Por: Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá (*).
A lo largo y ancho de la Patria Grande y Universal, y Panamá no es la
excepción de la regla, hay quienes niegan que el cambio climático sea
una realidad, como lo hace el pedófilo gobernante de Estados Unidos
Donald Trump, quien lo ha calificado como “la mayor estafa”.
En este país nuestro, Panamá, los efectos negativos de ese fenómeno
son irreversible, debido a que la esfera oficial, en maridaje
escandaloso con mercaderes sin templo y una prensa amarilla con
derecho de autor de los comunes fake news, son voceros del nefasto
capitalismo salvaje imperialista vigente.
Desde hace décadas he presenciado la imparable destrucción ambiental,
mediante acciones criminales que ocurren diariamente: Contaminación de
ríos y otras fuentes hídricas, deforestación, eliminación de
manglares, incendios de masa vegetal y de la riqueza forestal de
regiones diversas del país, entre otras.
Importa destacar la existencia de minas a cielo abierto, actividad que
contamina todas las fuentes hídricas, que destruye la flora, la fauna
y que mata a residentes de esas áreas.
Es el caso de Petaquilla, que perjudica a todo lo que existe en Donoso
y Coclé del Norte. Cabe advertir que el pleno de la Corte Suprema de
Justicia de Panamá declaró inconstitucional la Ley 9 del 25 de febrero
de 1997, que aprobó el contrato entre el Estado y Minera Petaquilla,
S.A. (Minera Panamá). Este fallo, de septiembre de 2018, determinó que
el contrato violaba la Constitución, marcando el fin legal de la
concesión para extraer oro y cobre en Colón.
A pesar de ese fallo y de la multitudinaria marcha efectuada en el año
2023, con participación de distintas organizaciones, como la Central
General de Trabajadores de Panamá, la Asociación de Profesores de la
República, ambientalistas, pueblos indígenas, campesinos y
estudiantes.
Desconocemos la situación actual de la empresa, por diversas
publicaciones confusas, que no aclaran si el fallo dictado por la
Corte Suprema de Justicia en el 2018, se está cumpliendo o no y si
tiene o no validez el rechazo ciudadano evidenciado en el año 2023.
La ambigua situación de Petaquilla mantiene una alerta ciudadana
generalizada. Por otra parte, es necesario advertir que las
actividades causantes de la destrucción ambiental previamente
reseñadas se dan porque aplicar sanciones que le duela en el bolsillo
a los infractores, resta votos y simpatías al gobierno que le de
contenido y valor, a todas y cada una de las normas vigentes.
La construcción de ciudades dormitorios es otra negativa consecuencia
de la falta de iniciativas oficiales y privadas, para construir una
red vial propia de los tiempos actuales y darle adecuado mantenimiento
a calles, avenidas y caminos de producción existentes.
En el pretérito se usó como argumento para justificar esa anomalía, la
existencia de una quinta frontera impuesta por el gobierno
norteamericano y la cercanía del mar colindante, que sigue allí,
aunque los amos chocolates, denominados así por el líder invicto Omar
Torrijos Herrera, crearon una nueva quinta frontera que ofende la
memoria de héroes y mártires generacionales.
En ciudades innovadoras de otras partes del mundo, con millones de
habitantes, no se dan los comunes tranques panameños, porque se
construyen vías sobre estructuras superiores apropiadas (pilares) y
pasos peatonales seguros, con permanente mantenimiento, lo que en
ningún caso ocurre en esta folclórica y festiva patria nuestra.
Es necesario aclarar que un pilar es un soporte vertical firme,
estructural en arquitectura, como base de apoyo, estabilidad y fuerza,
que incluye columna, poste, soporte, base, apoyo o cimiento.
¿Qué impide hacerlo en Panamá?: Falta de iniciativas oficiales y
privadas, el común juega vivo y complicidad en la protección de la
inversión inmobiliaria privada, que posibilita la edificación de
ciudades dormitorios, causante de los comunes tranques interminables.
Súmese a ese frecuente martirio ciudadano, la concentración en la
ciudad capital de oficinas públicas, empresas, colegios y escuelas, lo
que hace nula la figura de la descentralización existente. Además,
muy pocos aplican en Panamá el trabajo a distancia (remoto), que
significa utilizar tecnología, como internet y computadoras.
Lo arriba expresado y muchas otras anomalías que se dan en Panamá, son
evidencias irrefutables de que el cambio climático negado por el
pedófilo Trump es una realidad concreta e irreversible. Lo peor de
todo, es que sectores diversos panameños, son cómplices por acción u
omisión, de que nada se haga, lo que posibilita los frecuentes
desastres y otros fenómenos catastróficos que se ocurren
frecuentemente.
Enlace: https://www.theguardian.com/us-news/2025/dec/29/trump-climate-claims-environment
Un cordial saludo para toda(o)s, con nuestra consigna de lucha
progresista. ¡ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE!
(*) Columnista de opinión, agroambiental y turístico, promotor del
desarrollo sostenible, defensor de la madre tierra, del ambiente y de
todas las especies, en peligro real de extinción irreversible por
diversos factores negativos, entre otros, la falta de acción colectiva
en el plano nacional y mundial.





