La memoria de los que partieron y la resistencia al pensamiento único del
capital financiero
Paulo Cannabrava Filho
Cumplir noventa años es cargar una travesía entera dentro de la memoria. Son décadas
de sueños, derrotas, victorias y esperanzas acumuladas. Pero quizá lo que más duele sea
el recuerdo de los compañeros que quedaron en el camino. Son muchos los rostros,
muchas las voces, muchos los camaradas de lucha que ya no están físicamente
presentes, aunque continúan vivos en la memoria y en la historia.
El paso del tiempo no suaviza esa ausencia. Al contrario. En ciertos momentos se
vuelve todavía más intensa, porque cada recuerdo trae consigo un fragmento de la vida
compartida: las reuniones clandestinas, los debates interminables, las campañas
políticas, las utopías que movilizaron a generaciones enteras. Muchos cayeron creyendo
que otro mundo era posible.
Y, sin embargo, la lucha continúa.
Continúa porque el enemigo no desapareció. A lo largo de estas décadas, simplemente
se fortaleció y se sofisticó. El imperialismo sigue reorganizando su dominación a escala
global, ahora apoyado por el poder avasallador del capital financiero, de las
corporaciones transnacionales y de los monopolios de la información. Lo que antes se
imponía mediante la fuerza militar directa, hoy también se impone mediante el control
de la narrativa, la manipulación de la opinión pública y el intento permanente de
imponer un pensamiento único al mundo.
Es precisamente contra ese pensamiento único que seguimos luchando.
La resistencia ya no ocurre solamente en las calles o en los parlamentos. También
ocurre en el terreno de la comunicación, de las ideas y de la batalla cultural. Informar,
analizar, contextualizar y ofrecer al lector una visión crítica del mundo se ha convertido
en una parte esencial de la lucha política contemporánea.
Ese es el sentido de nuestro trabajo en Diálogos del Sur Global.
La revista nació y continúa existiendo como un espacio de resistencia intelectual y
política, comprometido con los pueblos del Sur Global, con la soberanía de los países
periféricos y con la construcción de un orden internacional multipolar, capaz de
enfrentar la hegemonía imperial y financiera que intenta someter al planeta entero a los
intereses de una minoría.
Llegar a los noventa años quizá sea eso: mirar hacia atrás con nostalgia por los
compañeros que partieron, pero sin abandonar la trinchera. La memoria de ellos no sirve
para alimentar una nostalgia estéril. Sirve para renovar el compromiso con la lucha.Porque la lucha es continua. Es una lucha histórica por la liberación nacional, por la
soberanía de los pueblos, por la independencia frente al imperialismo y por la
construcción de una sociedad más justa, humana y solidaria.
Mientras exista dominación, existirá resistencia. Y mientras exista resistencia,
continuará viva la esperanza de liberación de los pueblos.
Paulo Cannabrava Filho, periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul





