Dos encuestas confirman el crecimiento de Flávio Bolsonaro. La derecha amplía sus alianzas, mientras Lula enfrenta el desafío de conquistar millones de nuevos votos.
Paulo Cannabrava Filho
Estamos en peligro. Dos encuestas divulgadas en menos de 24 horas muestran a Flávio Bolsonaro por delante de Lula en la disputa presidencial. Datafolha, publicada el jueves 8 de octubre, registra 49% de las intenciones de voto para Flávio y 45% para Lula. Técnicamente están empatados, considerando el margen de error de dos puntos porcentuales. En la encuesta anterior, Lula tenía 47% y Flávio 46%. Hubo una inversión de posiciones.
La encuesta AtlasIntel/Bloomberg, divulgada este viernes 9 de octubre, presenta una diferencia aún mayor. Flávio aparece con 51,1% de las intenciones de voto, frente a 45,7% de Lula. Considerando solamente los votos válidos, son 52,8% para Flávio y 47,2% para Lula. El margen de error es de un punto porcentual. En este sondeo, la diferencia supera el margen de error. Son dos encuestas recientes que apuntan en la misma dirección.
La derecha amplió sus alianzas después de la primera vuelta, mientras el frente político que llevó a Lula a la Presidencia en 2022 perdió parte de su unidad a lo largo del mandato. Flávio recibió el apoyo del PP, União Brasil, Republicanos, Novo y Podemos. El MDB está dividido. Su presidente, Baleia Rossi, y el alcalde de São Paulo, Ricardo Nunes, apoyan al candidato del PL, mientras sectores del partido, sobre todo en el Nordeste, permanecen con Lula.
También anunciaron su apoyo a Flávio los candidatos presidenciales derrotados Ronaldo Caiado (PSD) y Romeu Zema (Novo). La concentración de esas fuerzas ayuda a explicar el crecimiento registrado en las encuestas. Lo que era previsible está sucediendo. Tambien Augusto Cury (Avante) anunció su apoyo.
En la primera vuelta, Flávio superó a Lula por aproximadamente 2,2 millones de votos. Ahora, el presidente enfrenta el desafío de conquistar millones de votos adicionales para superar esa diferencia. No basta con conservar al electorado que ya lo apoyó. Será necesario ampliar su votación, particularmente en São Paulo y Minas Gerais, los dos mayores colegios electorales del país.
Hay además un contingente decisivo: los más de 33 millones de electores que no acudieron a las urnas en la primera vuelta, además de quienes votaron en blanco o anularon su voto. Es un universo numéricamente suficiente para alterar el resultado de la elección, aunque no se puede presumir cómo votarían esas personas. La abstención superó el 21% del electorado.
La campaña entró en su fase decisiva. Los mítines, las manifestaciones y la movilización de las militancias revelan participación política, pero no aseguran que ese entusiasmo se convierta en votos. El desafío es llegar también a los electores que permanecen indecisos, desencantados o alejados del proceso electoral.
Están previstos cuatro debates entre Lula y Flávio Bolsonaro, los días 11, 15, 18 y 23 de octubre. Serán oportunidades para que los electores conozcan mejor los proyectos de los dos candidatos. Lula necesita aprovechar esos encuentros para ser más propositivo. No basta con repetir críticas al adversario o recordar las realizaciones de sus gobiernos. Es necesario presentar propuestas concretas para enfrentar los problemas que afligen a la población: el endeudamiento de las familias, la inseguridad, los bajos salarios, la precariedad de los servicios públicos y la falta de perspectivas para la juventud. El elector quiere saber, sobre todo, qué se hará en los próximos cuatro años.
La disputa involucra proyectos distintos para el país. Están en debate el papel del Estado en la economía, la continuidad de las políticas sociales, las relaciones internacionales, la soberanía nacional y el funcionamiento de las instituciones democráticas. Las consecuencias de esta elección irán más allá de los cuatro años del próximo mandato.
Estamos en peligro. Los números muestran una disputa difícil y un cambio significativo en la correlación de fuerzas. Faltan dieciséis días para la segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre. Es tiempo de examinar propuestas, confrontar compromisos y comprender la dimensión de la decisión que se tomará en las urnas.
La elección todavía no ha ocurrido. Y quien decidirá su resultado será el elector.
Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global





