EL CABALO BLANCO DE BOLÍVAR

 

Testimonios sobre el aprecio que sentía Bolívar por el caballo Palomo
que lo acompañó en las batallas de Carabobo, Bomboná y Junín, y su
permanente consideración a todos los equinos que fueron su medio de
transporte durante sus campañas libertarias.

Pocos son en este hoy de intrigas y de olvidos, que evidencian esa
lealtad genuina, cuando debiera estar presente y ser paradigma e
impulso, para celebrar con entusiasmo y sin sectarismos, el
Bicentenario del Congreso Anfictiónico. La realidad es que la traición
y el desprecio a los ideales inconclusos del Libertador, constituyen
praxis normal de santanderistas reencarnados a lo largo y ancho de la
geografía de la Patria Grande.

Vivencias que ofrecemos a lectores y contactos inteligentes, que deben
ser paradigmas a seguir en este siglo de oscuridad y divisionismo
generalizado, patrocinado por el imperio del caos (Estados Unidos),
secundado por lacayos del patio.

                                     Por: Franklin Ledezma Candanedo,
                            Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá (*).

La historia de Simón Bolívar y su caballo Palomo combina realidad con
mitos y leyendas que perduran con el paso del tiempo. El equino blanco
de imponente estatura era el preferido del militar y político
venezolano, con el que cabalgó y venció en importantes batallas.

Pero, ¿cómo llegó este corcel a manos de Bolívar? Son muchas las
historias que surgen cuando se habla de Palomo.

Luis Capella Toledo, escritor y militar samario que nació en Santa
Marta, narró esa leyenda histórica de esta manera:

A principios de noviembre de 1814, llegó Bolívar a Santa Rosa de
Viterbo. Iba a Tunja a dar cuenta al Congreso de los sucesos
desgraciados de la Campaña de Venezuela.

 El Libertador entró a Santa Rosa en una bestia cansada, y no hallando
medio de reemplazarla, tuvo que esperar un día para que la mula
recuperara fuerzas, para lo cual contrató un peón para que le sirviera
de guía, y siguió hasta Tunja.

Otra versión sobre la historia del Caballo Palomo Blanco, es que
Bolívar llega a una Posada, para descansar del viaje que había
emprendido desde Venezuela, con rumbo a Santa Fe para presentar
informe de los sucesos ocurridos en Venezuela.

En esa posada fue recibido por Casilda Zafra y su esposo, campesinos
santarroseños, quienes le alquilaron una habitación y acomodaron al
caballo en el que iba Bolívar, hombre al que no conocieron, sino hasta
cuando éste solicitó que le vendieran una yegua que era de la dueña de
la Posada, cuya venta nunca se realizó por los sueños de su dueña.

Bolívar un poco disgustado por su negativa solicitó al hombre que lo
acompañara en su viaje para aliviar las cargas a su bestia y continuar
su recorrido.

“Juan, dime una cosa. ¿Por qué no quisiste alquilarme la yegua?” y
éste le respondió “Señor, esa yegua va a tener un potro y podría
perderlo. -Pero bien, yo te habría dado el valor del potro. –

¡Ah! Es que usted no sabe, ese potro… ese potro…”, ante la
indecisión del campesino posadero, Bolívar le espeta “¿Qué? Acaba de
hablar de una vez”.

El campesino le aclara: “Es que mi mujer ha soñado con que ese potro
va a servir para un gran General, pero usted que a mi mujer nunca le
fallaron sueños, pregunte en el pueblo y lo verá. Lo que dice Casilda,
todo se cumple. En la villa la llaman el oráculo, aunque el señor Cura
la llama agorera”.

Bolívar guarda silencio, mientras Juan sigue hablando: “¿Usted no cree
en sueños?”, Bolívar, se queda meditabundo y pronuncia unas palabras
que estremecen a Juan: “Sí, yo sí creo en los sueños, yo he vivido
soñando con la libertad de mi patria y de toda la América y mis sueños
se cumplirán”.

El guía referiría más tarde; que los ojos de Bolívar, al pronunciar
tales palabras habían brillado con una luz que le infundió un profundo
miedo.

Este caballo lo acompañó en las batallas de Carabobo, Bomboná y Junín;
lo dió como regalo al general Santa Cruz, pero murió a los pocos días.

El caballo blanco de Simón Bolívar se llamaba Palomo, y fue un regalo
de la campesina Casilda Zafra de Santa Rosa de Viterbo, Colombia.

Palomo era un caballo blanco de gran estatura, cola larga, y acompañó
a Bolívar en importantes batallas como la de Boyacá y la de Bomboná.

 La leyenda dice que Casilda prometió el caballo a Bolívar años antes
de que este llegara a su pueblo en un caballo cansado, y el regalo se
cumplió con la llegada de Palomo para la Campaña Libertadora de 1819.

Bolívar fue un admirable jinete y apasionado por los caballos desde su
juventud, incontables fueron los corceles, que le regalaron en las
distintas ciudades en donde entraba como vencedor, Fraile (en
Arequipa), Venado, Muchacho, Zaino, entre otros, pero sin duda alguna
el caballo con más recordación es el Palomo Blanco.

Era tanto el amor que tenía El Libertador por los caballos que el
General O’Leary, en sus escritos señala como él mismo inspeccionaba
personalmente su cuidado y visitaba varias veces al día las
caballerizas, para verificar que estos estuvieran bien cuidados.

Fuentes:

Un cordial saludo para toda(o)s, con nuestra consigna de lucha
progresista: ¡ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE!

(*) Columnista de opinión, agroambiental y turístico, promotor del
desarrollo sostenible, defensor de la madre tierra, del ambiente y de
todas las especies, en peligro real de extinción irreversible por
diversos factores negativos, entre otros, la falta de acción colectiva
en el plano nacional y mundial.