Por Lautaro Rivera
| Desde el Mediterráneo occidenta lUn tercio de las embarcaciones de la Global Sumud Flotilla (GSF) que partieron desde Barcelona el pasado miércoles 15 de abril emprendieron el día de ayer una acción directa y pacífica contra el carguero MSC Maya, que a través del Mediterráneo transporta material para fabricaciones militares israelíes, en particular acero aleado de alta calidad para el desarrollo de artillería pesada .Economía del genocidio El MSC Maya es un buque portacontenedores de ultra gran tamaño construido en el año 2015 que navega bajo bandera panameña. Con sus notables 395 metros de largo y 59 metros de ancho es capaz de transportar 19.224 contenedores estándar de 20 pies. La embarcación partió de Singapur el 21 de marzo y tiene previsto atracar en los puertos de Ashdod y Haifa hacia fines de este mes. En las primeras horas de la tarde del 20 de abril, entre las costas de Túnez e Italia, unos 13 veleros de la flotilla humanitaria dieron alcance al carguero a toda velocidad, mientras unos pocos se colocaron en su trayectoria, obligándole primero a retrasar su marcha y luego a tomar un desvío, tal como lo manda el derecho marítimo internacional, que prioriza el derecho de paso de las embarcaciones a vela por sobre aquellas de motor. Los militantes humanitarios se comunicaron por radio con el carguero e interpelaron a su tripulación: «den la vuelta, elijan la paz sobre las ganancias, la vida sobre la muerte».MSC no es una empresa más. Se trata de la principal compañía naviera mundial. Radicada en Ginebra, fue fundada por Gianluigi Aponte y es conducida en la actualidad por sus hijos Diego y Alexa Aponte. Con 600 oficinas en 163 países y unos ingresos registrados por el valor de US$91.100 según datos del 2022, se estima que controla cerca de un quinto de la capacidad transportable global. No es la primera vez que esta empresa logística es denunciada como copartícipe del genocidio en curso en Gaza y de las upación. Además de acero militar, MSC utiliza su control sobre las cadenas globales de suministros para transportar insumos químicos para la fabricación de bombas y explosivos por parte del régimen colonial, incluso desde puertos latinoamericanos como el de Valparaíso, en Chile .Cada desvío, cada interrupción, cada boicot, cada acción en mar o en tierra, por pequeña que sea, significa para estas empresas costos onerosos, como lo significó la masiva huelga de estibadores italianos que en Génova y Livorno se negaron a cargar armas para el genocidio el año pasado.Cabe destacar que además de sostener un comercio regular con un régimen que según el Comité Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas comete genocidio, y sobre cuyas máximas autoridades pesan órdenes de captura de parte de la Corte Penal Internacional, MSC utiliza contratos opacos, lagunas legales, un complejo sistema de trasbordos y rutas inusuales como las de Singapur o Abu Qir, en Egipto, mientras suscribe acuerdos de uso compartido de embarcaciones con la naviera estatal israelí ZIM .Como advirtieron desde la GSF, la naviera es una «arteria fundamental para el aparato militar de la ocupación», no sólo de Gaza sino de todos los territorios de la Palestina histórica. Así, desde la coordinación del movimiento global, enmarcaron esta acción inédita en la tradición del movimiento BDS (boicot, desinversión y sanciones), que desde hace años viene enfatizando el sustrato material del genocidio y promoviendo una presión política y económica coordinada contra agentes estatales y empresariales. En una nota de prensa, el comité directivo de la organización afirma: «rechazamos la idea de que el comercio exista en un vacío moral. No existe neutralidad en el transporte de materiales que sustentan sistemas de violencia. Las empresas que facilitan estos flujos no son actores pasivos, sino participantes» .En la misma línea, el informe presentado en julio de 2025 por la Relatora Especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesa Albanese, acuñó el concepto de «economía del genocidio», y documentó la participación directa en la ocupación, el apartheid y el genocidio palestino de más de 60 compañías, incluyendo armamentísticas, tecnológicas, financieras, constructoras y logísticas.Para los organizadores, el objetivo más amplio de la interceptación tiene que ver con «descolonizar el Mediterráneo»: «Durante demasiado tiempo, el mar Mediterráneo ha sido un escenario de profunda injusticia, a la vez que una fosa común para los solicitantes de asilo y un corredor por el que circulan armas sin obstáculos, mientras que la ayuda humanitaria que salva vidas es bloqueada de forma violenta e ilegal». Iniciativas convergentes Después de las cuatro tentativas desarrolladas a lo largo del 2025 (la misión del Conscience en mayo, la del Madleen y la Marcha Global a Gaza en junio y la masiva flotilla de agosto), la Global Sumud Flotilla unificó a varias campañas y coaliciones preexistentes y se conformó como movimiento social global, desarrollando varias decenas de capítulos nacionales en todo el planeta.Tras partir de Barcelona (en paralelo otra campaña hizo lo propio desde el puerto de Marsella, en Francia), la Global Sumud Flotilla se dirige hacia su primera escala en Sicilia, Italia, en donde se sumarán más embarcaciones y activistas, duplicando el volumen de la última iniciativa y conformando la flotilla civil humanitaria más grande de la historia. Además de llevar ayuda humanitaria, viajan a bordo cientos de especialistas del campo de la salud y de la construcción, para coadyuvar a la reconstrucción autónoma del enclave gazatí y atender las urgencias médicas de su población .Pero otras iniciativas se desarrollarán en paralelo. El 22 de abril, el Congreso Parlamentario Global Sumud reunirá en Bruselas a altos funcionarios de Naciones Unidas, expertos legales, legisladores y líderes sociales y políticos de decenas de países de cuatro continentes, con el fin de establecer un corredor humanitario hacia Gaza, supervisado por la ONU y amparado en el derecho del mar y el derecho internacional humanitario .Rima Hassan, Jeremy Corbin, Francesca Albanese. Mustafa Barghouti e Irene Montero serán algunas de las personalidades presentes. En paralelo, un convoy terrestre se desplazará a través del Norte de África, desde Mauritania hasta el paso de Rafah, en Egipto, en la frontera con Gaza. A esto se deben sumar también las sucesivas movilizaciones convocadas en todo el mundo.Con el telón de fondo de la guerra en Asia Occidental y con la extensión de la política colonial desde Gaza hacia Irán y el sur del Líbano, ya sea por mar o por tierra, en las calles o en las instituciones, todos los esfuerzos del movimiento de solidaridad internacional convergen hacia los mismos objetivos: visibilizar la continuidad del genocidio, asistir a la población victimizada, identificar y juzgar a los responsables materiales e intelectuales, romper el bloqueo y derrotar la política de genocidio y apartheid de la entidad colonial israelí y sus aliados occidentales. |





