LOS PASOS DE CERIMEDO EN PERÚ

La Línea. Resumen Latinoamericano 2 de setiembre de 2026.

La onda de choque del caso Cerimedo sacude a toda América Latina. Tras las revelaciones de Nadia Beller, pocos países escapan a la injerencia del asesor argentino, quien —mediante redes de bots y herramientas de manipulación algorítmica— consiguió revertir tendencias electorales y consolidar en el poder a líderes alineados con los intereses de Washington.  

En febrero de 2026, Fernando Cerimedo recibió el galardón al Consultor Político Hispano del Año durante una gala en Mar-a-Lago. En el evento, agradeció públicamente a Brad Parscale, director de la campaña de Donald Trump «Gracias, Brad, por confiar en mí y poner a nuestra disposición tu tecnología y tus equipos».  

Esta declaración reafirma su papel como operador estratégico de la Casa Blanca en la región. En una nueva etapa imperialista, Estados Unidos busca imponer su estrategia de seguridad nacional a través de dos ejes principales: la militarización continental mediante el «Escudo de las Américas» y el control de los minerales críticos a través de la iniciativa «Proyecto Bóveda».  

Para desplegar la denominada «doctrina Donroe», Washington requiere mandatarios afines en la región. El cometido de Cerimedo y de sus colaboradores, entre los que figura el español Javier Negre, consiste primeramente en bloquear el triunfo electoral de candidatos soberanos en las zonas de interés geopolítico, usando bots y manipulando el algoritmo. Posteriormente —como se evidenció en Bolivia—, estos operadores asumen funciones tutelares garantizando que sus socios ya instalados en el poder, ejecuten las directrices estadounidenses.  

El negocio electoral representa tan solo la faceta visible del problema. La ausencia de regulación sobre el uso de redes sociales durante los procesos electorales —a diferencia del marco normativo y de pluralismo aplicable a los medios tradicionales— deja la manipulación algorítmica en una zona gris que desfavorece a las candidaturas sin acceso a estas tecnologías.  

La actuación de la dupla Cerimedo-Negre en Perú responde a esta misma lógica. Su articulación en el país se gestó a través de Carlos Díaz-Rosillo, exdirector de Política Pública de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump. En mayo de 2024, Díaz-Rosillo —quien dirigía el Centro Adam Smith para la Libertad Económica— visitó el Palacio de Gobierno durante la gestión de Dina Boluarte. Meses más tarde, coordinó un encuentro en Nueva York entre la mandataria designada y un panel de empresarios estadounidenses.  

Tras la destitución de Boluarte en abril de 2025, Díaz-Rosillo se vinculó con Keiko Fujimori, a quien ofreció una plaza como profesora invitada en el Centro Adam Smith. Fujimori retribuyó el acercamiento integrándolo como uno de sus principales asesores de campaña. La estrecha relación entre Díaz-Rosillo y Cerimedo facilitó la penetración del operador argentino en el escenario político peruano. 

En diciembre de 2025, Cerimedo anticipó su estrategia en la red social X: «¡Seguimos en 2026 en Perú, Colombia y Brasil!». Por su parte, Javier Negre afirmó que «Perú será conquistado por La Derecha Diario». Según investigaciones periodísticas del portal El Foco, durante la primera vuelta electoral una red de decenas de cuentas “promovió sistemáticamente el voto nulo o viciado en regiones históricamente afines a la izquierda”.

Con el pase de Keiko Fujimori a la segunda vuelta, las operaciones del tándem se intensificaron. La Derecha Diario no solo respaldó abiertamente a la candidata, sino que desplegó una campaña de desinformación dirigida contra el candidato progresista Roberto Sánchez. En el contexto del estrecho margen del resultado oficial, no cabe la menor duda que el trabajo sucio de Cerimedo y Negre fue decisivo para revertir la tendencia electoral.  

El día posterior a los comicios, Cerimedo adquirió el dominio web «Ojo de Cóndor», presentado como una plataforma de «conteo paralelo ciudadano». El sitio incentivaba a la ciudadanía a subir actas de votación para validar la victoria de Fujimori, mientras los sondeos daban por ganador a Sánchez. La iniciativa fue coordinada por el exmarino y militante de Renovación Popular, Andrés Salas. La amplificación del proyecto mediante bots y el respaldo de medios comerciales influyeron en la percepción pública y contribuyeron a normalizar el fraude occurido en las mesas del exterior.  

Tras la proclamación de Keiko Fujimori como presidenta electa, los operadores buscaron consolidar su influencia en la nueva administración. Negre gestionó de forma directa la asistencia de Fujimori a un encuentro en la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, al margen de los canales diplomáticos formales, y posteriormente asistió como invitado a la toma de posesión el 28 de julio en Lima.  

Aunque las declaraciones de Nadia Beller no aludieron explícitamente al caso peruano, la presencia de Cerimedo en dicho proceso está documentada. A diferencia de Bolivia, su rol posterior a la elección no fue determinante debido a la presencia de otros operadores con la administración estadounidense como Díaz- Rosillo y por la íntima relación que Keiko Fujimori privilegiaba con el asesor argentino Damián Valenzuela.  

Desde el inicio de la nueva gestión, Perú alineó su política exterior con las prioridades geopolíticas de Washington. El 31 de julio de 2026, el canciller Carlos Spa anunció la adhesión del país al «Escudo de las Américas». Posteriormente, el 27 de agosto, el Ministerio de Energía y Minas suscribió una declaración conjunta con Chile, Argentina y Bolivia para articular la región como proveedora estratégica de minerales críticos.  

Con ello, la agenda trazada desde Washington quedó formalmente ejecutada en el país. Misión cumplida para Cerimedo y sus complices. 

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