LA ESPADA DE BOLÍVAR

   Un símbolo anticolonial.

Espero que este relato sobre las espadas de Bolívar, tenga la virtud
de vencer la indiferencia generalizada, cercana la fecha del
bicentenario del Congreso Anfictiónico.

Hoy, como en el pretérito, actúan los Santander repetidos en toda la
geografía de la Patria grande, quienes le hacen el juego sucio de la
división al imperio del caos (Estados Unidos), lo que explica que
sigan inconclusos los ideales del Libertador.

                                     Franklin Ledezma Candanedo,
                       Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá (*)

La espada que hoy se exhibe en Colombia no es la única, pero es la más
famosa, fue regalada a Simón Bolívar por la municipalidad de Lima en
1825. Elaborada por el orfebre Chungapoma.

Esa espada de oro macizo, representa un reconocimiento a sus logros
militares en la independencia de Perú y es considerada una obra de
arte y símbolo de gratitud.

Sus características y estilo la ubican en una época posterior a la
Batalla de Boyacá del 7 de agosto de 1819. La guarnición calada y
enconchada que tiene el escudo de la Gran Colombia, la decoración
vegetal y el gavilán superior en forma de voluta, inscriben su
elaboración hacia 1822. Las tres estrellas que presenta, evidencia que
este sable fue elaborado para el uso del General Simón Bolívar.

En 1824, tras la gloriosa batalla de Junín y Ayacucho, Bolívar
ascendió a los altares de la Historia, una historia que después sería
revisitada, pero dicha gesta no podía borrarse.

Su valor real es incalculable, por ser una espada más propia de un
monarca que de un soldado.  Bolívar, con sangre castellana, vasca y
canaria, es uno de los grandes personajes de siempre y, como tal,
consiguió tener una espada a la altura de su mito.

                      LA ESPADA DE LIMA Y SUS 1.367 BRILLANTES

No hay consenso entre los historiadores. Sin embargo, se asegura que
la espada de Lima es la única de verificado ‘pedigrí’ y valor, pues
rebosa oro y brillantes. Le acompañó hasta su triste final, cuando
preparaba su exilio después de que le quisieran matar.

La espada del Perú, o espada de gala, o espada diplomática: Le fue
obsequiada en 1825 por la municipalidad de Lima a Bolívar.
Confeccionada en oro macizo de 18 kilates, elaborada por un orfebre de
nombre Chungapoma, dirigido por Cayetano Freyre, intendente de Lima.

Se sobresalen varios dibujos con la inscripción: “Simón Bolívar: Unión
y Libertad. Año 1825”, el pomo de la guarnición de la espada posee un
bello busto de oro, que representa el genio de la libertad, coronado
por un gorro frigio, relleno de brillantes y circundado por una corona
de laureles compuesto de diamantes.

En el libro “Espadas históricas de hombres notables” de 1908, se
relata lo siguiente con relación a la misma espada:

«En 1833 las hermanas y sobrinos del Libertador dividieron las prendas
y joyas de éste, tocándole ésta espada a su hermana doña Juana
Bolívar, de quien pasó después de su muerte a manos de las familias
Briceño Palacio y Amestoy Palacio. Esta espada se expuso el 28 de
octubre de 1872 en Caracas, junto con los demás objetos preciosos del
Libertador».

“En 1889, el gobierno del Doctor Rojas Paul adquirió esta espada de
las familias Briceño Palacio y Amestoy Palacio por la suma de $120.000
y la destinó al museo de Bolívar, donde se encuentra.  […]” Es
considerada un símbolo de la libertad de Colombia y de la historia del
país.

La daga florentina: La Ley 47 de 1920 autorizó que el Gobierno enviase
“al Museo Histórico de la Quinta de Bolívar los objetos pertenecientes
al Libertador que se encuentran en el Museo Nacional y en otros
edificios públicos”. Así, de la Presidencia se envió a la Quinta la
daga florentina, que se considera fue fabricada en 1815.

Otras espadas:

Una es la denominada “Espada de Haití”. Alexander Petión, presidente
de Haití, regaló a Bolívar, durante su estadía allí preparando la
Expedición Libertadora de los Cayos de 1816, con la condición de que
Bolívar difundiera los Derechos del Hombre y otorgara la libertad de
los esclavos, una vez regresara a Venezuela.

 El libertador después se la obsequió al general venezolano Jacinto
Lara por destacarse en las batallas de Junín y Ayacucho y este se la
regaló al coronel Pedro Gual. Luego pasó a manos del coronel Juan
Rubina; este a su vez la dio al Conde José Carrillo y Albornoz. Al
morir, su bisnieta, Adelaida Schmidt, la donó en 1927 al Senado de la
República del Perú. Finalmente, este la cedió al Museo Nacional de
Arqueología, Antropología.

Enlaces:

https://www.aceros-de-hispania.com/es/content/info-simon-bolivar

Un cordial saludo para toda(o)s, con nuestra consigna de lucha
progresista: ¡ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE!

(*) Columnista de opinión, agroambiental y turístico, promotor del
desarrollo sostenible, defensor de la madre tierra, del ambiente y de
todas las especies, en peligro real de extinción irreversible por
diversos factores negativos, entre otros, la falta de acción colectiva
en el plano nacional y mundial.