LULA ENCANTA INCLUSO A TRUMP

Y defiende soberanía, Palestina y Amazonía

Paulo Cannabrava Filho*

El carisma del presidente Lula sedujo incluso al presidente Donald Trump. Hubo una química, dijo, agregando que cuando le gusta una persona hace negocios. Programaron una reunión entre ambos para la próxima semana.

El discurso de Lula estuvo marcado por momentos de fuerte impacto político y humano. Comenzando por su carisma, que se transformó en instrumento de diplomacia. Al ser elogiado por Trump, Lula demostró que es capaz de conquistar interlocutores improbables y de colocarse en el centro de las articulaciones globales con desenvoltura y naturalidad.

El público reaccionó con entusiasmo: tres veces interrumpieron su intervención con aplausos. Esos momentos no fueron casuales, sino que ocurrieron precisamente cuando Lula habló de justicia social, soberanía nacional e integración entre los pueblos, temas que tocan profundamente la realidad latinoamericana y mundial.

En su mensaje central, el presidente dejó claro que Brasil no está aislado. Al contrario, hoy es un actor indispensable en las negociaciones internacionales. Reforzó que la credibilidad del país está asociada a su democracia y a la capacidad de construir puentes entre Occidente y el Sur Global.

En la comparación con Trump, Lula mostró la diferencia de estilos. Mientras el estadounidense se guía por la lógica transaccional, Lula defendió que la confianza y la amistad son condiciones previas para acuerdos duraderos. La diplomacia de aproximación es su marca, y la reunión prevista para la próxima semana crea expectativas de avances concretos en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos.

Entre los puntos más fuertes, Lula condenó con vehemencia el genocidio en Gaza. Denunció la masacre del pueblo palestino y criticó la omisión de las potencias occidentales ante la tragedia. Pidió un alto el fuego inmediato y la reanudación de las negociaciones para la creación de un Estado palestino viable. Su discurso resonó como advertencia y como llamado humanitario.

El presidente también reafirmó la defensa de la soberanía de los pueblos, recordando que ningún país tiene derecho a imponer su voluntad por la fuerza. Trajo a la memoria la larga trayectoria de resistencia latinoamericana contra el colonialismo y aseguró que Brasil no se doblegará ante presiones externas.

Otro punto alto fue el llamado a la integración del Sur Global. Lula insistió en que solo unidos los países en desarrollo podrán enfrentar las desigualdades del sistema internacional. Enfatizó el papel de los BRICS+ y de la Organización de Cooperación de Shanghái como alternativas reales a un orden unipolar en crisis.

Para concluir, destacó el compromiso ambiental. Afirmó que no habrá futuro sin preservación de la Amazonía y sin combate al calentamiento global. Garantizó que Brasil será protagonista en la transición energética justa, preservando su soberanía sobre los recursos naturales.

Este conjunto de mensajes muestra a un Lula firme, carismático y atento a los dolores del presente y a los desafíos del futuro. Un líder que busca dialogar con todos, pero que no renuncia a los principios ni a un proyecto soberano para Brasil y para el mundo.

*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global