Por: Franklin Ledezma Candanedo,
Periodista del Corinto Bolivariano: Panamá (*).
La «doctrina Donroe» surgió de la combinación entre «Donald» y
«Monroe». El término apareció en enero en la portada del New York Post
y rápidamente fue adoptado por analistas estadounidenses y medios
internacionales. La «Doctrina Donroe», cómo lo ocurrido en Venezuela,
refleja la nueva estrategia de seguridad nacional de Trump.
La Doctrina Monroe, popularizada recientemente como «Doctrina Donroe»
por Donald Trump, es una política exterior estadounidense que,
originalmente, prohibía la intervención europea en América Latina y se
resumía en «América para los americanos», pero evolucionó para
justificar el intervencionismo estadounidense, buscando la hegemonía
regional, y en su versión actual («Donroe»), se enfoca en frenar
amenazas (como migración y China) y promover la seguridad y
estabilidad bajo influencia de EE.UU.
La Doctrina Donroe significa una adaptación de la histórica Doctrina
Monroe, describe un deseo percibido por parte de la segunda
administración Trump de afirmar el predominio estadounidense en el
hemisferio occidental.
Destacamos que la retórica de Trump se basa en un método político
populista que propone respuestas nacionalistas a los problemas
políticos, económicos y sociales y se describe más específicamente
como populismo de derecha.
Tras una operación militar inédita en las últimas décadas en América
Latina, el presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que su país
«gobernará» Venezuela hasta que se complete una «transición segura».
Esta ofensiva se entiende en el marco de la nueva Estrategia de
Seguridad Nacional, publicada por la Casa Blanca el 4 de diciembre,
que plasma la visión del mundo del gobierno estadounidense.
En la carta firmada por Trump en noviembre pasado, que antecede el
documento de 29 páginas, el presidente aseguraba que su gobierno «ha
actuado con una urgencia y velocidad históricas para restaurar la
fuerza estadounidense en el país y en el exterior».
Según el nuevo lineamiento de seguridad, EE.UU., reafirma la decisión
de ampliar la presencia militar y su influencia en la región con el
argumento de frenar la inmigración ilegal, contener el avance del
narcotráfico y mejorar la relación con sus aliados ideológicos y sus
socios comerciales.
Para hacerlo, Trump propone volver a la política exterior del
presidente James Monroe de «Estados Unidos para los estadounidenses»,
con la que el país declaraba en 1823 su intención de resguardar a la
región del avance de las potencias ajenas al continente.
«Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la
doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el
hemisferio occidental», dice el nuevo documento que llama a este
enfoque «corolario Trump a la doctrina Monroe».
Objetivos políticos de Donald Trump
Donald Trump anunció durante la campaña todo lo que quería conseguir
en su mandato. Algunos temas los reformuló y a veces, tuvo que
rectificar su campaña, aunque algunos puntos siguen en pie.
Trump habló de comprar Groenlandia a Dinamarca, anexionar Canadá,
recuperar el canal de Panamá y renombrar el golfo de México, lo que
significa, en todo caso, que sueña con un nuevo imperio
estadounidense.
México
«Si no tenemos ninguna frontera, no tenemos país”, dijo Donald Trump
en un video de la campaña electoral. Comparó las instalaciones de
seguridad en la frontera con México con los agujeros de un queso
suizo. Muchas veces anunció construir un muro en la parte sur del
país, con el fin de impedir la entrada al país de ilegales y
traficantes de drogas. Además, México tendría que correr con los
gastos de construcción del muro.
Canadá
Trump ha repetido la idea de que Canadá debería convertirse en el
«estado 51», descartando públicamente la vía militar y apelando, en
cambio, a la «fuerza económica»: aranceles y presión comercial como
mecanismo de coerción.
El argumento mezcla geopolítica y recursos: desde el acceso a
minerales y energía hasta el agua. El problema para Washington es
evidente: el país no está en venta y, además, el ruido ya tiene
efectos. El simple planteamiento ha tensado la relación y ha
alimentado en Canadá estrategias para reducir dependencia de su
vecino.
Groenlandia
Groenlandia es, probablemente, el caso más claro en el que el deseo se
ha repetido con insistencia durante años y ahora ha escalado a crisis
diplomática. Trump ha reactivado la ambición de adquirir o imponer
control sobre el territorio (autónomo dentro del Reino de Dinamarca
con el argumento de la seguridad en el Ártico y la necesidad de frenar
la influencia rusa y china.
Panamá
Trump lleva meses acusando a China de operar el canal de Panamá, una
afirmación discutida por expertos y autoridades panameñas, que
recuerdan que el canal lo administra una entidad panameña. Aun así, la
Casa Blanca ha utilizado el argumento para justificar la presión
diplomática y de seguridad.
Cuba amenazada
El giro venezolano ha dejado a La Habana más expuesta. Trump ha
anunciado el fin del flujo de petróleo y dinero venezolano hacia Cuba
y ha instado a la isla a «llegar a un acuerdo», en un contexto de
crisis energética y económica “antes de que sea demasiado tarde”
advirtió.
Por su parte, William Kristol, un conservador del movimiento Never
Trump, está de acuerdo con la idea, y ha sugerido que Cuba también
podría convertirse en un Estado norteamericano.
La Luna
Trump quiere un hito visible que reafirme el liderazgo espacial de
EE.UU. Su administración ha impulsado cambios que pasan por retirar el
cohete SLS y la cápsula Orion tras Artemis III y apostar por sistemas
comerciales, según documentos presupuestarios y comunicados oficiales.
En paralelo, se ha descrito una estrategia que incluye elementos
ambiciosos como infraestructura permanente y tecnologías de energía
nuclear para apoyar una presencia sostenida. Es decir, se propone
ubicar una estación nuclear en la luna antes del año 2030.
Marte
Marte es el último escalón del desquiciado relato: Trump ha prometido
impulsar el objetivo de llevar humanos al planeta rojo y ha colocado
el foco en la colaboración con el sector privado. El debate en
Washington se ha centrado en si esa aceleración es compatible con los
recortes y reorientaciones presupuestarias que han sacudido a la NASA.
Enlace:
Un fraternal saludo para lectores y contactos inteligentes, con
nuestra consigna de lucha progresista: ¡ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE!
(*) Columnista de opinión, agroambiental y turístico, promotor del
desarrollo sostenible, defensor de la madre tierra, del ambiente y de
todas las especies, en peligro real de extinción irreversible por
diversos factores negativos, entre otros, la falta de acción colectiva
en el plano nacional y mundial.




