ESCUDO DE LAS AMÉRICAS: LA SOBERANÍA NACIONAL EN JUEGO

septiembre 30, 2026El Siglo. Santiago de Chile

El Siglo. Santiago de Chile

Las opiniones críticas han advertido que el paso compromete la soberanía y la autonomía del país, en un proceso donde semanas antes el Ejecutivo había confirmado el retiro de Chile del Movimiento de Países No Alineados, en el que mantuvo invariablemente su membresía desde 1971, más allá del diverso signo de los sucesivos gobiernos durante esos 55 años. 

Claudio Denegri. Periodista. «El Siglo». 30/09/2026.

La adhesión del gobierno de Chile como miembro pleno al Escudo de las Américas, firmada por el Presidente Kast el 22 de septiembre pasado, ha ido quedando en evidencia como la punta del iceberg en la medida que su trasfondo comienza a salir a la superficie.

Los excancilleres chilenos, los últimos dos ex Presidentes de la República y los partidos de la oposición han cuestionado fuertemente la firma, que compromete al país con la alianza urdida por Estados Unidos con los gobiernos de derecha de 15 países de la región, políticamente afines con el país del norte. En el caso de Chile, José Antonio Kast ya había adelantado su disposición favorable antes de las elecciones, cuando todavía no resultaba electo.

Las opiniones críticas han advertido que el paso compromete la soberanía y la autonomía del país, en un proceso donde semanas antes el Ejecutivo había confirmado el retiro de Chile del Movimiento de Países No Alineados, en el que mantuvo invariablemente su membresía desde 1971, más allá del diverso signo de los sucesivos gobiernos durante esos 55 años. 

Como fundamentación de la medida, el canciller chileno señaló que el MNOAL “se creó como movimiento político”. La afirmación generó inmediatas reacciones, basadas en que al retirar a Chile del Movimiento de No Alineados, el Gobierno de Chile confirmó su opción política de alinearse junto a Estados Unidos, con las consiguientes repercusiones para la posición del Estado chileno en política exterior.

Dignidad latinoamericana

El Escudo de las Américas fue categóricamente rechazado por el Gobierno de Cuba, que en medio del incesante bloqueo de Estados Unidos contra su país para asfixiarlo negándole la sal y el agua desde 64 años, incluyendo la agudización de la amenaza y el asedio militar, denunció ante la Asamblea General de la ONU que la coalición busca imponer la subordinación de los países de América Latina y el Caribe a los intereses geopolíticos de Washington.

En el mismo marco, el gobierno mexicano ha defendido su autonomía diplomática, negándose a adoptar posturas hostiles hacia China y a ceder ante presiones para militarizar por completo la frontera sur bajo agendas dictadas desde la Casa Blanca. 

También el Presidente Lula da Silva afirmó que «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie», advirtiendo sobre las tentaciones hegemónicas y la presión de la mayor potencia militar de la región. El Palacio de Planalto denunció que la iniciativa de la administración de Trump, bajo la excusa de combatir el narcotráfico y el crimen organizado, abre la puerta a una intervención indebida en la economía regional, la infraestructura digital y las cadenas de suministro de minerales críticos. 

Doctrina Monroe

En Chile el debate sobre el tema ha colocado en el centro la pérdida de la soberanía nacional  producto de una alianza internacional que, con la excusa de luchar contra el narcotráfico, busca  imponer un régimen subordinado a la Doctrina Monroe de Estados Unidos, que le asigna el rol de centurión regional bajo el eslogan “América para los americanos”. El propio Trump llegó a la Asamblea General de la ONU para reiterar que su país “va a usar todo su poderío militar” en esta cruzada por imponer su concepción de seguridad hemisférica, que bajo su égida incluye la presión para que Chile abandone la Corte Internacional de Justicia e incremente su gasto militar y el involucramiento de sus Fuerzas Armadas en las acciones militares de sus homólogos norteamericanos en la región. Saltaron al tapete las operaciones militares norteamericanas que secuestraron al Presidente Maduro y su esposa en Venezuela y el  asesinato de más de 200 personas en las aguas del Caribe y el Pacífico, para lo que bastó la sola presunción de que serían narcotraficantes pese a que no han podido presentar ninguna prueba, ni las víctimas tuvieron oportunidad de juicio previo. Fueron ejecutados al margen del derecho internacional sin que siquiera se conozca su identidad. Donald Trump los incluyó en su listado de “los Isis de la región”, y ha presentado sus crímenes impunes como trofeo de su lucha sin cuartel por disciplinar a los pueblos que pretende subordinar.

Interpelación a Pérez Mackenna

El canciller Pérez Mackenna fue citado por la Cámara al Parlamento el lunes 28 para explicar la adhesión plena del Gobierno de Chile a la alianza organizada por Estados Unidos. Fue interpelado por la adhesión del Gobierno a la coalición impuesta por Estados Unidos y las implicancias que tendría en el involucramiento de las Fuerzas Armadas chilenas en acciones comandadas por sus homólogas norteamericanas en otros países; fue interpelado por el silencio gubernamental ante las intervencionistas declaraciones del embajador norteamericano Brandon Judd y la afirmación del canciller Pérez asignando a Estados Unidos la condición de “principal socio estratégico de Chile. También hubo preguntas acerca del tratamiento de de nuestra relación con las autoridades argentinas, particularmente ante la improcedencia de su cita con Kast en La Moneda horas después de que Milei se permitió reivindicar el golpe de Estado y la dictadura e insultar al ex Presidente Salvador Allende y los partidos de la izquierda chilena, sin que las autoridades nacionales sacaran la voz.

La adhesión de Chile al “Escudo” norteamericano ha sido presentada como una iniciativa destinada “al intercambio de información, la capacitación policial y la coordinación fronteriza”, actividades que ya están en curso y no requerían la incorporación de nuestro país a la iniciativa convocada desde el Pentágono y la Casa Blanca, pero que con esta medida dan un nuevo paso dirigido a amarrar la soberanía nacional y nuestra institucionalidad a los intereses de la potencia del Norte, que no escatima en incrementar su agresividad para sortear el declive de su hegemonía. Marco Rubio, Secretario de Estado de la Casa Blanca, ya había adelantado que su país “vela por sí mismo y no por países necesitados”, trazando el marco al Escudo de las Américas, destinado a la hegemonía total de Estados Unidos y la exclusión de la presencia de China y otros países en la región.