BRASIL. A DOPS DIAS DE LAS URNAS …


la elección sigue abierta

El promedio de siete encuestas sitúa a Lula con 44,4% de los votos válidos y a Flávio Bolsonaro con 40,2%

Paulo Cannabrava Filho

A dos días de las elecciones, prácticamente en vísperas de acudir a las urnas, el promedio de las encuestas divulgado por Congresso em Foco aporta un dato importante para comprender esta recta final: considerando únicamente los votos válidos, Lula aparece con 44,4%, frente a 40,2% de Flávio Bolsonaro.

El promedio fue calculado a partir de las encuestas más recientes de siete institutos —Datafolha, Indexa, Meio/Ideia, AtlasIntel, Quaest, Nexus y Real Time Big Data—, divulgadas entre el 24 de septiembre y el 1º de octubre. Cada instituto participa una sola vez y con el mismo peso. Se trata, por lo tanto, de un promedio aritmético, no de una nueva encuesta ni de una previsión del resultado de las urnas.

El dato que llama la atención es la distancia que separa a Lula del 50% de los votos válidos necesarios para decidir la elección en la primera vuelta. Son 5,6 puntos porcentuales. Si se repitieran la participación electoral y la proporción de votos válidos de 2022, esa diferencia equivaldría aproximadamente a 6,7 millones de votos.

Flávio Bolsonaro se encuentra más lejos de esa marca. Con un promedio de 40,2% de los votos válidos, necesitaría avanzar 9,8 puntos porcentuales para alcanzar el 50%, equivalente a aproximadamente 11,7 millones de votos, manteniendo las mismas condiciones utilizadas en el cálculo.

Queda además alrededor de 15,4% de los votos válidos distribuidos entre los demás candidatos en ese promedio. Y en las encuestas todavía aparecen electores que se declaran indecisos. En ese espacio se encuentra una de las grandes incógnitas de estas últimas horas de campaña: ¿hacia dónde irán esos votos cuando el elector esté frente a la urna?

Los números dan aliento a quienes observan la posibilidad de una definición en la primera vuelta, pero también aconsejan cautela. Una encuesta no es la urna, un promedio aritmético no es una previsión y, en una elección reñida, unos cuantos puntos porcentuales representan a millones de brasileños.

Estamos prácticamente en vísperas de la elección. Ahora será el elector quien tenga la palabra. Lo que las encuestas consiguen mostrar es la fotografía de un momento; el resultado será producido por la participación en las urnas y por la decisión soberana de cada ciudadano.

Pero sería reducir demasiado el significado de esta elección imaginar que están en disputa solamente dos candidatos o dos nombres en una boleta. Están en confrontación dos proyectos distintos de país, con diferentes concepciones sobre el papel del Estado, la economía, las relaciones internacionales y la inserción de Brasil en el mundo.

Para quienes, como nosotros, colocamos la soberanía nacional en el centro de este debate, la cuestión fundamental es saber qué Brasil queremos construir: un país capaz de definir autónomamente su camino, defender sus riquezas y sus intereses nacionales y relacionarse con el mundo sin sometimiento; o un país cuya política económica y exterior permanezca condicionada por los intereses de las grandes potencias y del capital financiero internacional. Es esta elección de un proyecto nacional la que otorga a estos comicios una dimensión mucho mayor que la simple disputa entre dos candidatos.

Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global