EDUCACION ABANDONADA, VIOLENCIA CRECIENTE

Datos del MEC revelan el colapso de la formación educativa brasileña y sus consecuencias sociales

Paulo Cannabrava Filho

El Ministerio de Educación, el MEC, divulgó el día 20 datos estremecedores sobre el desempeño de los profesores de educación básica, aquella que alberga a nuestros niños, es decir, el futuro del país.

Más de un tercio de los profesores no alcanza el nivel básico para dar clases. Fueron evaluados 760.118 profesores y más de 266 mil no alcanzaron la competencia necesaria. La mayor falla fue en matemáticas, donde más de la mitad no alcanzó el nivel básico. También en artes.

Los números revelan una tragedia silenciosa que compromete el presente y amenaza el futuro del país. Una nación que no logra formar adecuadamente a sus propios profesores difícilmente conseguirá ofrecer educación de calidad a las nuevas generaciones.

La matemática de esta crisis es simple y brutal. Cuanto menor es la presencia del Estado en la educación, mayor es el espacio ocupado por la violencia, el crimen organizado, la desestructuración familiar y la barbarie social. Un país que abandona sus escuelas abandona también su propio futuro.

Los números de la violencia sexual son igualmente alarmantes. Niños violentados diariamente, mujeres víctimas permanentes de agresiones y abusos, familias destruidas por el trauma y el miedo. No se trata apenas de criminalidad común. Se trata del resultado acumulado de décadas de abandono social, desigualdad extrema y destrucción de los mecanismos de protección y formación ciudadana.

Brasil desmontó progresivamente su educación pública. Faltan inversiones, faltan escuelas adecuadas, faltan profesores valorizados y falta, sobre todo, un proyecto nacional de formación humana. El profesor dejó de ser tratado como elemento estratégico del desarrollo nacional y pasó a sobrevivir en condiciones cada vez más precarias.

Sin una educación fuerte desaparece también la capacidad crítica de la sociedad. Crecen la violencia doméstica, el abuso infantil, la intolerancia y la cultura de la brutalidad difundida diariamente por las redes sociales, la miseria y la ausencia de perspectivas para millones de jóvenes.

La presencia del Estado no puede limitarse al aparato represivo. La seguridad pública no se resuelve apenas con policía, cárceles o endurecimiento penal. La seguridad pública comienza en la escuela, en la formación ciudadana, en el acceso a la cultura, al deporte, a la convivencia humana y al trabajo digno.

Es necesario reconstruir la educación pública brasileña como eje central de un proyecto de salvación nacional. Esto exige prioridad absoluta para la formación de profesores, valorización salarial, expansión de las universidades públicas, fortalecimiento de la investigación y democratización del acceso al conocimiento.

Ninguna sociedad consigue enfrentar la violencia estructural abandonando a sus niños y jóvenes a la ignorancia, al desempleo y a la desesperación. El abandono educativo produce inevitablemente una sociedad enferma.

Lo que está en juego no es apenas la calidad de la enseñanza. Lo que está en juego es el futuro civilizatorio del país.

Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global