PARA LA SUPUESTA PROTECCIÓN DEL CANAL
Por: Franklin Ledezma Candanedo,
columnista de opinión, ambientalista,
promotor del desarrollo sostenible,
defensor de la Madre Tierra, del ambiente y
de todas las especies en peligro real de extinción definitiva
y en pro del diseño de otro mundo posible, realmente libre,
justo, pacífico y equitativo.
El infame memorándum de entendimiento firmado por Panamá y EE.UU. el
pasado mes de abril, es una vulgar ofensa a mártires y héroes de la
lucha generacional nacionalista, por el perfeccionamiento de la
independencia nacional inconclusa, que debe alertar a todos los
patriotas istmeños, para que en un solo haz de voluntades conjuguen
esfuerzos en un gran PACTO NACIONAL, para combatir y derrotar a
cipayos del patio al servicio del decadente, belicoso e
intervencionista imperio hegemónico, con el apoyo de una empresa
privada mercenaria y corporaciones mediáticas desinformadoras, que
difunden fracs news. .
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En la base aérea del Servicio Nacional Aeronaval Teniente Octavio
Rodríguez Garrido, ubicada en Panamá Pacífico, se iniciaron el pasado
lunes y durante toda esta semana, los primeros ejercicios conjuntos
Panamax Alpha 2025, una operación de entrenamiento liderada por
unidades panameñas y el Comando Sur de los Estados Unidos.
Estas maniobras ocurren luego de la firma de un memorándum de
entendimiento en abril de este año y contemplan un conjunto de
acciones de adiestramiento: embarque y desembarque, cooperación
militar y elementos tácticos, cuyo objetivo sería blindar militarmente
la “seguridad” del Canal de Panamá.
Este año ha habido una gran controversia en Panamá por la firma de ese
infame documento entre la Secretaría de Defensa de EE.UU. y el
Ministerio de Seguridad Pública panameño, que prevé más presencia
militar estadounidense temporal y rotativa en nuestro país.
El convenio fue tildado por algunos sectores nacionales como una
violación a la soberanía y al Tratado de Neutralidad que rige el
Canal, lo que el Ejecutivo del presidente José Raúl Mulino niega,
alegando que, en los últimos 30 años, lo que es cierto, se han firmado
más de 20 de este tipo de acuerdos por gobiernos títeres del imperio
genocida.
Ese infame documento es además y, en primer lugar, una vulgar ofensa a
mártires y héroes de la lucha generacional nacionalista, por el
perfeccionamiento de la independencia nacional inconclusa.
La protesta popular se dio porque el memorando se firmó mientras el
presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció públicamente su intención
de recuperar el Canal para Estados Unidos debido a una alegada
influencia china en su administración, lo que es una monstruosa
mentira.
El objetivo de ese nefasto documento es restablecer a Panamá como un
punto estratégico en América Latina y, desde allí, iniciar la
‘reocupación’ de su “patio trasero”. Por ello, estos ejercicios no
deben ser vistos como un “encuentro cooperativo” más.
Con las repetidas ofensas del matón del barrio Donald Trump, el
gobierno de EE.UU. necesita nuevamente una “cabeza de playa”, y qué
mejor lugar que la antigua sede de la Escuela de las Américas para
hacer que el continente retorne, por la fuerza, a la doctrina Monroe
(*), de la cual se había ‘descarrilado’ con el giro progresista de
este siglo.
Los ejercicios cuentan con la participación de al menos 80 unidades
del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), el Servicio Nacional de
Fronteras (Senafront) y tropas estadounidenses, con el presunto
objetivo de fortalecer la cooperación bilateral en materia de
seguridad y defensa.
Dichas maniobras conjuntas se extenderán hasta hoy viernes 18 de julio
y están enfocadas en mejorar la capacidad de respuesta ante posibles
amenazas a la seguridad nacional, particularmente en torno al Canal de
Panamá.
Vocero oficial informó el pasado sábado que estos ejercicios incluyen
la llegada a Panamá de tres helicópteros de la Fuerza de Tarea
Conjunta Bravo (JTF B) del Comando Sur: dos UH 60 Black Hawk y un CH
47 Chinook.
El ejercicio Panamax Alfa 2025 Fase I contempla operaciones de
embarque y desembarque, inserción con soga rápida, extracción con grúa
de rescate y ejercicios de comunicación con plataforma marítima,
precisó el Senan en un comunicado.
Cabe advertir que son frecuentes los ejercicios conjuntos de EE.UU. y
Panamá, que carece de Ejército desde 1990 tras la cruenta invasión
estadounidense de 1989. Además, es necesario indicar que la presencia
en Panamá de fuerzas militares de EE.UU. no es transitoria ni casual,
porque soldados de ese país están en nuestro territorio y se pasean
libremente por ciudades y campos sin que nadie los pueda tocar (¿son
inmunes?, que lo aclare la cancillería), a pesar de nefastas acciones
que cometen, todo lo cual viola flagrantemente la Constitución
Nacional, leyes vigentes y el tratado de neutralidad negociado y
firmado a perpetuidad por apátridas autóctonos
(*) Resumen histórico:
Conviene saber que la Doctrina Monroe se resume en la frase «América
para los americanos». Se afirma que Monroe entendía por “americanos”,
a los del norte; es decir, blancos, sajones y protestantes, que eran
los llegados de Europa en busca de la libertad y habían establecido el
mejor de los regímenes posibles, habían encontrado el paraíso
prometido y, por lo tanto, tenían el derecho y la obligación de
establecer y ampliar cada vez más su frontera, sus principios, su
organización y sus valores.
En 1880 se añadió un primer corolario a la Doctrina Monroe, que
estimaba el Caribe y Centroamérica como parte de la esfera de
influencia exclusiva de EE. UU., anunciado por el presidente
Rutherford Hayes, quien dijo que, para evitar la injerencia de
imperialismos europeos en América, su nación debía ejercer el control
exclusivo de cualquier canal interoceánico que se construyese.
El segundo fue dado a conocer en 1904, por el presidente Theodore
Roosevelt, a raíz del bloqueo naval que sufrió Venezuela entre 1902 y
1903, por parte de los Imperios británico, alemán y el Reino de
Italia, exigiendo el pago inmediato de deudas contraídas por el
Gobierno del presidente de la nación suramericana.
John L. O’Sullivan fue un influyente columnista que se le recuerda por
su frase «El Destino Manifiesto» (1845), en la que recalcaba la misión
divina de los EE. UU. de propagar su sistema de democracia,
federalismo y libertad personal, así como también promover el
pensamiento de su nación en rápido crecimiento, que consistía en tomar
posesión de todo el continente hispanoamericano.
Las alusiones del Destino Manifiesto a decretos divinos, superioridad
racial, excelencia del modelo político y necesidad de un espacio más
amplio fueron retomados por completo en el siglo XX, cuando Theodore
Roosevelt justificaba, en 1904, el haber cercenado el territorio
colombiano y tomado a Panamá para la construcción del Canal.





