BRASIL. PLAN COSECHA

Récord
para una cosecha histórica

Brasil consolida su liderazgo mundial en la producción de alimentos, pero el futuro del agronegocio depende de combinar el aumento de la productividad con deforestación cero, combate a los incendios y preservación de la Amazonia.

Paulo Cannabrava Filho

El gobierno federal lanzó el Plan Cosecha 2026/2027 con un volumen récord de recursos. Se destinarán 525,1 mil millones de reales al financiamiento de la producción agropecuaria empresarial, un monto 1,7% superior al del ciclo anterior, que fue de 516,2 mil millones de reales. El incremento es de aproximadamente 9 mil millones de reales.

Además de ese monto, están previstos recursos destinados a la agricultura familiar, del orden de 83 a 85 mil millones de reales. En conjunto, ambos programas movilizan entre 608 y 610 mil millones de reales en financiamiento para la producción agrícola brasileña.

Aun así, los representantes del sector consideraron insuficientes los recursos. Las entidades defendían un Plan Cosecha de entre 623 y 674 mil millones de reales. Sin embargo, el programa mantiene una característica esencial: los créditos continúan contando con tasas de interés subsidiadas. Las tasas oscilan entre el 8% y el 12% anual, por debajo de las aplicadas en el ciclo anterior, cuando variaban entre el 8,5% y el 14% anual.

El lanzamiento del Plan Cosecha coincide con una producción igualmente récord. Según las estimaciones del IBGE, la cosecha brasileña de granos de 2026 deberá alcanzar entre 348 y 358 millones de toneladas, impulsada principalmente por la expansión del área cultivada en la región Centro-Oeste y por el desempeño de cultivos como la soja, el maíz y el arroz.

Esta cosecha comprende productos como algodón, maní, avena, arroz, canola, frijol, girasol, ricino, maíz, soja, sorgo, trigo y triticale, reflejando la diversidad de la agricultura brasileña.

La soja continúa siendo el principal cultivo del país. La producción alcanzará un nuevo récord, entre 174,1 y 182,2 millones de toneladas. Brasil consolida su posición como mayor productor mundial y responde por más de la mitad del comercio internacional del grano. China sigue siendo el principal destino de las exportaciones brasileñas, absorbiendo cerca del 70% del volumen exportado. El precio de la soja oscila entre 115 y 139 reales por bolsa de 60 kilogramos.

La producción de maíz también alcanzará un excelente desempeño, entre 115 y 130 millones de toneladas, resultado de las dos cosechas cultivadas durante el año. La producción de arroz se estima en alrededor de 10 millones de toneladas. Brasil concentra cerca del 70% de la producción de arroz de América del Sur, mientras que los asentamientos del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) continúan siendo los mayores productores de arroz orgánico del país.

Las cifras revelan un escenario altamente favorable para la agricultura brasileña. El gobierno amplía los recursos del crédito rural y el país avanza hacia otra cosecha histórica, reafirmando su condición de uno de los mayores productores de alimentos del mundo. Pero este éxito trae consigo una contradicción que no puede ser ignorada. Parte de la expansión de la frontera agrícola continúa asociada a la deforestación ilegal y a los incendios forestales, especialmente en la Amazonia y en otros biomas sensibles como el Pantanal y el Cerrado.

Brasil no necesita elegir entre producir y preservar. Tiene condiciones para seguir ampliando su producción mediante el aumento de la productividad, la recuperación de áreas degradadas y la innovación tecnológica, sin derribar un solo árbol y sin tolerar incendios provocados. Preservar la Amazonia es tan importante como producir alimentos para el mundo. Al fin y al cabo, proteger la mayor selva tropical del planeta significa preservar el agua, el clima, la biodiversidad y un patrimonio estratégico para el futuro de Brasil y de toda la humanidad.

Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global