QUÉ REVELA ATENTADO CONTRA JEFE DE SEGURIDAD EN MEXICO

Por Luis Manuel Arce Isaac

México (Prensa Latina) El fallido, pero sangriento atentado contra el secretario de Seguridad
Ciudadana del gobierno de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, denota en la perspectiva
oficial una desesperación de los cárteles del crimen organizado por los golpes recibidos.

Pero eso no significa, necesariamente, un debilitamiento de esas organizaciones criminales que
siguen muy fuertes en sus áreas de influencia o dominio.

Sin embargo, el atentado parece confirmar temores de que el crimen organizado finalmente
decidió romper la delgada línea roja hasta ahora vigente, de no actuar en la capital del país, al
menos en los niveles de criminalidad que lo hace en el interior, en cada uno de los territorios de su dominio.
A raíz del atentado, en el que García Harfuch recibió tres impactos de bala y murieron dos de sus
escoltas, más una muje que transitaba por el lugar, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum declaró que el atentado se debió a la efectiva actuación del jefe policial contra los cárteles, en particular el CJNG, y ello abona en favor de los criterios de una expansión del crimen organizado hacia la
capital.

La captura en la operación de José Briseño De Los Santos, alias Vaca, jefe de sicarios del CJNG
deja acéfalo a uno de los mandos esenciales de la mafia por ser el encargado del reclutamiento
para mantener vigorosa la banda y en condiciones de realizar acciones como la del atentado a
García Harfuch, o las operaciones de extermino contra cárteles adversarios por lo cual es, además, su estratega principal.

La principal preocupación que genera el atentado es que una acción de esa magnitud es casi
imposible sin una presencia estructurada y permanente en el lugar, es decir, en Ciudad de México, algo que hasta ahora no se había visto, pues la capital había sido respetada por los grandes cárteles de la droga como si se tratara de algún tipo de pacto o de acuerdo.

Numerosos analistas del patio consideran que, si había algún compromiso de esa naturaleza con
cualquier gobierno anterior al actual, se acaba de romper, y lo perciben como algo muy peligroso
por la amenaza a la pacificación del país, y por las implicaciones políticas y en materia de
seguridad que el hecho reviste. Esa hipótesis pone en tensión a todos. No había precedentes de un ataque directo contra un secretario de seguridad pública.

Preocupa mucho, por ejemplo, que evidentemente los agresores tenían información clara de la
ruta del secretario y sus patrones de movimiento y por dónde iba a pasar, lo cual puede significar que el Cártel de Jalisco esté tan integrado al entramado social de la capital que se haya dado el
lujo de ejecutar una acción de ese nivel, solo posible si cuenta con personas, recursos y
armamento suficiente para hacer algo así.

Aunque especulativo, el mensaje de tan descabellada acción podría ser que están dispuestos a ir
hasta el último rincón, no importa qué tan segura se sienta la gente o cuánta presencia policial haya, pues tienen las capacidades de inteligencia, armamento, dinero y hombres para atentar contra
cualquier funcionario por muy alto que sea su cargo y muy escoltado que esté.

Más allá de esas especulaciones, lo importante es precisar si la estrategia que está desarrollando
el gobierno contra la delincuencia organizada está funcionando, como el pase de la guerra abiertaheredada y causante de la actual violencia en el país, a la búsqueda de casos específicos y
desarticulación de los grupos criminales a través de trabajos de inteligencia y en materia
financiera, como parece ser que sí.

Es importante que se reconozca que el fortalecimiento de la Unidad de Investigación Financiera
(UIF), el Sistema de Administración Tributaria, y la inteligencia del Estado, tiene impactos y
consecuencias en la delincuencia organizada. Se está hablando de golpear en lo que más les
duele: el dinero, la logística, los mecanismos para el blanqueo del dinero, y la organización de los
cárteles.

Lo importante, como señala el académico mexicano Jorge Lumbreras, lo importante de cualquier estrategia es que vaya al corazón de la delincuencia, y el corazón son las finanzas, el dinero y la
inteligencia para poder desarticularla de manera horizontal.

Hay críticos, por supuesto, que piensan que la desarticulación financiera no lo es todo, sino que se necesita, además, algo de mayor envergadura para poder armar un golpe contundente de
detención masiva de líderes de los cárteles para poder realmente golpear sus estructuras y
debilitarlo de manera extrema.

Se trataría como algo así de la famosa “nalgada docente” de Makarenko para educar a los niños,
en tanto y cuanto la crueldad de estas mafias no entiende más lenguaje que el de la violencia, aunque hasta el momento la práctica de acabar la guerra con la guerra aplicada por el expresidente
Felipe Calderón, lejos de resolver el problema de la criminalidad., lo complicó.

El actual gobierno está haciendo lo que no hicieron los anteriores: tras la reciente Operación
Agave Azul, ejecutada el pasado 3 de junio por la UIF se congelaron mil 939 cuentas bancarias
vinculadas al CJNG, de las cuales mil 770 pertenecen a personas físicas y 167 a empresas, y se
congelaron dos fideicomisos de la organización criminal.

Además, se localizaron dos mil 571 operaciones “inusuales” analizadas; dos mil 951 millones de
pesos (134 millones de dólares) de operaciones “inusuales”; 38,459 reportes de operaciones
“relevantes”; 11 mil 478 millones de pesos (522 millones de dólares) de movimientos “relevantes”; y seis mil 507 transferencias interbancarias.

Además, 657 millones de pesos (casi 30 millones de dólares) de transferencias interbancarias;
ocho mil 424 reportes de transferencias internacionales; siete mil 216 millones de pesos (28
millones de dólares) de transferencias internacionales; dos mil 102 reportes de movimientos en
dólares americanos; mas dos millones 955 mil dólares en esos movimientos.

En un comunicado de la UIF publicado el pasado 2 de junio, se recuerda que uno de los principales ejes de acción de la actual administración está en la detección y desmantelamiento de
organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico que se aprovechan del sistema financiero
para blanquear sus ganancias ilícitas.

Los estados donde principalmente se encontraron los transacciones financieras fueron en Jalisco, un estado gobernado por el opositor Movimiento Ciudadano afín al Partido Acción Nacional y
cuyo gobernador es un adversario abierto al gobierno del presidente Andrés Manuel López
Obrador y auspiciador de un movimiento de mandatarios regionales contra el ejecutivo y la IV
Transformación, así Ciudad de México, Michoacán, Estado de México, Baja California, Guanajuato, Nuevo León, Veracruz, Nayarit, Sinaloa, Querétaro y Colima.

Además de esos golpes financieros, el gobierno de López Obrador también le ha causado daños a
la estructura de mando de los cárteles.

El pasado 20 de febrero extraditó a Estados Unidos a Rubén Oseguera González “El Menchito”, hijode Nemesio seguera Cervantes “El Mencho”. Días más tarde aprehendió a Jessica Johanna
Oseguera, también hija del criminal. El primero de junio detuvieron a Javier «N», alias “El Tucán”
jefe de sicarios del CJNG de la región Acayucan, así como a Lázaro «N», alias “El Zurdo”, también
del alto comando. La organización de El Marro, de Santa Rosa de Lima y acérrimo enemigo del
CJNG, tiene apresados 26 de sus más connotados mandos e incluso la madre, su hermana y su
sobrina, responsables directas de las finanzas de la banda, las cuales serán juzgadas en estos días.

Estas son algunas de las realidades e inquietudes que revela el violento atentado contra el
secretario de seguridad pública de Ciudad de México, y ojalá que el hecho criminal no derive en
una complicación de la violencia criminal en México que ha dejado más muchas más muertes que la pandemia de Covid-19.

lma