LA HORA DE CUBA EN NACIONES UNIDAS

Por Gustavo Espinoza M.

En un marco de un clima de tensión mundial signado entre otros factores por las elecciones que tendrán lugar en la tierra de Abraham Lincoln 7 días más tarde, el próximo martes 3 de noviembre; el miércoles 28 la Asamblea General de Naciones Unidas hablará al mundo.

Como ocurre desde hace más de veinte años, los representantes de los Estados miembros de la organización mundial aprobarán largamente la Moción de condena al bloqueo que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica mantiene contra Cuba.

Este bloqueo, en los últimos dos años se ha ido agravando paulatinamente debido al empeño de la Casa Blanca obcecado en destruir al pueblo de Cuba y acabar con sus conquistas sociales, económicas y políticas.

Todos saben, en efecto, que la administración Trump busca literalmente asfixiar a Cuba y someterla a su más absoluto dominio. Recurre para ello a los procedimientos más bárbaros que el mudo repudia.

En esa dirección el gobierno norteamericano ha enfilado las armas más letales a su alcance: la eliminación de carburantes -principalmente el petróleo- la restricción absoluta de medicinas y alimentos, y el aislamiento general impuesto a Cuba para impedirle abastecerse de los productos esenciales para su subsistencia como país.

En las condiciones de hoy, el objetivo de Washington es que Cuba deje de existir como Nación y que su territorio y su población sean anexadas a los Estados Unidos casi como hoy ocurre con Puerto Rico y otras dependencias coloniales sometidas a la férula imperial.  

La historia de la humanidad no conoce un solo cas de perfidia que se pueda equiparar al que se ejerce hoy contra la Patria de Martí y de Fidel por parte del país del Norte. Jamás régimen alguno ha ejercido contra ningún pueblo acciones de castigo de esa magnitud ni duración.

Jamás tampoco la humanidad ha visto el caso de un odio mayor como el que destila la administración de los Estados Unidos contra un país pequeño y virtualmente indefenso.

No obstante, con el mayor cinismo, las autoridades norteamericanas sostienen que Cuba constituye el “mayor peligro” para la seguridad de los Estados Unidos, como si esa pequeña isla del Caribe realmente pusiera en peligro la existencia misma de la primera potencia mundial en el plano económico y militar,

Desde hace más de veinte años la Asamblea General de Naciones Unidos debate el tema del bloqueo yanqui contra Cuba y anualmente lo condena de manera categórica y ejemplar.

Esta vez, el resultado de la votación -que será similar al de los años anteriores- reviste particular significado dado que se han conocido y denunciado las presiones que el gobierno de Donald Trump viene ejerciendo sobre cada uno de los países miembros de la Asamblea General para que varíen el sentido de su votación.

Particular importancia tiene el caso la votación de los países de América Latina, sobre los que la Casa Blanca se ha empeñado en someter a través de denominado “Escudo de las Américas”, sumando fuerzas para contrarrestar el ejemplo valeroso de Cuba, su pueblo y su gobierno.

De hecho, el mundo ha expresado en muy diversas maneras su solidaridad con Cuba y su rechazo categórico a estas acciones genocidas del Imperio. Potencias de reconocida ejecutoria mundial como la República Popular China, Rusia, Vietnam, México y otras han hecho llegar combustible, alimentos y otros productos a Cuba burlando el bloqueo imperialista o rompiéndolo de facto.

Pero en todos los continentes, los pueblos han alzado sus voces y sus manos para trasmitir su respaldo solidario al pueblo y el gobierno de Cuba, víctimas de esta criminal ofensiva imperialista.

Con Cuba y contra el Imperio, el mundo hablará una vez más (fin)