EL LEGADO DE FIDEL A LOS CIEN AÑOS

Del Moncada a la Sierra Maestra, del estadista al símbolo de la resistencia: cien años después de su nacimiento, el legado de Fidel permanece inseparable de la lucha de Cuba y de nuestra América por la independencia y la soberanía.

Paulo Cannabrava Filho

¿Cuántos Fideles caben en este Fidel que, por estos días, cumpliría cien años? La pregunta es del periodista Carlos Aznárez, de Resumen Latinoamericano.

Seguramente son muchos.

Está el Fidel de los grandes discursos, que duraban horas sin repetirse, prolífico y dotado de una gran sabiduría, capaz de transformar la palabra en instrumento de formación política. Más que discursos, fue construyendo una doctrina, una manera de comprender a Cuba, a nuestra América y la lucha por la soberanía.

Está el Fidel del asalto al Cuartel Moncada y de “La historia me absolverá”. Allí ya estaba, de alguna manera, el camino que pretendía seguir y lo que pensaba para Cuba.

Está el Fidel guerrillero de la Sierra Maestra. Su lucha y la victoria de la Revolución Cubana inspiraron a miles de jóvenes en nuestra América. De México a la Patagonia, nuestra América se incendia. Una generación toma las armas para luchar por la liberación, contra el imperialismo y contra estructuras seculares de dominación.

Y está el Fidel estadista.

Gobernaba junto al pueblo. La salud, la educación y la ciencia fueron prioridades de la Revolución y se convirtieron en derechos universales. Cuba demostraba que un pequeño país del Caribe podía elegir su propio camino y colocar las necesidades fundamentales de su población en el centro de un proyecto nacional.

Fue precisamente entonces cuando comenzó el cerco.

Para Estados Unidos era inadmisible que tuviera éxito un proyecto revolucionario a apenas 80 millas de sus costas. Intentaron derribarlo. En 1961 llegó la invasión mercenaria, derrotada en Playa Girón.

Pero no desistieron.

Fueron cientos los intentos de eliminar a Fidel Castro y derrotar a la Revolución. Y ya son más de seis décadas de un bloqueo sistemático e implacable contra Cuba.

En nuestros días, con Donald Trump, ese bloqueo se agrava y se transforma en una verdadera calamidad pública, afectando la energía y el acceso a suministros básicos. El objetivo sigue siendo asfixiar la economía y hacer insoportable la vida cotidiana de los cubanos.

Pero Cuba resiste.

Y quizás allí se encuentre una parte fundamental del legado de Fidel Castro, en este momento en que se acerca el centenario de su nacimiento: la idea de que un pueblo pequeño puede enfrentarse a un poder inmensamente mayor cuando decide defender su independencia.

Se puede discutir sobre Fidel, su trayectoria, sus decisiones y las contradicciones de una revolución que ha atravesado más de seis décadas. Pero es imposible comprender la historia contemporánea de nuestra América sin él.

Fidel fue guerrillero, dirigente político, estadista, educador y símbolo de una época.

Y Cuba, a pesar de todo, sigue en pie, dando al mundo un ejemplo de estoicismo y de defensa de la independencia, la libertad y la soberanía.

Paulo Cannabrava Filho periodista editor de la revista virtual Diálogos do Sul Global