fue ampliamente conocido y difundido ya que formaba parte de las operaciones que los grupos disidentes que operan en Miami, realizaban en ese entonces para agredir a Cuba, a su pueblo y a su Revolución Socialista.

Cualquier país -incluyendo ciertamente los Estados Unidos de Norteamérica- habría actuado en esa circunstancia de igual manera: hubiera derribado a  naves desconocidas que se negaban a identificarse, violaban el espacio aéreo del país y ejecutaban acciones hostiles.

El hecho, en su momento, fue denunciado internacionalmente por el gobierno de Cuba que puso en conocimiento de los organismos de Naciones Unidas estos y otros operativos hostiles ejecutados por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.

Si hoy la administración norteamericana evoca este episodio, eso no tiene que ver con la historia. Responde más bien al odio vivo que mantiene la administración yanqui contra Cuba, su pueblo y su gobierno; y deja ver adicionalmente, el oscuro y pérfido deseo de colocar a la más alta figura viva de la Revolución Cubana hoy, en el banquillo de los acusados.

El comandante Raúl Castro Ruz, con 94 años de edad, simboliza por cierto, el heroísmo y el valor de un pueblo que a lo largo de la historia ha resistido todas las agresiones contra Cuba.

La canallesca acción que pretende ahora el gobierno norteamericano, no es sino un paso más en el empeño imperialista de atacar militarmente a Cuba, lo que implicará -de concretarse- el baño de sangre más horrendo que la humanidad haya conocido jamás.

El señor Donald Trump, que se inclina ante las autoridades chinas en Beijín, que busca “acuerdos de paz” con los gobernantes rusos en Moscú y que pretende “transformar el mundo en busca de la paz”, debe saber que Cuba no está sola y que cuenta con el respaldo de la humanidad entera.