Por Luis Manuel Arce Isaac
Acaba de fallecer el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y la consternación en el pueblo cubano, por el que tanto luchó y aportó para su seguridad y bienestar, lo llora porque fue uno de los grandes que acompañó todo el tiempo al líder Fidel Castro y fue también su garantía de vida desde que fundó los órganos de Seguridad del Estado desde los escenarios de la Sierra Maestra.
Alma Plus cumple el deber de ofrecer a los lectores un resumen de su trayectoria que no intenta ser una biografía, sino un mínimo relato en homenaje de un hombre con un historial que ningún libro es capaz de atrapar por su enorme riqueza, amplitud y trascendencia.
Sin embargo, ilustra el temple y el importante papel jugado en favor del pueblo de Cuba durante los 67 años de Revolución, e incluso desde antes, cuando integró el grupo de héroes que asaltaron el 26 de julio de 1953 los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes para iniciar la guerra necesaria.
Un hombre sin tacha y sin miedo
Ramiro, a secas, como el pueblo lo nombraba, falleció este 21 de junio de 2026 a los 94 años. Puede asegurarse, sin temor a equívocos, que su valentía, honor, gloria y sagacidad lo sitúan más allá del lema de caballería inaugurado por Pierre Terrail, el Señor de Bayard, militar francés respetado y tomado como ejemplo de hidalguía combativa y honestidad.
En los temas de Seguridad del Estado y de las estrategias adoptadas para preservar la vida del Comandante en Jefe —al extremo de repeler, derrotar, rechazar y desmontar casi 700 intentos de asesinato montados por la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, a costa de la suya propia— fue y sigue siendo un paradigma para las personas que formó durante años en esa especialidad y para las nuevas generaciones que siguen sus pasos.
No solo protector de Fidel Castro
Ramiro no solo fue un protector de la integridad física de Fidel Castro, sino uno de los hombres de mayor confianza del Comandante al lado de él en los hitos fundamentales que forjaron el proceso cubano: el ataque a los cuarteles Moncada y Céspedes, tras el cual compartieron prisión en el Presidio Modelo de Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), la travesía y desembarco del yate Granma desde México y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.
Fue combatiente destacado del Ejército Rebelde, lugarteniente y segundo jefe de la Columna No. 8 al mando de Ernesto Che Guevara, además de fundador de los órganos de Seguridad del Estado, que dirigió tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, cuando Fidel lo nombró ministro del Interior.
También ocupó altos cargos estatales hasta llegar a ser vicepresidente del Consejo de Ministros y viceprimer ministro de la República. Desde esas responsabilidades destacó por su trabajo incansable en la consolidación del gobierno revolucionario y la lucha contra las agresiones externas y el bloqueo económico impuesto a Cuba.
Siempre en la primera línea
Desde el primer momento del proceso revolucionario, Ramiro estuvo en la primera línea de combate junto a Fidel. Así le fue reconocido mediante numerosas condecoraciones y con su nombramiento como Comandante de la Revolución, distinción reservada para un reducido grupo de protagonistas esenciales de la gesta revolucionaria.
Esa actitud le fue reconocida en vida por el pueblo al que dedicó su existencia, especialmente en momentos de gran agresividad contra Cuba: la creación de grupos contrarrevolucionarios armados, la invasión de Playa Girón, la Crisis de Octubre, los atentados, sabotajes y las acciones organizadas desde Miami contra la Revolución.
Comandante Ramiro Valdés, ejemplo de lealtad y fidelidad
Combatiente y político
A su arte militar y a su labor en la Seguridad del Estado, Ramiro unió una sólida vocación política. Fue fundador del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y de su Buró Político, además de diputado a la Asamblea Nacional.
No conoció el desaliento ni la traición. En cada batalla, en cada trinchera, estuvo al lado de Fidel y Raúl con una fidelidad que no entendía de tiempos ni de modas.
Como expresó el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la Patria seguirán guiando al pueblo cubano en tiempos de tensiones y presiones externas.
«Cada acto de la vida del Comandante Ramiro estuvo signado por su fidelidad absoluta al liderazgo de Fidel y Raúl, a sus compañeros de lucha y al Programa del Moncada, cuya esencia justiciera defendió desde el asalto a la fortaleza de la dictadura en 1953 hasta el último aliento de su ejemplar vida».
Ramiro en persona
Una de las entrevistas más reveladoras sobre su vida fue realizada por la periodista Arleen Rodríguez Derivet en el programa Mesa Redonda, bajo el título Ramiro en persona.
En ella, el Comandante relata desde sus orígenes humildes en Artemisa, donde nació en 1932, hasta los preparativos del asalto al Moncada, su encuentro con Fidel, la lucha en la Sierra Maestra y su relación con figuras como Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara y Raúl Castro.
También aborda los desafíos enfrentados tras el triunfo revolucionario de 1959, cuando comenzaron las acciones hostiles de Estados Unidos contra Cuba, incluidos sabotajes, atentados y el bloqueo económico.
En el ámbito de la seguridad
Durante la entrevista, Ramiro explicó que el enfrentamiento con Estados Unidos en materia de inteligencia y contrainteligencia fue, desde sus inicios, una batalla tecnológica y humana.
Reconoció que Cuba partía de una posición de desventaja técnica, pero compensó esa situación mediante el apoyo popular, la inteligencia humana y el desarrollo gradual de capacidades propias.
Según explicó, el trabajo consistió en penetrar organizaciones contrarrevolucionarias, prevenir acciones hostiles y desarrollar sistemas de protección para los agentes cubanos en el exterior.
Asimismo, recordó una orientación estratégica de Raúl Castro: garantizar que quienes integraran la Seguridad del Estado estuvieran plenamente comprometidos con el proyecto revolucionario.
Comandante Ramiro Valdés, ejemplo de lealtad y fidelidad
En silencio ha tenido que ser
Arleen Rodríguez también le preguntó por la conocida serie televisiva cubana En silencio ha tenido que ser.
Ramiro respondió:
No voy a atribuirme la paternidad del título, pero sí tuve que ver. Y eso es lo que ha marcado toda mi vida: en silencio ha tenido que ser.
Afirmó además que los valores recibidos desde su infancia y la influencia de figuras como Fidel, Raúl y el Che fueron determinantes en su formación.
La nueva generación
En la parte final de la entrevista, Ramiro reflexionó sobre el relevo generacional en Cuba y el papel de Miguel Díaz-Canel.
Consideró que toda revolución debe preparar nuevas generaciones capaces de asumir responsabilidades históricas y aseguró que el futuro de Cuba era «promisorio».
Al ser preguntado sobre los desafíos que enfrenta el país, sostuvo que las dificultades han acompañado siempre la historia de Cuba y que precisamente esas pruebas han forjado el carácter de sus revolucionarios.
Para Ramiro, las nuevas generaciones han heredado una tradición de resistencia y compromiso que les permitirá enfrentar los desafíos del presente.
Un legado que trasciende
Cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, la muerte no existe porque se trasciende. Mientras haya vigencia del pensamiento, de la acción y del ejemplo que los revolucionarios dejan a su paso, no desaparecen.
La figura de Ramiro Valdés permanece asociada a algunos de los momentos más decisivos de la historia contemporánea de Cuba. Su legado político, militar y revolucionario forma parte de la memoria de varias generaciones y continuará siendo referencia para quienes estudian y protagonizan la historia de la nación cubana.




