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La crisis económica, el bloqueo, los desastres climáticos y las redes de traficantes impulsan el crecimiento de la migración por la frontera de Roraima
Paulo Cannabrava Filho
Son inmigrantes cubanos trasladados por traficantes de personas a través de la ruta amazónica, llegando a Brasil por la frontera entre Guyana y el estado de Roraima. El pasado 8 de junio, la Policía Federal de Carreteras rescató a 108 ciudadanos cubanos, entre adultos, ancianos y niños, sometidos a condiciones degradantes de transporte y supervivencia. Algunos llevaban hasta dos días sin comer.
En la operación fueron detenidos 16 sospechosos de integrar redes de tráfico de migrantes. Según las investigaciones, los llamados coyotes cobran alrededor de 10 mil dólares por persona. El paquete incluye transporte aéreo desde La Habana hasta Guyana, alojamiento, transporte terrestre y el cruce clandestino de la frontera. Las ganancias aumentan mediante la sobrecarga de los vehículos utilizados en el trayecto. Según el ministro de Justicia, automóviles diseñados para transportar un máximo de cinco personas llegan a llevar diez pasajeros. En algunos tramos, los transportistas cobran hasta 300 dólares por persona.
El crecimiento de la migración cubana hacia Brasil es significativo. Según el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, hubo 41,9 mil solicitudes de refugio en 20CUBANOS EN SITYUACIÓN DEGRADANTE EN BRASIL 25, casi el doble de las 22,3 mil registradas el año anterior. En 2026 ya se han contabilizado 13,4 mil solicitudes.
La situación en la isla es crítica. La población enfrenta frecuentes interrupciones del suministro eléctrico, escasez de alimentos y crecientes dificultades para garantizar condiciones mínimas de supervivencia. El cuadro se agravó con el recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por el presidente Donald Trump.
Según el Observatorio de las Migraciones Internacionales y la Policía Federal, más de 7,6 mil cubanos solicitaron refugio en Roraima entre enero y abril de 2026, más del doble de los 3.017 venezolanos que pidieron protección internacional en el estado. En 2025 fueron 20.860 cubanos frente a 14.898 venezolanos.
La situación económica de Cuba es extremadamente grave. Pero no es el único factor que impulsa la migración. Un elemento igualmente importante es la crisis climática, que viene afectando directamente la producción agrícola y las actividades económicas que sostienen a gran parte de la población.
La isla ha sido golpeada por sucesivos ciclones que destruyen infraestructura, cultivos y sistemas de abastecimiento. Al mismo tiempo, las sequías prolongadas y los regímenes irregulares de lluvias comprometen la producción de alimentos. Como explica la profesora y socióloga Marcia Maria Oliveira, de la Universidad Federal de Roraima, la combinación entre crisis económica y eventos climáticos extremos se ha convertido en un factor decisivo en la expulsión de trabajadores y campesinos de sus regiones de origen.
El drama vivido por los cubanos que llegan a Brasil revela una realidad frecuentemente ignorada. Detrás de las cifras migratorias hay familias enteras que abandonan sus hogares, venden sus bienes y enfrentan largas travesías en busca de supervivencia. Mientras persistan el bloqueo económico, el deterioro de las condiciones de vida y los impactos cada vez más severos del cambio climático, la tendencia es que el flujo migratorio continúe creciendo, alimentando un mercado clandestino que lucra con la desesperación humana.
La solidaridad con Cuba no puede limitarse a las palabras ni a las declaraciones diplomáticas. Debe traducirse en acciones concretas. La acogida humanitaria de los inmigrantes cubanos que llegan a Brasil en condiciones desesperadas es una obligación moral y un gesto de fraternidad entre pueblos que comparten una misma historia de resistencia. Frente al sufrimiento humano, la respuesta debe ser la solidaridad, la protección y el respeto a la dignidad de las personas.
Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global





