Por Luis Manuel Arce Isaac
Las últimas acciones y amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Venezuela, como la difundida por la agencia británica de noticias Reuter de que
Washington está listo para lanzar una nueva fase de operaciones en los próximos días, despierta muchas conjeturas acerca del verdadero propósito del magnate en el Caribe.
Al margen de los efectos prácticos perjudiciales a Venezuela por esas amenazas, como el hecho de que seis aerolíneas hayan suspendidos sus vuelos a ese país resultado directo de una advertencia de Trump a la aeronáutica civil de un aumento de la actividad militar en el área en violación flagrante del Derecho Aéreo Internacional, de las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), y del Convenio sobre Aviación Civil Internacional, de Chicago de 1944, o el bloqueo a buques petroleros de otras banderas, es evidente que los propósitos que impulsan a la Casa Blanca a tan deleznable ilegalidad, son de una naturaleza mayor al objetivo de aplastar a la revolución chavista y sacar del gobierno, vivo a muerto, al presidente constitucional electo Nicolás Maduro.
MOMENTOS DE MUCHA TENSIÓN
El momento es de mucha tensión para todos los países de un área que Estados Unidos ha convertido ilegítimamente en teatro de sus operaciones. Hugo Acha, un amplificador del Pentágono como aquellos antiguos vitaphones en el cine, experto en temas de Seguridad y Profesor de Fuerzas Especiales en las Fuerzas Armadas de Estados, dijo a la NTN 24 de Buenos Aires que no hay marcha atrás en la decisión de Washington en el Caribe, incluso aun con las advertencias de Rusia y China de su apoyo a Venezuela.
Cuando una expresión tan tajante proviene de un tipo cercano a los mandos militares del ahora Departamento de Guerra de Estados Unidos, y describe el poderío militar desplegado en el Caribe, detalles de las fuerzas de choque, incluida la 82 División Aerotransportada de tan mala historia en Vietnam y peor aún en Panamá donde participó de manera fundamental en la invasión conocida como la Operación Causa Justa, y seguidamente aconseja a México, Colombia y otros gobiernos a apoyarlo en nombre de la seguridad regional y la falacia de la batalla contra el narcotráfico, se debe tomar en cuenta porque, aunque sea una fanfarronada o cumpla un encargo de quienes le pagan, es un mensaje como los que envían chantajistas a las víctimas.
Lo que todo este entarimado de presión al máximo demuestra es que Trump ha puesto mucho en juego en esta Operación Lanza del Sur en la cual, evidentemente, no se trata solamente de la conquista y recolonización de Venezuela, sino objetivos mucho más ambiciosos y estratégicos y busca garantías de salir vencedor, o al menos hacerlo creer, ante una resistencia de la mayor parte de los países de la región, y también de Europa y Asia, e incluso de Estados Unidos donde una última encuesta revela que 7 de cada 10 estadounidenses están en contra y rechazan una acción militar del Pentágono en el Caribe.
REGRESO A LA DOCTRINA MONROE
En los hechos se trata de un brutal intento de regresar a la nefasta Doctrina Monroe de América para los yanquis, ya no con las cañoneras del siglo pasado, sino con un poderío tecnológico militar propio como el que tendría que utilizarse para desbaratar civilizaciones enteras. Es, al menos, lo que Trump desea aparentar para que los amenazados se rindan por miedo, lo cual, por supuesto, no va a suceder.
En la confrontación con China y Rusia como ejes fundamentales de la época de cambios que se está viviendo en el Sistema Mundo en marcha hacia un cambio de época inexorable, Estados Unidos ha regresado a aquella vieja política de preservar el hemisferio occidental, y retomar el panamericanismo neocolonial fracasado hace años, como quedó demostrado en los momentos en que las fuerzas progresistas lograron construir una concientización latinoamericana y caribeña con sentido de pertenencia.
Esa concientización no ha sido vencida ni será derrocada, a pesar de cierta marcha atrás en algunos países como Argentina, Ecuador y Perú en los que, más temprano que tarde, la justicia volverá por sus fueros y la ultraderecha golpista y vendepatria no podrá ser salvada por quienes desde Estados Unidos hacen todo lo posible para robarles sus riquezas, que es el fin principal del despliegue militar en el Caribe.
EL PETRÓLEO
En su forma de pensar, expresada en su lema MAGA, Trump añora aquellos años anteriores al 1 de enero de 1959 cuando triunfó la Revolución cubana, en los que en cada uno de los países latinoamericanos y del Caribe, el embajador de Washington ejercía el ordeno y eran las empresas y bancos estadounidenses los que explotaban y se apropiaban de todas las riquezas del continente.
Con Venezuela -la nación de mayores reservas de petróleo del mundo cuyos yacimientos pueden soportar altas producciones de forma natural sin necesidad del fracking ni peligro de agotarse a corto o mediano plazo como en Estados Unidos donde sus reservas son esquistos bituminosos- y los hidrocarburos y gas no explotados en varias zonas del Caribe, la región se convierte geofísicamente en el área más estratégica económica, militar y política para la Casa Blanca, y allí es donde realmente radica el interés de Trump, y no en la lucha contra el narcotráfico.
POTENCIALIDAD PETROLERA DEL ÁREA
Las reservas probadas de petróleo de Venezuela son estimadas en más de 300 mil millones de barriles. La Faja del Orinoco es una de las zonas más ricas del mundo la cual contiene un estimado de 1.2 billones de barriles de crudo pesado y extrapesado, de los cuales son extraíbles con la tecnología actual y sin necesidad de fracking, 513 mil millones de barriles.
Su vecina Guyana, que le litigia la rica zona del Esequibo, es una nueva potencia petrolera regional por descubrimientos masivos en aguas profundas (bloque Stabroek) con reservas superiores a los 11 mil millones de barriles de petróleo equivalente. Colombia, fronteriza con Venezuela y también en el punto de mira de la Operación Lanza del Sur, cuenta con importantes cuencas productoras, aunque sus reservas son menores en comparación con las de Venezuela y Guyana, pero sus estimados son muy altos tanto en tierra como offshore. Además, están los yacimientos de otros países no tan abundantes, como Surinam y Cuba.
MINERALES ESTRATÉGICOS
Pero la región es rica también en una amplia gama de minerales esenciales para diversas industrias estadounidenses, como el oro presente en grandes cantidades, especialmente en Venezuela, Guyana. México y Panamá, que son los principales productores.
Hay más minerales muy valiosos en toda Latinoamérica y el Caribe, desde el carbón mineral o hulla en Colombia para la generación de energía a nivel mundial, hasta la bauxita, el hierro, el coltán, una mezcla de columbita y tantalita, sobre todo en Venezuela que posee más y mejores yacimientos que México, y es un país imprescindible para surtir de minerales al mundo en la producción de aluminio y todos los sectores de las industrias metalúrgicas, tecnológicas y electrónicas.
Además, es rica en diamantes, níquel, fosfatos y otros minerales no metálicos en la región. Esa riqueza se repite, aunque en menor escala, en Colombia y los demás territorios que abarca la Operación Lanza del Sur, lo cual, evidentemente, no tiene nada que ver con el slogan, o mejor, falacia, de que se trata de una batalla contra el narcotráfico.
TRUMP MANTIENE EL DISCURSO DEL NARCOTRÁFICO
Trump continúa con esa menira de las drogas por el simple expediente de que no tiene justificación para un ataque a mansalva a Venezuela, parecido a como hicieron en Panamá cuando la invadieron para impedir el traspaso del canal a los istmeños y acusaron al general Noriega de narcotraficante. Ahora repiten el guion con Nicolás Maduro, más allá si el panameño fue o no un narcopresidente.
Sin embargo, no ha podido ocultar que el objetivo único de tan descomunal despliegue militar es intentar derrocar al presidente Maduro, aniquilar la revolución chavista, y con esa fuerza más liquidar todo el movimiento progresista de América Latina y el Caribe, y derrocar la Revolución cubana contra la cual ha potenciado como nunca en más de 60 años, el bloqueo económico, comercial y financiero con el objetivo de crear hambruna, crear epidemias para diezmar a la población y tratar por esa vía de sublevar al pueblo contra el gobierno revolucionario.
No es, por tanto, una política de máxima agresividad solamente contra y por Venezuela y su petróleo, sino una de mayor amplitud para convertir el subcontinente en una extensión de EEUU y dominar desde Washington toda la zona petrolera y de ricos y abundantes minerales, y apropiarse de todas las vías marítimas estratégicas.
EL MERCENARISMO DE TRINIDAD Y TOBAGO
Para ello Trump está utilizando gobiernos mercenarios como los de Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia y, en mayor y más peligroso grado al de Trinidad y Tobago cuya primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, se ha alineado con el despliegue militar y puede de hecho prestar su territorio -separado del venezolano por solamente 11 kilómetros en su parte más estrecha- para una eventual agresión militar. De hecho, esa señora comparte ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos, en medio de las operaciones que Washington mantiene en el Caribe, como ha alertado el ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, quien denunció que esos ejercicios militares son “completamente deliberados para amenazar a Venezuela, y cuando amenazan a Venezuela están amenazando a todo el continente”.
Trinidad y Tobago es un territorio insular de 5.131 kilómetros cuadrados que puede verse desde la costa este de Venezuela, ya que ambos países están separados por 11 kilómetros en su punto más cercano. comparten el golfo de Paria, mientras su cancillería sigue el guion trumpista al asegura de forma abyecta que tales maniobras conjuntas son para combatir el narcotráfico y no para provocar hostilidades contra Venezuela.
Y allí apareció nuevamente el interés primordial de Trump, cuando la primera ministra
acordó con Washington medidas conjuntas para garantizar que el gas natural que se produce en el Caribe no beneficie al gobierno de Venezuela, y dijo que, al respecto, estrechará relaciones energéticas con Guyana, Granada y Surinam.
POSICIÓN DEL CARICOM
La actitud de la primera ministra trinitaria es totalmente contraria a la expresada por una gran mayoría de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) el pasado 18 de octubre cuando, con excepción de Trinidad y Tobago, publicaron una declaración en la que manifestaron su «apoyo inequívoco a la soberanía e integridad territorial de los países de la región», así como al principio de mantener el Caribe como una «zona de paz», comprometida con la resolución pacífica de conflictos, como fue determinada por la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
PRESIONES DE TRUMP
Trump presiona a los países de la cuenca para oponerlos a Venezuela, con el chantaje de que se retirará de los acuerdos firmados con ellos para abordar la crisis climática en el marco del PACC 2030 y el programa lanzado durante la Cumbre de las Américas en junio de 2022, que se basan en cuatro pilares:
1) Mejorar el acceso al financiamiento para el desarrollo, 2) Facilitar el desarrollo y la inversión en proyectos de energía limpia, 3) Seguridad alimentaria y fortalecimiento de la capacidad local de adaptación y resiliencia climática, y 4) Profundizar la colaboración con los socios del Caribe. La Casa Blanca ha comprometido unos mil millones de dólares repartidos en varios países de la cuenca, que los puede suspender.
LA MAGNITUD DEL DESPLIEGUE MILITAR
La magnitud del despliegue militar no es, ni por asomo, el que le correspondería a una simple acción contra la delincuencia común del narcotráfico que se mueve en pequeñas y hay leyes establecidas que estas pueden ser abordadas sin necesidad de hundirlas y nunca privando de la vida a sus tripulantes pue sería considerado un crimen penado tanto de los ejecutores como de quien haya dado la orden de hacerlo, incluido el presidente de una nación.
No está demás repetir que el despliegue incluye más de una decena de barcos militares estadounidenses, destructores lanzamisiles, buques de asalto anfibio, un submarino, aviones espías, cazabombarderos F35 de última generación, bombarderos B52, helicópteros usados para el transporte de fuerzas especiales y, próximamente, el portaaviones USS Gerald R Ford, el buque de guerra más grande del mundo, con capacidad para transportar 90 aviones y muchos elementos más, entre los que se cuentan varios miles de infantes de marina de la 82 división Aerotransportada.
Además, militares estadounidenses realizan entrenamientos en Panamá, aunque el gobierno del presidente José Raúl Mulino, de conocida trayectoria derechista y brazo derecho del empresario y corrupto Ricardo Martinelli a quien sustituyó como candidato presidencial cuando este fue vetado por los delitos cometidos, intenta poner paños fríos al asunto como en los viejos tiempos cuando Estados Unidos era el dueño del canal y de hecho del país hasta la llegada del general Omar Torrijos.
Esa idea de una reapropiación continental, y no solamente de Venezuela, es la que está detrás de la Operación Lanza del Sur y hoy, más que nunca, esos peligros requieren, más que nunca, la unión latinoamericana y caribeña y obligar a Washington de que cumpla el mandato de la Celac que la proclamó Zona de Paz.





