3 DE OCTUBRE, UN DÍA HISTÓRICO

Por Carlos Ortiz Cornejo

Un día como hoy 3 de octubre de 1968, el general Juan Velasco Alvarado lideró un golpe de Estado en el Perú que derrocó al presidente Fernando Belaúnde Terry. En la madrugada, unidades blindadas y tanques rodearon Palacio de Gobierno para deponer a Belaúnde Terry, quien posteriormente fue deportado.

Se instauró el «Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas», la cual se mantuvo en el poder hasta que el general Morales Bermúdez derroco al presidente Velasco Alvarado, y desmonto los cambios realizados por el general Velasco Alvarado en favor de las clases populares.

Lo que originó este derrocamiento de Belaunde fue La crisis política y social, sumada al descontento por el manejo del escándalo de la «Página Once» y la firma del Acta de Talara con la empresa petrolera International Petroleum Company y que posteriormente origino la toma de Talara.

El gobierno expropió los bienes y expulsó del país a la IPC -International Petroleum Company- que tenía los yacimientos petroleros de la Brea y Pariñas y la refinería de Talara. Este fue el inicio de una serie de reformas ejecutadas por Velasco, entre ellas, la Reforma agraria. Alabado por muchos y criticado por muchos más, lo cierto es que después de Velasco, el Perú ya nunca volvió a ser el mismo.

Se iniciaba así, el llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. En menos de una semana, se produjo muchísimos cambios y también el retiro de la nacionalidad peruana a Pedro Pablo Kuczynski, por desaparecer la página 11 del contrato con la petrolera

El golpe de Estado en Perú de 1968, autodenominada Revolución Nacionalista o Revolución Peruana, fue llevado a cabo por un grupo de altos oficiales del Ejército encabezados por el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el General Juan Velasco Alvarado, para sacar del poder al presidente Fernando Belaúnde Terry. Tras el golpe, los jefes de la Marina y la Fuerza Aérea se adhirieron a la nueva cúpula gobernante.

El golpe de Estado del 3 de octubre fue tan esperado como mal recibido. Solo El Comercio y la revista Oiga! se pronunciaron decididamente en favor del movimiento revolucionario.

El Partido Aprista calificó de repudiable la acción de los golpistas que en la hora inicial no se atrevieron a identificarse, amparándose en un demagógico y contradictorio manifiesto anónimo. El APRA exigía la inmediata libertad de los detenidos (alrededor de 300), el retorno de los exiliados y la convocatoria a elecciones. Haya de la Torre, el día del golpe, se encontraba en París.

El Partido Popular Cristiano, del alcalde de Lima Luis Bedoya Reyes, dijo que ningún pretexto tiene validez ante la magnitud del delito cometido.

El Movimiento Democrático Peruano protestó por el agravio del orden constitucional y exigió el inmediato retorno a la normalidad constitucional.

El Partido Demócrata Cristiano condenó el alzamiento de la Fuerza Armada y exigió la realización de las elecciones dentro de los plazos previstos por la Constitución y la Ley.

La Unión Nacional Odriista pidió el restablecimiento de las instituciones democráticas sobre la base de elecciones generales.

El Partido Social Demócrata también demandó el retorno inmediato a la constitucionalidad y exigió a los revolucionarios que depusieran su actitud.

El Frente de Liberación Nacional, que agrupaba a elementos de tinte comunista y partidarios del socialismo en general, señaló que el golpe era parte del proceso en curso de militarización de América Latina, dirigido por el Pentágono y la CIA

En la mañana del 4 de octubre, las noticias fueron alarmantes. En Arequipa se habían producido serios desórdenes. En el Cuzco, se produjo un choque de 2,000 estudiantes contra la policía.

El Gobierno Revolucionario dio a conocer, en la noche, el texto de un Decreto Ley N.º 17065 que declaraba la nulidad del Acta de Talara y del convenio entre el Estado peruano y la International Petroleum Company. La Fuerza Armada, en todo el país, se encontraba en estado de alerta. Tensas, transcurrían las horas en un clima de incertidumbre. Las puertas del palacio permanecían cerradas. Había la impresión de que el nuevo gabinete pasaba por un momento de desconcierto. La impresión de inmadurez que había dejado el presidente Velasco, con su discurso en Palacio de Gobierno, generó una atmósfera de inseguridad.

La Federación de Periodistas del Perú y el Centro Federado de Periodistas de Lima emitieron un comunicado de protesta y de rechazo por el golpe militar.

La Confederación General de Trabajadores del Perú y la Federación de Campesinos del Perú, con influencia aprista, declararon que el golpe había parado la actividad laboral del país. Los campesinos anunciaron un paro general a nivel nacional.

El día 6 se abrieron las puertas de Palacio para recibir al general Manuel Odría, quien concurrió a felicitar al presidente Velasco y a los ministros por el éxito del golpe. No era, en tales circunstancias, una visita como para sentirse feliz.

La Confederación General de Trabajadores del Perú, comunista, sin reconocimiento oficial, lanzó un violento documento rechazando el pronunciamiento militar «que ha venido a quebrar el orden constitucional». En este clima, en el que todo parecía volverse contra el nuevo Gobierno, el arquitecto Fernando Belaúnde Terry intentó, espectacularmente, regresar al Perú. Fue obligado a descender del avión, en Buenos Aires, por las autoridades argentinas

Lo cierto es que nadie puede negar que hubo cambios significativos, se fortalecieron las organizaciones de la sociedad civil, el movimiento sindical creció considerablemente y la CGTP fue reconocida y se convirtió en la central más representativa del movimiento sindical reconocida internacionalmente.

LA HISTRORIA ES LA HISTORIA, NO SE PUEDE CAMBIAR.