CUBA NO PUEDE SER PIEZA DE RECAMBIO POR LA DERROTA DE EE.UU. EN IRAN

  • ivo para Al Mayadeen Español
  • 4 Mayo 22:13 
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La isla no va a dejarse utilizar, y sus líderes están alertando al mundo, en particular al pueblo estadounidense, del propósito maquiavélico de su presidente y adláteres, de mantenerlo entretenido y estresado, alejado de affaire Epstein, y de las muchas fechorías que pesan sobre él.

Escuchar Manuel Arce Isaac

Con la derrota de la victoria inventada en IránCuba no puede ser la rueda de recambio de Trump de la ponchadura en el espinoso terreno iraní que paralizó su geoestrategia en Asia Occidental. Está comprobado que él necesita de acciones bien fuertes que ocupen las cabezas de sus compatriotas y sepulten sus delitos y mezquindades que tarde o temprano lo llevarán tras los barrotes de una cárcel de alta seguridad.

La isla no va a dejarse utilizar en ese sentido y sus líderes están alertando al mundo, en particular al pueblo estadounidense, del propósito maquiavélico de su presidente y adláteres, de mantenerlo entretenido y estresado, alejado de affaire Epstein, de sus malversaciones al fisco y montones de delitos más, para que no prospere un proceso de juicio político, ni haya una elección intermedia que le sea desfavorable y salga como bola por tronera de la Casa Blanca

No sería justo que el pueblo de Estados Unidos permitiera esa perversa intención de Trump de usar para su política interior escenarios tan terribles como el de Gaza, o insistiendo en el caso de Cuba, en el guion aplicado en Venezuela que los cubanos no permitirán, pues no habrá pasividad ni miedo para enfrentarlo. 

Trump está obligado a reconocer su derrota estratégica en Irán y aceptar que es un criminal de guerra, cínico y malvado, y al mismo tiempo un mercenario del sionismo, no por obligación, sino por convicción ideológica y de clase. Pero perdió ante una civilización ancestral. No hay marcha atrás, y ese fallo de cálculo estadounidense-israelí, no lo puede pagar Cuba, además, porque no tiene sentido, y no le va a reportar nada bueno.

Este señor republicano, engreído y mentiroso, sabe que su problema central no es engañar a sus connacionales, sino que el fracaso en Irán es solamente la punta del iceberg de un problema mayor con China, Rusia y Europa.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) se lo acaba de decir hace 24 horas al emplazarlo a elegir entre una operación militar imposible, o un mal acuerdo con la República Islámica de Irán, y recordarle que el margen para la toma de decisiones se le ha reducido. Más claro ni el agua. 

Lo más traumático para él es que, al menos en este instante, no cuenta el recurso atómico y todo debe solucionarse por la vía militar convencional. A eso responde la nueva oportunidad que el CGRI le ha servido en bandeja de plata, con su propuesta de 14 puntos que, en sus condiciones, sería una salida con cierto decoro.

Como a él le gustaba decir antes —ya hace rato que no lo dice— ese sí es un verdadero ultimátum iraní dentro de un marco global sobre el cual debería pensar más, pues se produce en el marco de un bloqueo naval al golfo que pudiera ser el último destino de esos buques entrampados allí antes de ser hundidos, el cambio de tono de China, Rusia y Europa contra la Casa Blanca, y su maniobra con la carta al Congreso de que terminó la guerra.

¿Por qué Cuba? ¿Qué sentido militar, económico, estratégico, tiene una agresión belicosa y criminal si políticamente todo va a ser pérdidas para su gobierno y su partido? ¿Es un reto para China y Rusia cuyos líderes le han dicho con sordina para que ni siquiera trascienda, que deje tranquilos a los cubanos? Eso sería dejar de jugar con la cadena y acercar la mano demasiado a las fauces del animal.

Hay una negociación con sordina en curso de una trascendencia vital en una época de cambios tan radicales entre Trump, Xi Jinpin y Putin, y de allí depende que el mundo se ordene o se desordene más de lo que está, y aumente el peligro de la desaparición absoluta del homo sapiens.

Por tanto, Cuba no significa nada para la situación general en la que se encuentra Estados Unidos, más allá del odio visceral y el egocentrismo que dominan los sentimientos de Trump, y es donde la tirria puede pasar a ser homicida.

Lo que está en juego no es si Cuba es socialista o no, si se alinea a China y Rusia o a Estados Unidos y Europa. Es la reestructuración del sistema global ya en marcha que no puede ser detenido ni revertido por la fuerza militar o diplomática porque es un proceso dialéctico en el que el hombre solo puede retrasarlo y complicarlo, nada más.

En tal sentido, lo que hay que estar observando y tomando en cuenta constantemente, son los puntos de inflexión esa recomposición de la casa común, y ni siquiera verlos como resultados de victorias y de derrotas, sino de la vigilancia en su desarrollo para que no haya imprudencias que alteren las difíciles relaciones entre potencias, de cuyo equilibrio dependemos todos. 

Si se impone la racionalidad seguramente sobreviviremos. La duda grande que crispa los nervios, es que la irracionalidad anda suelta en forma de elefante “trumpeteando” hasta de madrugada, y el congreso estadounidense en lugar de cerrar las puertas de la cristalería para que no entre, las ha abierto de par en par.

Luis Manuel Arce Isaac

Periodista cubano

ción. Pero Cuba, su liderazgo político de la generación histórica guiada por los ideales de Fidel Castro y la continuidad revolucionaria con el presidente Miguel Díaz-Canel, junto a su pueblo, han tenido la capacidad de resiliencia para defender el derecho a la autodeterminación y la soberanía.