La Cámara más controvertida de la historia de la República
Cómo la actual legislatura desafía la Constitución, afronta a las instituciones y profundiza la crisis política brasileñaPaulo Cannabrava Filho*
He acompañado la política brasileña durante más de siete décadas como reportero. Conocí Cámaras buenas, malas y mediocres, pero nunca vi una como ésta. La legislatura actual se aleja de su misión constitucional, coquetea con el autoritarismo y protagoniza episodios que exponen al país a crisis sucesivas. Lo que debería ser la Casa del Pueblo se ha convertido en un escenario de constrangimientos institucionales y flagrantes violaciones al orden democrático.
Desafío directo a la Constitución y al Supremo Tribunal Federal
El artículo 55 de la Constitución es taxativo: perderá el mandato el parlamentario condenado por delito en sentencia firme. Aun así, la mayoría de los diputados decidió mantener el mandato de la diputada Carla Zambelli (PL-SP), condenada por el Supremo Tribunal Federal a diez años de prisión por asociarse con un hacker para invadir el sistema del Consejo Nacional de Justicia e intentar falsificar una orden de detención contra Alexandre de Moraes, entonces presidente del Tribunal Superior Electoral. A esto se suma la condena por porte ilegal de arma y el episodio en que corrió por las calles de São Paulo apuntando una pistola contra un ciudadano.
Zambelli está presa en Roma, aguardando su extradición. Incluso así, la Cámara se negó a cumplir la Constitución. Al día siguiente, el ministro Alexandre de Moraes anuló la decisión y determinó la posesión del suplente en 48 horas — una demostración de que el Legislativo estaba, una vez más, en abierta rebelión contra el orden constitucional.
Violencia, tumultos y selectividad política
El comportamiento reciente de la Cámara supera cualquier parámetro de normalidad democrática. El caso del diputado Glauber Braga, retirado por la fuerza por la Policía Legislativa después de sentarse en la silla de la presidencia en protesta por su proceso de destitución, evidencia el uso arbitrario de los mecanismos internos de poder. Por este gesto fue castigado con seis meses de suspensión.
Mientras tanto, los parlamentarios que ocuparon la mesa directiva y paralizaron los trabajos de la Casa por casi dos días siguen impunes — una clara señal de selectividad política que protege a los alborotadores cuando están alineados con los intereses de la extrema derecha.
Las sesiones se han caracterizado por empujones, acusaciones, interrupciones sucesivas y la degradación del debate público.
Medidas legislativas contrarias al interés nacional
En los últimos meses, la Cámara aprobó un conjunto de iniciativas con fuerte potencial de retroceso:
- El marco temporal, que niega derechos originarios y amenaza la supervivencia de los pueblos indígenas.
- La anulación de 52 vetos de Lula en la Ley General de Licenciamiento Ambiental, abriendo paso a la devastación en plena crisis climática.
- La aprobación de un proyecto que reduce las penas de los condenados por los actos golpistas del 8 de enero, incluido el expresidente Jair Bolsonaro — un gesto que desmoraliza la Justicia y envía señales preocupantes a grupos antidemocráticos.
Estas decisiones refuerzan la percepción de que el Legislativo opera no como un poder de equilibrio, sino como un instrumento de sabotaje político.
No por casualidad, la revista CartaCapital, en su edición del 17 de diciembre de 2025, estampó: “Congreso enemigo del pueblo”.
Crisis de legitimidad y tensión entre los Poderes
El conflicto con el Ejecutivo se agravó con la anulación de decretos presidenciales y la resistencia sistemática a políticas públicas esenciales. La relación con el Poder Judicial se deterioró después de sucesivos intentos de desautorizar al Supremo. El resultado es un escenario de inestabilidad permanente, en el cual la Cámara actúa como un factor de desagregación y no de gobernabilidad.
El futuro está cerca — y la decisión será del pueblo
El año que viene ya está a la vuelta de la esquina, y habrá elecciones. Será la oportunidad para que el pueblo brasileño redefina la correlación de fuerzas en el Congreso, saque de la Cámara a quienes actúan contra el país y renueve el compromiso del Legislativo con la democracia, la soberanía y el interés público.
La responsabilidad histórica es enorme. La decisión estará en manos del electorado — que podrá, por fin, iniciar la reconstrucción institucional que Brasil tanto necesita.
*Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global





