Por Ana Lilia 1Márquez Ugueto/ Telesur/ África en Resumen/ 2 de febrero de 2026
Vieron en Lumumba al carismático líder tercermundista, capaz de movilizar multitudes hacia el nacionalismo congolés.
Lumumba Vive fue el nombre que recibió el acto conmemorativo que se llevó a cabo el jueves 22 de enero de 2026 en las instalaciones del Centro de Saberes Africanos, ubicado en la Esquina de Gradillas, Caracas, Venezuela, organizado por el Despacho del Viceministerio para África venezolano, bajo el lema: “por la defensa de la dignidad de los pueblos, contra el imperialismo”.
El panel que reflexionó entorno a los acontecimientos suscitado en la República Democrática del Congo hace poco más de seis décadas, culminando con el cruel magnicidio a Patrice Lumumba, estuvo integrado por nuestra embajadora Reina Arratia, actual directora encargada del Centro de Saberes africanos; a través de video escuchamos la salutación de Roland Lumumba, hijo de Patrice y Presidente de la fundación Patrice Lumumba; el viceministro para África, el filósofo Yury Pimentel; la filósofa Ximena González Broquen coordinadora de la carrera filosofía de las ciencias en la Universidad Nacional de las Ciencias, y directora del Centro de transformaciones sociales del Instituto Venezolano de investigaciones científicas – IVIC; la filósofa Lilia Ana Márquez Ugueto docente investigadora de la Cátedra Libre África de las Universidad Bolivariana de Venezuela y docente de la carrera filosofía de las ciencias en la Universidad Nacional de las Ciencias, quienes en conjunto disertamos entorno a esta memoria de hostilidades imperiales en el actual contexto venezolano.
El 3 de enero de 2026 el pueblo de Venezuela fue bombardeado, secuestraron a Nicolás Maduro presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela elegido mediante sufragio popular; junto a él, su esposa, primera combatiente de la República, diputada a la Asamblea Nacional, Dra. Cilia Flores. Este hecho inédito en las memorias de los archivos criminales imperialistas y en el despliegue histórico de las relaciones y el derecho internacional, marca una reescritura en este campo de batallas, siendo una total novedad de abrumadora conmoción que una “primera dama” sea tomada en cautiverio como prisionera de guerra. No es descabellado entonces rememorar las resistencias históricas de los pueblos del Sur Global, que tengamos como estrategia reflexiva generar comparaciones dolorosas sobre el actuar de las potencias imperiales coloniales contra nuestra autodeterminación, resguardando nuestros derechos a la vida digna como humanos.
Lumumba Vive: potente consigna de la teoría negra descolonial antiimperialista
¡Lumumba Vive! Es, definitivamente una de las consignas más vitales y fuertes que desde la teoría de las reparaciones contra el colonialismo y la esclavitud reinsurgen alrededor de la conciencia histórica de todas nuestras luchas por el respeto mínimo a ser humanos y considerados como tal, dentro de una ancestría que ubica nuestro lugar de enunciación en las civilizaciones del trópico, casualmente regiones del planeta con la mayor megabiodiversidad del mundo.
Comprender el papel de Lumumba frente al imperialismo moderno (Belga y Estadounidense) como primer ministro congolés después de un siglo de gobierno colonial, es comprender su misión en la historia de todas nuestras luchas, evidenciando las reservas políticas que, de generación en generación, se han transmitido en nuestras culturas para hacerle frente al supremacismo, al colonialismo y a los micro imperialismos extractivistas, de turno.
Desde la investigación militante que insurge por demanda al interior de los pueblos del Sur Global, en el horizonte de sentidos de nuestra propia, auténtica y original “descolonización combativa” emergen voces que producto a estudios de la historia insurgente geocultural, explican al interior de estas verdades lo que por muchos siglos nos acontece como continuo histórico.
El sistema de los “Cidios”
La fértil teoría para la descolonización en El Gran Caribe, en las regiones del Abya Yala político, en América Latina, en el Estados Unidos negro, en África, y en general en el Sur Global, ha venido en décadas de revelación teórica otorgando fundamentos para los argumentos de nuestras resistencias como verdad histórica innegable que desmonta políticamente las patrañas y falacias de la autoridad erigida sobre las epopeyas modernas occidentales. Sus mitos quedan depuestos al comprender el sentido axiológico de categorías políticas como genocidio, culturicidio, memoricidio, epistemicidio, en la trama histórica de acumulación por desposesión de la cultura conquistaría moderno occidental.
La República Democrática del Congo mal llamada en algún momento de su historia “Congo Belga” ha sido uno de los tantos escenarios en que las civilizaciones del trópico han vivido las agresiones coloniales en sus territorios cuerpos. El genocidio perpetrado antes, durante y después del reparto de África con la Conferencia de Berlín en 1885 celebrada a finales del siglo XIX, en el siglo XX coloca a Patricio Lumumba en el radar colonial occidental y lo posiciona como objetivo prioritario de vigilancia y eliminación para el imperialismo moderno.
Estas Crónicas de lo infausto se caracterizan así mismas a través de los números, entre 1885-1908 un ejército privado belga conocido como la Force Publique, una real fuerza militar de ocupación, acabó con la vida de al menos 15 millones de personas, haciendo el pasaje de masacres aisladas, a la perpetuación del genocidio.
Sobre el culturicidio primero Belga y luego Estadounidense con sus multinacionales de rapiña y su hábito de acumulación por desposesión, descompuso para siempre la orgánica de los pueblos naciones que pertenecían ancestralmente a la geocultura del Reino del Congo: Reino Luba, Reino Lunda, Reino de Kuba, Pueblos Bakongo, Pueblos Mongo, Pueblos Tswa, Baaka y Babongo, entre otros territorios naciones más, que comprendía la administración política territorial de los «Siete Reinos» congoleses en el período de la larga antigüedad africana.
El memoricidio se perpetúa, cuando desde la más sínica expresión del imperialismo moderno, se insiste en que su procesos de invasión, conquista y colonización lo que llevaron a esas tierras, fue civilización moderna frente a la barbarie africana, desarrollo europeo frente al retraso africano, progreso belga frente a primitivismo congolés, modernidad del primer mundo frente al tradicionalismo del tercer mundo, que para la racionalidad moderna, se ha traducido como estancamiento cultural. Estas narrativas descontextualizadas, sacadas de toda verdad histórica de los hechos y las circunstancias de las colonialidades impuestas, han hecho que la mirada hacia el Congo y hacia África en general, desde los mitos de la historia universal blanca, aparezcan no como la cuna genética y civilizatoria que pare al homos moderno, sino como centro de acopio de pobrezas, riquezas ecosistémicas, violencia y enfermedades, lesionando profundamente la historia de estas civilizaciones tropicales.
Los epistemicidios como el mejor secreto guardado de la historia universal moderna, no sólo ocultaron el desarrollo africano, el desarrollo congolés, desconocieron sus ciencias, técnicas y tecnologías tropicales, creadas y recreadas por siglos, que comprendieron ecosistémicamente la ecología tropical para garantizar, sin mayores prácticas ecocidas, las bases materiales de su propia existencia geocultural.
Pero en estas narrativas de ocultamiento de la creatividad humana en sus propios territorios, lo más grave de la historiografía colonial ha sido la estrategia de “epistemofagia” que consiste en el robo y metabolización, mediante instauración de la economía política del racismo, a las epistemologías y saberes ancestrales en el trópico que se fundamentan principalmente en conocimientos auto-eco-organizados, donde la tecnología, técnica y ciencia africana surgieron de la relación simbiótica con el territorio, reconociéndose humanos como un hilo más de su propia trama ecológica. En las ciencias tropicales se integran maravillosamente espiritualidades, ecologías tropicales y sistemas filosóficos como respuesta adaptativa a entornos biofísicos específicos, validadas por las prácticas milenarias y enfocadas a la perdurabilidad de la vida en todas sus formas y expresiones. Sin los conocimientos de las ciencias populares de las civilizaciones del trópico, no hubiese sido posible la acumulación por desposesión del proyecto civilizador moderno, el mercantilismo, el capitalismo y hoy el neoliberalismo, no fueron solamente los mal llamados “recursos naturales” extraídos los que le dio riqueza a estas potencias coloniales y los posicionó en el sistema de producción mundial como potencias, fue en principio el robo a mano armada de la concepción de desarrollo africano en general y congolés en particular, los sistemas y organización para el trabajo, las técnicas desarrolladas, las tecnologías creadas, formando cada dimensión de estas expresiones de economías territoriales en el Sur Global, las ciencias populares del trópico que hoy estamos defendiendo, donde, casualmente como invariable cultural, no separan la naturaleza de la persona que le habita y donde el concepto de territorio es una entidad viva y sagrada que les salvaguarda.
Extractivismo violento
El contexto donde insurge Patrice Lumumba como Primer Ministro de la República Democrática del Congo, en nuestra historia común de Sur Global es interpretado como el «Año de África” de un su generis renacimiento civilizatorio que se fragua al calor de las luchas por la independencia. Las riquezas ecosistémicas explotadas desde 1885 en la territorialidad del Congo, evidencian, como fue sometida esta nación al extractivismo voraz del proyecto civilizador moderno. A ese tipo de extractivismo que se traduce no sólo en materialidad como apuntábamos anteriormente, sino también a espiritualidad, a sistemas filosóficos enteros que fueron desarticulados y especialmente a las ciencias tropicales desarrolladas milenariamente y fagocitadas colonialmente en los últimos 3 siglos, no le quedó más remedio que instaurar el terrorismo inquisidor/torturador que institucionalizaron para detener huracanes populares revolucionarios.
Lo que dejaban de controlar con la llegada al poder de Lumumba era muy rentable: Caucho silvestre para la industria de los neumáticos como recurso central. Marfil, con la caza masiva de elefantes y que además fue de la primera gran fuente de riqueza personal del monarca Belga. Cobre, diamantes, oro, cobalto, estaño, uranio, este último utilizado en las primeras bombas atómicas, haciéndonos entender el desencadenante histórico de esta civilización tropical con el arribo al poder político de Patrice Lumumba a mediados del siglo XX. Lumumba en la semiótica política de la resistencia al colonialismo representa aún el papel sísmico en el proceso de descolonización de África, simboliza tanto la esperanza de la soberanía africana, configurando su idea geopolítica de autodeterminación, así como también el significado popular de la tragedia que fue la experiencia colonial, con la injerencia extranjera.
El Congo fue un catalizador de «efecto dominó» que recorrió el continente en 1960, lo que siempre estuvo en conflicto fue la propiedad de sus recursos estratégicos, siendo una de las colonias más ricas y extensas que bajo el liderazgo de Patrice Lumumba y su partido, el Movimiento Nacional Congoleño (MNC), todo eso retornaría al pueblo congolés. Lumumba fue un gran impulsor de una visión estratégica panafricanista y unitaria que rehabilitaba el sentipensar de la idea de soberanía total frente al neocolonialismo; por supuesto eso tuvo un costo somático en el territorio cuerpo del antiguo reino congolés: fragmentación del país con la desincorporación política territorial de Katanga, gracias a los intereses coloniales en las minas de uranio y cobre. La dolorosa traición de Joseph Mobutu, no sólo como parte del gabinete, sino también como amigo personal de Lumumba, quien lo entrega a los separatistas de Katanga, quienes lo someten a horas de brutales torturas. Es fusilado por un pelotón bajo la supervisión directa de oficiales belgas. Su cuerpo desaparece para evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinaje, proceden a desmembrarlo y disolverlos en ácido sulfúrico, y la crueldad instituida por occidente llega a niveles exponenciales de su expresión con el «trofeo» colonial. Lo único que sobrevivió del cuerpo de Lumumba fue un diente de oro que se conservó como trofeo en Bélgica durante décadas.
Es por ello que debemos pensar desde la interpelación histórica y las ausencias de justicia la crisis generada en el congo por el colonialismo que hasta el día de hoy, como país mina para el imperialismo, sigue siendo escenario de masacres, culturicidios, memoricidios, epistemicidios y epistemofagia en nuestros territorios cuerpo.
Una semana después de este maravilloso encuentro, nos enteramos de la dolorosa partida física de uno de los panelistas de este evento: Roland Lumumba hijo de Patrice y una de las voces más icónicas en la lucha del Sur Global por la defensa y el despliegue real de la diplomacia de los pueblos, desde su inquebrantable postura antiimperialista, antirracista y anticolonialista. Heredero de las luchas por los derechos humanos de su padre, Roland, desarrolló en su tempo, los escenarios, vínculos y puentes para que la afrodiáspora volviera al vientre de mamá África, nos acompañó como pueblo cada vez que pudo y defendió nuestro derecho político a construir futuro desde la Revolución Bolivariana, y es por eso que en este contexto seguiremos gritando cimarronamente, por doble partida ¡los Lumumba Viven y las luchas de los pueblos del mundo seguirán intacta teniéndoles como referentes!
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