PERU. DEL TERRUQUEO AL RACISMO

Por Frdy Leon

Desde hace un tiempo, una decrépita élite limeña que tiene grandes dificultades para defender sus ideas, han encontrado en el «terruqueo» y el racismo sus argumentos politicos para descalificar y reprimir a todos aquellos que no encajan en su pequeña mente y no se someten a la dictadura del pensamiento unico neoliberal.

Si el fujimontesinismo encontró en el «terruqueo» la justificación perfecta para satanizar a la gente que busca cambios, Porky popularizó un lenguaje vulgar, agresivo y denigrante del ser humano, actitudes políticas que lastimosamente han sido normalizadas por algunos medios de comunicación.

El triunfo de Verónika Mendoza en Cusco parece haber servido como pretexto para volver a escuchar esas opiniones descabelladas y análisis estrafalarios, ridículos y denigrantes de gente que no tiene nada que hacer en un diálogo civilizado.

A esa élite limeña podrá gustarles o no Verónika y lo que ella representa, podrán criticar sus ideas, su trayectoria y sus propuestas, para eso existe la política; pero cuando, incapaces de rebatirla con algo de decencia, apelan a los mas bajos instintos humanos y sacan a relucir el color de la piel, su origen andino, los rasgos físicos o balbucean locas teorías sobre que a las neuronas les da soroche en las alturas y por eso los cusqueños no pensamos, ya no están haciendo política ni actuando de forma racional: están exhibiendo sus prejuicios, levantando barreras segrecionistas, discriminando a la gente y enviando un peligroso mensaje supremacista de que no todos somos iguales ni todos tenemos los mismos derechos.

El «terruqueo» y el racismo no son una simple opinión de algún despistado metido a analista político. Se han convertido en una peligrosa justificación al servicio del poder para cometer cualquier tropelía, reprimir a la gente y promover la impunidad; es la confesión abierta de un anacrónico prejuicio de discriminación de esa parte de la élite limeña que reivindica su origen colonial, y que hoy se comportan como una real amenaza contra la democracia y la convivencia pacífica.

Esas ideas retrógradas no deberían tener cabida en una sociedad minimamente democrática y respetuosa de las diferencias políticas.

Pero lastimosamente en nuestro país los zombis gozan de buena salud, y como si lo expresado por el ex Alcalde de Pueblo Libre no fueran lo suficientemente descabelladas como para tomarse en serio, aparece el inefable Aldo Mariátegui para repetir las mismas estulticias y disparar fuego graneado contra Verónika

El problema con Aldo es que escribe como si fuera un niño de 8 años y piensa como si tuviera serias deficiencias mentales.

¿Qué le duele a Aldo?

A diferencia de él que no tiene identidad y dice descender de los que llegaron en carabelas; los cusqueños tenemos identidad, sabemos de donde venimos, conocemos nuestros origenes, somos orgullosos de nuestro pasado y reconocemos toda nuestra historia; una parte la reivindicamos y la otra la asumimos criticamente.

Nosotros somos herederos de Tupac Amaru y Micaela Bastidas, nuestra peruanidad se forjó en la resistencia contra los conquistadores, en la lucha contra el colonialismo español y por alcanzar una verdadera República independiente; en cambio Aldo se considera heredero de José Antonio Areche de Zornoza y María Micaela Villegas Hurtado, «la Perricholi», piensa como Leguía, Sánchez Cerro, Prado y Fujimori y actúa como Porky.

Esa es la única gran diferencia. Nosotros miramos a la profundidad de nuestra historia; Aldo flota en la superficie.