VISIÓN SOBRE EL IMPACTO DEL RECONOCIMIENTO DEL ESTADO
PALESTINO POR VARIOS GOBIERNOS IMPERIALISTAS.
Por: Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá.
Aseguró: “Nuestros políticos actuales, sobre todo en el Norte Global,
no podrán afirmar que hicieron todo lo posible al reconocer a
Palestina si está ocupada en su totalidad por Israel y totalmente
anexada. Incluso para estos políticos, de los que se espera tan poco,
tal inacción expondrá un nuevo punto crítico de cobardía moral y
pondrá el último clavo en el ataúd del derecho internacional”.
El consagrado historiador israelí, activista de la causa palestina y
profesor de la Universidad de Exeter exiliado en Gran Bretaña, en
análisis publicado en Resumen Medio Oriente, 24 de septiembre de 2025,
aclaró que en el pasado era bastante escéptico sobre el reconocimiento
de Palestina, ya que parecía que quienes participaban en la
conversación se referían únicamente a partes de Cisjordania y la
Franja de Gaza como el Estado de Palestina, y a un gobierno autónomo
por parte de un organismo como la Autoridad Palestina, sin soberanía
propiamente dicha.
Advirtió que dicho reconocimiento podría haber dado la impresión
errónea de que el supuesto conflicto en Palestina se había resuelto
con éxito y sugirió que el problema se aborde con más matices en este
momento histórico particular, cuando el genocidio continúa.
Pappé, que forma parte de los llamados nuevos historiadores judíos,
denominación que la recibió un grupo de investigadores en la década de
1980, indicó que los gobiernos que reconocieron a Palestina la asocian
directamente con la obsoleta y muerta solución de dos Estados, una
fórmula impracticable, inmoral y basada en la injusticia desde el
momento en que fue concebida como “solución”.
Aseguró que existen dinámicas potenciales y más positivas que podrían
desencadenarse a partir de este reconocimiento global actual de
Palestina. Si bien no deberíamos considerarlo un «momento histórico»
ni un «punto de inflexión», sí tiene el potencial de ayudar a los
palestinos a avanzar hacia un futuro diferente.
Observó que no es de extrañar que esta declaración no generara
esperanza, inspiración ni satisfacción en nadie en Gaza. Solo en
Ramalá y entre ciertos sectores del movimiento de solidaridad se
celebró como un gran logro.
Señaló que ese reconocimiento tiene un significado simbólico como
contraataque a la actual estrategia israelí de eliminar a Palestina
como pueblo, como nación, como país y como historia. Cualquier
referencia, incluso simbólica, a Palestina como entidad existente en
este momento es una bendición. A un nivel muy insatisfactorio, pero
mínimamente necesario, impide que Palestina desaparezca del diálogo
global y regional.
Recalcó que dicho reconocimiento forma parte de una reacción global
insuficiente, aunque algo más alentadora, desde arriba, contra el
genocidio continuado. No se trata de sanciones —que son mucho más
importantes que el espectáculo que presenciamos en la ONU— ni de una
medida que ponga fin al comercio militar occidental con Israel, lo
cual habría sido mucho más eficaz en este momento contra el genocidio
que reconocer a Palestina. Sin embargo, transmite cierta disposición
de los gobiernos occidentales a confrontar no solo a Israel, sino
también a Estados Unidos, sobre el futuro de Palestina.
Advirtió que el propio reconocimiento generó, quizás inadvertidamente,
dos consecuencias importantes. En primer lugar, los territorios
ocupados constituyen ahora el Estado ocupado de Palestina: todo el
Estado de Palestina. Se trata de la ocupación total de un Estado. Al
menos a primera vista, sería mucho más difícil de ignorar desde una
perspectiva jurídica internacional. Está muy claro dijo, cuál será la
reacción israelí: imponer oficialmente la ley israelí primero en
partes de Cisjordania, luego en la región en su conjunto y quizás más
tarde en la Franja de Gaza.
Aseguró que nuestros políticos actuales, sobre todo en el Norte
Global, no podrán afirmar que hicieron todo lo posible al reconocer a
Palestina si está ocupada en su totalidad por Israel y totalmente
anexada. Incluso para estos políticos, de los que se espera tan poco,
tal inacción expondrá un nuevo punto crítico de cobardía moral y
pondrá el último clavo en el ataúd del derecho internacional.
Como activistas, escribió Pappé, somos muy conscientes del peligro de
desviarnos, aunque sea por un segundo, de la misión de detener el
genocidio. El reconocimiento no va a detener el genocidio, por lo que
lo que estamos haciendo y lo que planeamos hacer para salvar a Gaza no
se verá afectado por los discursos y declaraciones en la ONU el 22 de
septiembre de 2025. Nuestra manifestación en Londres este octubre —que
esperamos que convoque al millón de personas— es igual de importante,
o incluso más. La huelga general italiana en apoyo a la flotilla Sumud
es igual de importante, o incluso más.
Pero también nos recuerda que debemos estar alerta y ser muy
desconfiados cuando Francia y sus aliados hablan del «día después».
Hay una sensación de déjà vu que remite al histrionismo que acompañó
la firma de los Acuerdos de Oslo hace precisamente 32 años. Esto
podría convertirse peligrosamente en otra farsa de paz que sustituya
una forma de colonialismo por otra, más aceptable para Occidente.
Advirtió que el reconocimiento es un arma de doble filo. En mi
opinión, la mejor estrategia para nosotros en el movimiento de
solidaridad es argumentar e insistir —mediante el activismo y la
investigación— en que Palestina es el país que se extiende desde el
río hasta el mar, y que los palestinos son todos los que viven en la
Palestina histórica y los expulsados de ella. Son ellos quienes
decidirán el futuro de su patria.
Aseguró, para concluir: “Más importante que cualquier otra cosa,
debemos insistir en que mientras el sionismo domine ideológicamente la
realidad de la Palestina histórica, no habrá autodeterminación,
libertad ni liberación palestina”.
Créditos: Resumen Medio Oriente, 24 de septiembre de 2025.
The Palestine Chronicle.





