ANTE LA ESCALADA EN ORMUZ, QUÉ PUEDE HACER PANAMÁ?

                             Julio Yao, ex diplomático y analista.

Análisis trascendente sobre temas de actualidad, de la autoría de un
experto en la materia, reconocido internacionalista, patriota a tiempo
completo e insobornable nacionalista, texto que suscribimos y hacemos
del conocimiento público. Los suscriptores del Diario La Prensa pueden
leer su contenido en el enlace que aparece al final de esta autorizada
opinión.

                                         Franklin Ledezma Candanedo,
                               Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.

El conflicto internacional en torno al Estrecho de Ormuz está
escalando peligrosamente hacia un enfrentamiento planetario que, si no
se lo detiene, sin exageración pondrá en peligro a toda la humanidad.

El Estrecho de Ormuz está bajo la soberanía territorial de Irán y
Omán, pero la actual situación escapa a todo control unilateral, como
lo demuestra la guerra desatada entre EE.UU. Israel, por una parte, e
Irán y sus aliados, por la otra.

El Estrecho de Ormuz es una vía estratégica extraordinaria por la que
atraviesa el 20% del petróleo mundial, así como importantes cantidades
de gas natural y otras materias primas que son clave para la economía
global.

La situación actual es caótica:  un día, los iraníes atacan, destruyen
o hunden barcos de EE.UU., y al siguiente, Washington bloquea,
confisca o expropia (asalta, piratea) barcos supuestamente enemigos
indiscriminadamente.

Ninguno de los países beligerantes es capaz de imponer un orden
jurídico o político estable por sí solo.

La ONU se ha visto sobrepasada por muchos acontecimientos y no ha
podido, ni lo ha intentado, imponer una solución universalmente
aceptada de conformidad con su propia Carta o el Derecho
Internacional.

Es la hora, por lo tanto, de apelar a la conciencia universal y echar
mano de la diplomacia, la única herramienta plausible en la
actualidad.

Los canales internacionales, como los de Suez y Panamá, cumplen a
cabalidad su rol como garantes de la libre navegación, sin
discriminación, salvo el pago de peajes.

El Canal de Suez se considera teóricamente neutral desde el 29 de
octubre de 1888, tras la firma del Convenio de Constantinopla.

El Canal de Panamá es objeto del Tratado de Neutralidad (a perpetuidad
y por ende, ilegal) suscrito entre Panamá y EE.UU. como parte de los
Tratados Torrijos Carter de 1977.

Este tratado no reconoce la soberanía de Panamá en su territorio.  En
cambio, sí reconoce el “paso expedito” o “a la cabeza de la fila” a
naves de EE.UU. con tan solo pedirlo su capitán.

También, el artículo 5 prohíbe la presencia de bases y fuerzas
militares extranjeras en territorio nacional, el cual ha sido violado
por el presente gobierno de José Raúl Mulino.

Tampoco nuestro gobierno ha rechazado las interpretaciones de EE.UU.
que se considera autorizado a tomar medidas de defensa del Canal sin
necesidad de nuestro consentimiento.

Dicho de otro modo, es nuestro propio país el que consiente en
abiertas vulneraciones al citado convenio.

El actual gobierno de Panamá también suspendió en julio de 2025 los
acuerdos con China Popular sobre la Franja y la Ruta por presiones
directas y arrogantes de Marco Rubio, actual Secretario de Estado de
EE.UU., lo cual minimiza nuestra ventaja estratégica.

El pueblo panameño tiene la tarea pendiente y urgente de emprender un
tratado de neutralidad multilateral que establezca un régimen neutral
estable.

Ello evitará violaciones a la neutralidad, tal como ocurrió cuando la
Corte Suprema de Justicia declaró como inconstitucionales los acuerdos
pactados con la empresa hongkonesa Hutchison Ports, administradora de
los puertos de Cristóbal y Balboa desde hace 30 años en 1997, lo cual
dio lugar a presiones sobre naves de bandera panameña en puertos de
China.

No basta con que el Tratado de Neutralidad bilateral y perpetuo sea
complementado con un Protocolo de Adhesión suscrito por unas cuantas
decenas de Estados que no se convierten en Partes del mismo y que ya
se nos antoja obsoleto.

China, por ejemplo, no adhirió a este Protocolo porque Taiwán lo había
hecho, y ello entraba en contradicción con su política, aprobada por
la ONU, de que “solo existe una sola China, y Taiwán es parte de
ella”.

Ante la guerra al parecer interminable entre EE.UU. e Irán, es
indispensable declarar al Estrecho de Ormuz como zona neutral mediante
un Convenio multilateral, alejado de conflictos geopolíticos que ponen
en peligro la paz internacional y la propia supervivencia humana.

Como Presidente Honorario del Centro de Estudios Estratégicos
Asiáticos de Panamá (CEEAP) propongo que el gobierno del presidente
José Raúl Mulino, máximo responsable de nuestra Política Exterior,
acuerde de consuno elevar la iniciativa de la neutralidad del Estrecho
de Ormuz a la consideración de la única potencia capaz de abanderar:
la República Popular China, que hoy recibe el reconocimiento en
Beijing del presidente de EE.UU., Donald Trump.

¡El mundo y la patria eterna se lo agradecerán!