´TRUMP. EL COLMO DE LA DESVERGÚENZA

Por Luis Manuel Arce Isaac

   Los medios de comunicación informan con grandes titulares que el gobierno de Estados Unidos ofreció ayer una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca al paradero del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, y otros 10 altos funcionarios de la república islámica, como si fueran delincuentes comunes o estuviéramos en la época de los cowboys del salvaje oeste americano.

    Además de un insulto al mundo islámico que jamás perdonará tal infamia, es también demostración de lo mal que está la justicia estadounidense al permitir algo semejante que pone en ridículo a la nación, sus instituciones, su gobierno y su democracia, sin ni siquiera criticarlo o actuar en consecuencia de esa ilegalidad.

    Es difícil encontrar en la historia de la democracia ejemplos como este de Donald Trump, de ofrecer dinero por la cabeza de líderes políticos ajenos a su país, por el solo hecho de considerarlos responsables de que, ni con el uso desmesurado de la fuera y violando todos los principios del derecho internacional, EEUU e Israel puedan apoderarse de un país independiente y soberano.

   Tan bochornoso como ello es que la gran prensa actúe como antes los sheriffs pegando letreros en los postes, paredes y árboles de “Se busca”, y presten sus páginas y sus espacios digitales o de imágenes, para publicar tamaña barbaridad, lo repliquen a toda hora y sean parte de sus “análisis” sesgados sobre el islamismo. Sin embargo, el ofrecimiento, dirigido a los traidores, que siempre los hay, es una muestra de desesperación debido al curso que ha tomado el conflicto planeado para tres días y que ahora ni el propio presidente que vaticinó una victoria rápida, puede demostrar que saldrá victorioso de la contienda.

    Es muy vergonzoso, además, que sea el Departamento de Estado, es decir, el instrumento diplomático de los gobiernos para buscar salidas honorables y decorosas a los litigios de cualquier naturaleza, el que esté pegando esos pasquines en las redes sociales y los medios de prensa de una derecha que ha perdió su rumbo.

    Es un uso maligno de los sistemas comunicaciones digitales y virtuales al que Trump acostumbra recurrir desde su primer gobierno, y ahora retoma al instar a los informantes a enviar datos por medio de Tor o Signal y aseguró que “su información podría hacerles elegibles para una reubicación y una recompensa”. Más que todo, es una expresión derrotista de su fallida intención de doblegar a los iraníes y mostrarlos al mundo como un ejemplo de su poder.

   Dicha retribución forma parte del programa Recompensas por Justicia del Departamento de Estado el cual ofrece dinero a cambio de información de inteligencia que conduzca a la captura o el procesamiento de personas que debería ser aplicado a quienes, desde una orden presidencial, bombardearon a una escuela primaria de niñas y asesinaron a 170 alumnas sin que la justicia estadounidense haya hecho algo al respecto, como tampoco Naciones Unidas y la Corte Internacional Penal.

     Solamente por su lenguaje antinatural e hiriente, los impartidores de justicia debían pronunciarse, al menos para salvar su dignidad. Trump acaba de decir esto, aunque parezca insólito: “Observen lo que les sucede hoy a estos desquiciados criminales. Mataron a personas inocentes en todo el mundo durante 47 años, y ahora yo, como el 47 presidente de Estados Unidos, los estoy matando. ¡Qué gran honor es hacerlo!”.